
[FOTODENUNCIA] Monumento deteriorado |
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LA PRENSA/Ana Rentería |
| El monumento levantado en honor a los mártires del 9 de enero de 1964, ubicado a un costado de la Avenida de los Mártires, antes Avenida 4 de Julio, en el corregimiento de Ancón, cerca de la Asamblea Nacional, está evidentemente deteriorado. Las estructuras de las estatuas están estropeadas y la bandera, desteñida. ¿Cuál es la autoridad responsable de darle mantenimiento? |
[PREJUICIOS]
El espejo de nuestra sociedad
5 DE ABRIL. El viernes pasado La Prensa publicó el resultado de una encuesta que motivó la queja de algunos lectores, para quienes la publicación tuvo una posición antisemita.
Los resultados de la encuesta de ninguna manera representan la posición del periódico, que queda evidenciada en el editorial “Hoy por hoy”, que ese día fue contundente: “Nuestra sociedad está plagada de prejuicios relacionados con creencias religiosas, ideologías y preferencias sexuales [...], según revela una encuesta en la que salió a relucir que al momento de escoger al inquilino del Palacio de las Garzas, las condiciones de ateo, judío y homosexual son casi tan indeseables como las de maltratador o militante de grupos de extrema izquierda.
Estamos atrapados en la forma, pero no analizamos el fondo. Pensamos que la honorabilidad se halla en el saco, la corbata, o la misa dominical; tal vez por ello los criminales de cuello blanco se encuentran tan a gusto entre nosotros”. Lo que indican estos resultados solamente es el espejo de nuestra sociedad rígida e intolerante, que prefiere ser gobernada por alguien infiel pero cristiano (no necesariamente católico) que por un ateo, aunque esté muy bien preparado académicamente.
Esta encuesta se basó en el modelo de una que hace The New York Times (cuyos fundadores eran de origen judío), desde que John F. Kennedy fue candidato para ser presidente de Estados Unidos (EU), y en ese momento, por primera vez sería un católico romano quien dirigiría la nación históricamente protestante. La misma encuesta se realizó varias veces el año en que por primera vez el presidente de EU iba a ser negro, cuando el candidato fue Barack Obama.
En Panamá, la pregunta que se hizo fue: “... por favor dígame qué tan probable es que usted vote por un candidato (a) a la Presidencia de la República, cuyas ideas y propuestas usted comparte si se entera que esa persona es …?” Las opciones para responder iban desde ser judío, ateo, homosexual hasta tener poca preparación académica, ser infiel, divorciado, indígena o negro. Quedó claro que para los panameños es igual de grave agredir a la esposa e hijos que ser ateo o judío. Increíble, pero es la realidad.
Por eso, nuestra sociedad se hace de la vista gorda y prefiere perdonar escándalos de corrupción que las preferencias sexuales. Un ejemplo es el último caso de nuestros cónsules, que acaparó los medios.
Uno nos dejó muy mal cuando demostró en un programa de televisión que poco o nada sabe de nuestra historia panameña, pero sigue en su cargo; y el otro, que cometió el gravísimo error de publicar sus fotos disfrazado de mujer en unos carnavales –en los que ese tipo de disfraz se estila– fue presionado hasta la renuncia. Los panameños somos vehementes, no racionales; estamos llenos de prejuicios, juzgamos a las personas por lo que creen o en qué creen, por sus preferencias sexuales y no por sus capacidades. ¡Cuánto nos falta!
Tania Fernández
Defensora del lector
Los verdaderos responsables de la pobreza rural
1 DE ABRIL. Este es el título de un capítulo del libro Basta de historias, del autor Andrés Oppenheimer, en el que nos explica cómo en Latinoamérica queremos atribuir la pobreza en el sector rural a múltiples factores, y no dedicamos suficiente tiempo y recursos a la educación. El miércoles 23 de marzo del presente se publicó en La Prensa el artículo “Oferta exportable y pobreza”, el cual en esencia culpa al agricultor de la pobreza en el campo, argumentando que éste no orienta su actividad a la exportación de productos sofisticados, como hidropónicos … ¿De alto rendimiento?... El autor en su artículo no menciona a los verdaderos responsables de la pobreza rural. Vemos cómo gobierno tras gobierno dilapida millones en programas para desarrollar la agricultura.
Estos programas, en el fondo, siempre han buscado cómo impactar al sector agro, con el fin de captar adeptos para sus partidos políticos y posibles votos en la siguiente campaña. Así se ha malversado gran parte de la deuda externa, que ahora pesa sobre cada uno de nosotros. Lo peor es que aún culpan de este desastre al agricultor, que sufre los embates de las decisiones erradas de quienes desde sus oficinas refrigeradas juegan a dejar vivir o condenar a morir a “rubros”, como lo es actualmente el caso de la cebolla. Estamos en estos momentos en la cosecha de este producto. Agricultores de Natá, tierras altas de Chiriquí y otras zonas. ¿Cómo podrán hacer frente a sus compromisos? Precisamente en estos momentos autorizaron la importación de cebolla, lo que les ha derribado el precio por quintal a 20 dólares en el campo, no obstante, la libra de cebolla para el consumidor no baja de 0.60 centésimos.
