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EL MALCONTENTO
1429898Paco Gómez NadalEscribió Mario Benedetti en unos versos titulados Disidentes: “Los abruptos pueden ser violentos/ tozudos / y hasta sectarios /pero los /exabruptos /son siempre /resentidos”.
Y en estos días de exabruptos oficiales, en una jornada como la de hoy martes, en la que el Ejecutivo está botando miles de dólares en llevar a su “armada invencible” a Changuinola a repartir limosnas –y que imagino será cubierta por los medios de forma complaciente como si se tratase de desfile de Navidad o de reinas de belleza–, en estos días tristes de mentiras y disparates oficiales… lo único que consuela es la palabra.
Mañana comienza la Feria del Libro en ciudad de Panamá.
El pequeño oasis que unos quiméricos personajes comenzaron a sembrar hace años ahora se convierte en un remanso anual al que acogerse. Cuando los gritos de los ignorantes arrecian hay que aferrarse a las palabras de los sabios.
Nos vendrá bien mirarnos en el espejo de Uruguay, el país invitado, que, con una población similar a la de Panamá, ha sabido entender que la cultura es el cimiento del desarrollo y que la tolerancia es la confirmación de un proceso, no el motor del mismo.
Hoy en Uruguay gobierna un viejo guerrillero y campesino de inspiración anarquista, José Pepe Mujica, dando continuidad a la ruptura que supuso ya Tabaré Vázquez, y nadie se hala de los pelos por ello.
Hoy en Uruguay la palabra sigue siendo importante, los intelectuales juegan un papel público y se respeta el disenso. ¿No les parece que hablamos de las antípodas del actual Panamá?
En nuestro país la cultura sigue siendo clandestina (Al igual que muchos se preguntan si existe la Anam yo me planteo si no eliminaron el INAC y no nos dimos cuenta) y el esfuerzo de escritores y editores es labor de francotiradores en el reino de la construcción, la especulación y los juegos financieros.
Pero llega la Feria del Libro y el aire se siente de mejor calidad. Hay oxígeno para respirar durante unos días, hay propuestas interesantes y personajes magníficos que insisten en crear y en compartir lo creado. Quedan muchos por fuera, por supuesto. No todo lo que hay está en la feria ni la Feria del Libro es todo lo que hay, pero es una buena muestra de lo que se construye al margen de este enloquecido desarrollo de tinas de cianuro desbordadas y represión oficial camuflada.
Cada versión que pasa de la Feria nos vamos alejando más de los libros de autoayuda y de los panfletos religiosos y llegamos a la creación de verdad y eso habla de madurez.
Dar los primeros pasos con la palabra con Pablo Coelho no está mal, pero avanzar supone descubrir en la literatura de verdad el infinito poder de la palabra pensante.
Invito a inundar Atlapa, a llenar los pasillos de palabras andantes a convocar a los hechiceros del alma para que cubran con rituales anclados en la tierra a los gobernantes que no leen, a los empresarios que no hablan.
Que de la feria, después, salga un río de tinta y papel a inundar comunidades y barrios, que cada uno de nosotros regale un libro a cualquier persona que se cruce por la calle, que los abandonemos –a los libros– en cafeterías y parques públicos, que sembremos la manía de pensar con la costumbre de leer, que provoquemos un “alzamiento en almas” de esos que el poder no entiende pero que nos hace gente.
Suena utópico el llamado pero para solucionar esa sensación siempre está el uruguayo Eduardo Galeano dispuesto a animar a los que creemos que solo soñando lo imposible daremos pasos en el reino de la realidad. Mejor expresado por el maestro: “Ayuda lo imposible a que lo posible se abra paso.
Por decirlo en términos de la farmacia de don Quijote: tan mágico es este bálsamo de Fierabrás, que a veces nos salva de la maldición del fatalismo y de la peste de la desesperanza. ¿No es ésta, al fin y al cabo, la gran paradoja del viaje humano en el mundo? Navega el navegante, aunque sepa que jamás tocará las estrellas que lo guían”.
• Valentín Palacio: El no-desaparecido: Ricardo Bermúdez A..
• El otro lado de la lucha obrera: Javier Guillermo Yap-Endara
• Oxígeno, algo de oxígeno…: Paco Gómez Nadal
• El muerto vivo: José Antonio Ardila Acuña
• Sangrando por la herida: Álvaro Lasso Lokee
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