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EL MALCONTENTO
1530577Paco Gómez NadalQue nuestro sistema político huele a podrido no es nada nuevo. No es este gobierno ni el anterior ni el Ejecutivo de este o aquel país. En general, el sistema democrático occidental basado exclusivamente en el voto y en el crecimiento del PIB genera monstruos corruptos, enfermos de poder, personajes oscuros que porfían para sacar beneficio a costa de lo que sea, de quien sea.
Algunos de estos monstruos se convierten en tales simplemente por dinero, pero esos no son los más peligrosos. Esos son solo corruptos. Los peores son los que disfrutan acercándose, acumulando, manejando el poder político. Pequeños “dioses” momentáneos que en sus oscuras jugadas de ajedrez hacen un daño profundo a las bases morales de una sociedad.
Leer sobre la trama Pamago genera una terrible sensación de desasosiego, es como entrar a un oscuro, húmedo y subterráneo túnel de un palacio presidencial en el que, mientras arriba el rey sol sonríe y se toma fotos, abajo los conspiradores manejan las cartas a su antojo para medrar, acumular poder y lograr esa sensación de pequeños “dioses” a la que me refería.
Los malos nunca tienen en cuenta que siempre se les puede voltear alguien, excepto que manejen bien los mecanismos del terror (y a estos aficionados de dictadorzuelos aún les falta recorrido, por suerte). La pertinente entrevista de Guido Bilbao y Neir Carrasco a Zulay Rodríguez, colofón a la magnífica investigación sobre el caso Pamago en La Estrella, pone los pelos de punta. Los periodistas aprendemos que las mejores fuentes para una investigación son los animales heridos y Rodríguez está herida.
El olor de la putrefacción en este caso ya es insoportable y se suma a todas las operaciones del gobierno de Ricardo Martinelli para tomarse el ya precario poder judicial. Es imposible que toda esta conspiración ocurriera al margen del presidente o del Rasputín griego. Prieto, ese personaje oscuro que salió de la primera fila, nunca medraba sin autorización. Una cosa es ser el perro de casa y otra tener un criterio independiente (eso sería atribuirle demasiada inteligencia al ex secretario de Comunicación).
Dice Zulay Rodríguez: “No quiero que mis hijos hereden un país donde un magistrado o un presidente agarren un teléfono y digan ‘metan a tal persona presa’”. Pues ese es el país que tenemos. El de la arbitrariedad, el del atajo directo para lograr los propósitos. Ya lo decía clarito Martinelli en una entrevista televisiva con el grupo ruso RT: “No queremos todos esos pasos tediosos que existen en muchos gobiernos (…) Aquí queremos hacer las cosas rápido”. Imagino que los pasos “tediosos” son equivalentes a la legalidad. Por eso, en el gobierno de los empresarios no se licita, sino que se adjudica a dedo, por eso se necesita tener a la justicia controlada para que no moleste con estúpidos atrasos…
Puedo vaticinar, sin bolas de vidrio ni quiromancia, que no pasará nada, que nadie pagará por lo que se ha puesto al descubierto en el caso Pamago. Lo máximo que puede ocurrir es que poco a poco se vaya conformando un grupo alternativo bajo el nombre de Primaco: Perseguidos por Ricardo Martinelli & Co. Este grupo no tendrá el poder de Pamago, pero podría ir aglutinando a los ciudadanos y ciudadanas que sí creen en la legalidad, en la institucionalidad democrática, en el tedioso discurrir de leyes y procesos respetados, en la igualdad ante la ley, en el estricto respeto de los derechos humanos.
Primaco puede ser un movimiento gigante porque al grupo se podrán unir desde empresarios a los que la DGI les ha caído como policía política económica, colectivos campesinos e indígenas que han visto cómo este gobierno los ha ninguneado y reprimido, los productores del interior que han visto mermada al máximo su productividad y los apoyos oficiales, líderes sociales que han sido estigmatizados y hostigados por el Ejecutivo, periodistas que han sido denunciados, perseguidos o expulsados del país, y toda persona decente que no soporte ya este olor nauseabundo que se desprende del Palacio de las Garzas y de sus sótanos.
• Otro fantasma recorre el mundo: Pedro Luis Prados S.
• Telemedicina en las prisiones de Panamá: Manuel Lobo R.
• De Pamago a Primaco: Paco Gómez Nadal
• Cuando la democracia se degenera: Ramón A. Mendoza C.
• El estándar de oro en Utah: John A. Bennett N.
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