Entonces, señores economistas del Centro Nacional de Competitividad, ¿dónde está el problema? Ustedes, que tienen acceso a estadísticas, conocimientos más profundos de cómo se genera la riqueza, ofrezcan recomendaciones que fortalezcan las competencias del hombre que trabaja la tierra. Propongo más capacitación en el agro a todos los niveles, ya que desde el más humilde labrador hasta el agricultor progresista necesita apoyo gratuito para mejorar la rentabilidad de su actividad. El Estado no debe escatimar recursos para ello. Ya hemos invertido grandes sumas en el desarrollo de competencias para el panameño que trabaja en el sector de servicios y en el área del Canal, lo cual es positivo.
Ojalá que de los 40 millones de dólares que el Mida tiene para el desarrollo del agro para el período 2010-2014, y que menciona Zambrano en su artículo, gran parte esté destinado a capacitación, porque de lo contrario no veo cómo podrán los agricultores pagar sus deudas, por más subsidiadas que éstas estén. Deseo agregar que lo que más me impactó del artículo fue la cruel caricatura que manda un mensaje devastador del sector agro al ciudadano, que simplemente ojea los periódicos (que son la mayoría de los lectores).
Una caricatura con un jubiloso agricultor saludando con su birrete desde un moderno tractor con cabina, aire acondicionado y elementos, como los que ya se están utilizando para la agricultura de precisión, podría reivindicar la negativa imagen que se proyecta a los estudiantes que estamos formando para garantizar la seguridad alimentaria de Panamá.
Los panameños que aún vivimos en el interior y nos dedicamos a formar profesionales para que tengan las competencias que requieren los héroes del campo, que sí ven un futuro manejando un tractor, no podemos más que esperar con paciencia la formación de los nuevos educadores comprometidos con el Panamá rural.
“Capacitación y educación” es la principal receta para derrotar la pobreza en nuestra área. Al reflexionar para escribir este artículo, recordé el chiste del pastor que se rehusó a contratar los servicios de un economista, argumentándole lo siguiente: “Ustedes los economistas opinan donde nadie les ha llamado, nos dicen lo que ya sabíamos y no saben nada de nuestro negocio, porque como abono inicial, usted tomó en vez de mi oveja a mi perro”.
Nixa Gnaegi de Ríos
Rectora de la Universidad tecnológica Oteima
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CULTIVO Y PROCESAMIENTO
El Biodiésel podría usarse sin modificar los motores
He leído con mucho interés el artículo del señor Carlos David Abadía Abad, titulado “Biocombustibles, nuestra alternativa”, publicado en La Prensa el 30 de marzo de 2011 [en la sección de Opinión]. Estoy de acuerdo con lo planteado por el señor Abadía, ya que conozco bien el tema, especialmente lo relacionado con el cultivo y procesamiento industrial de biodiésel derivado de la semilla de la planta Jatropha curcas (JC). Este biodiésel puede sustituir completamente el petrodiésel sin modificar los motores. También puede ser mezclado con la gasolina de un 5% al 20%, como ya se aplica en varias partes del mundo, incluyendo Estados Unidos.
En la India este aceite mueve los trenes y varias compañías aéreas ya lo están utilizando a cambio del “avioquerosén”. Estudié este tema por dos años por interés personal y puedo informar lo siguiente: -Los frutos de la JC no son comestibles, así que no interfieren con la cadena alimenticia, como sucede con el etanol. -Es un producto renovable, lo cual permite producirlo continuamente sin depender de mercados externos y rebaja la importación de combustibles y lubricantes. -La planta prospera en terrenos no aptos para la agricultura y en climas áridos o semiáridos. Obviamente, prospera mayormente con riego o climas lluviosos. -Recupera terrenos erosionados. -La semilla contiene un 34% de aceite. -El proceso industrial es sencillo y produce glicerina además del aceite.
Existe amplia experiencia en el mundo sobre el cultivo y procesamiento de la JC, en particular en la India, Argentina y Perú, entre muchos otros países. Hace aproximadamente un año o poco más, me pareció que en Panamá no había receptividad para este cultivo, pero ahora leí que el Gobierno ha introducido en la Asamblea Nacional un proyecto de ley “para normar la producción de biocombustibles y biogás”, lo cual me alegra mucho por las positivas consecuencias para el país.
El cultivo de la JC, por lo que conozco, es probablemente el más conveniente, por las características antes enunciadas y abarca un aspecto agrícola de gran importancia para las zonas no aprovechadas por razones climáticas o de suelos improductivos.
Francisco Torre
Ingeniero
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