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PRODUCCIÓN AGROPECUARIA
1558525Carlos Guevara MannEl alza en los precios de los alimentos genera preocupación en todo el mundo. Entre abril de 2010 y 2011, el índice mundial de precios de alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) aumentó en 36.5%.
En promedio, a nivel mundial los alimentos esenciales para el consumo humano cuestan un tercio más en abril de 2011 que en abril de 2010. Dicho aumento ha contribuido a incrementar la cantidad de personas con hambre, cuyo número –según estimaciones de la FAO– sobrepasa los mil millones.
Paradójicamente, esto ocurre en un contexto de grandes pérdidas en la producción de alimentos. Un informe de la FAO calcula que, del total de alimentos producidos en el mundo, alrededor de un tercio se pierde. En países de ingresos altos y medios, la pérdida ocurre principalmente en la fase del consumo, en la que algunos consumidores descartan comida que es apta para su utilización por los seres humanos.
En países de bajos ingresos, las mayores pérdidas suceden en la cadena productiva, como resultado de limitaciones tecnológicas, financieras y administrativas relativas a la siembra, cosecha, transporte, almacenamiento, refrigeración, envasado y comercialización de los productos. Según la FAO, una reducción de pérdidas en esta etapa de la cadena tendría un impacto inmediato y positivo en las condiciones de vida de muchos agricultores de subsistencia.
No sé si algún especialista o entidad ha calculado a cuánto asciende la pérdida de alimentos en Panamá, catalogado como país de ingresos medios. Parece evidente, sin embargo, que ocurre a lo largo de la cadena alimentaria y que la adopción de nuevas tecnologías, prácticas agropecuarias y costumbres sociales contribuiría a mejorar las condiciones de vida de miles de panameños.
En cuanto a los precios de los alimentos, para nadie es un secreto el alza que han experimentado en nuestro país. Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), entre marzo de 2010 y 2011 el costo de la canasta básica familiar de consumo en los distritos de Panamá y San Miguelito se encareció en 16.04 dólares (6%).
En marzo de 2011, dicho costo –de acuerdo con el MEF– se situó en 288.34 dólares, versus 272.30 en marzo de 2010. De acuerdo con el MEF, el costo de la canasta básica ha experimentado aumentos continuos desde 2005.
Aunque sus causas son complejas, es necesario entenderlas para proponer soluciones adecuadas a un fenómeno que afecta duramente a la mayor parte de la población. Según Rolando Gordón, catedrático de economía de la Universidad de Panamá, nuestro país importa anualmente alimentos por más de mil millones de dólares (La Prensa, 4 de mayo). Esto hace que los precios de la canasta básica sean vulnerables a las fluctuaciones de los mercados internacionales, incluyendo el incremento en el precio del combustible.
Para atender el tema alimentario, hay que tomar medidas a corto, mediano y largo plazo. Entre las disposiciones que deben impulsarse inmediatamente para que veamos sus efectos a mediano y largo plazo figura, con prominencia, el mejoramiento de la producción agropecuaria.
Panamá cuenta con un recurso extraordinario para asegurar el desarrollo de la agricultura. Desde 1940, el Instituto Nacional de Agricultura “Dr. Augusto Samuel Boyd” (INA) ha impartido educación agrícola a miles de jóvenes panameños, muchos de ellos de escasos recursos, con lo cual ha realizado –además– un aporte social de primer orden.
El INA se especializa en la enseñanza–aprendizaje, la capacitación, la difusión de conocimientos sobre agricultura, la conservación de la naturaleza, el desarrollo rural sostenible, el desarrollo científico y tecnológico y la transferencia de tecnología.
Un proyecto de ley que crea el patronato del INA está por evaluarse en el Consejo de Gabinete, antes de su traslado a la Asamblea Nacional. La creación de dicho patronato permitiría un mejor funcionamiento para elevar la calidad de los servicios fundamentales que el INA presta a la sociedad panameña, especialmente al sector rural, donde se concentra el mayor número de pobres y personas afectadas por la inseguridad alimentaria.
Con mayor autonomía, mejor supervisión y más posibilidades de establecer alianzas con el sector privado, organismos internacionales y las comunidades de conocimiento, el INA estaría en condiciones de aportar más significativamente a garantizar nuestra seguridad alimentaria. En el marco de los problemas alimentarios actuales y venideros, no es poca cosa.
• En busca de un récord Guinness: Mauro Zúñiga Araúz
• La libertad de expresión no puede discutirse: Carlos E. Rangel Martín
• INA y seguridad alimentaria: Carlos Guevara Mann
• Buscando definir a Panamá…: Vivian Hamui
• Aquí hay libertinaje de expresión: Víctor J. Fábrega V.
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