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‘HORRORES’ ARBITRALES
Cumpliendo la palabra empeñada y siguiendo el principio de Galeano de “cerrado por fútbol”, seguiremos sobre el tema de moda. Porque siempre quedará tiempo para quejarnos de todo lo malo que pasa en el mundo.
Mientras, aún queda una semana donde los fanáticos del fútbol tendremos siete días (nueve desde que escribí este artículo) para disfrutar del Mundial de Sudáfrica 2010 y todo lo que lo rodea. No sé cómo haremos a partir del 12 de julio para sobrevivir cuando ya no tengamos patadas, goles ni penales de qué hablar. Seguramente, extrañaremos los comentarios de ESPN y FOX sobre lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará en cada uno de los partidos a tres días a la redonda. Menciono los programas internacionales porque, afortunadamente, existe la posibilidad de escuchar comentarios profesionales sin los matices vocales del “vuvuzelo” criollo y sus alaridos incomprensibles, los cuales puedo asegurar no extrañaremos.
De todo lo que se ha hablado durante estas tres semanas futbolísticas, uno de los temas recurrentes son los “horrores” arbitrales. Especialmente, lo ocurrido el domingo pasado, donde la falta de agudeza visual de un árbitro y un juez de línea, asociados a la viveza del portero alemán, le costaron a Inglaterra un gol indiscutible que pudo haber cambiado el partido. Encima, cuando aún no nos recuperábamos de semejante barbaridad, esa misma tarde le regalan a Argentina un gol en flagrante posición adelantada, propiciándole desconcentración al equipo mexicano, lo que le trajo como consecuencia el segundo gol.
Lo demás, fue historia. Lo más grave de esto es que por un error ¿involuntario?, se repite en las pantallas gigantes del estadio la jugada, y todo el mundo confirma que el gol debía ser invalidado. A pesar de eso, el árbitro italiano Rosetti (hasta ese momento considerado uno de los mejores del mundo), da el gol como válido ante la protesta de los mexicanos. Nadie sabe la razón, pero ese árbitro italiano perdió la oportunidad de cambiar el fútbol para siempre si durante un campeonato del mundo, hubiera hecho prevalecer la justicia sobre la tradición.
Luego, el presidente de la FIFA “pide disculpas” de los errores. Yo quisiera saber de qué le sirve a Inglaterra esa candidez de Blatter si los eliminaron igual. Por otro lado, sacar del Mundial a dos árbitros de calidad comprobada, tampoco le hace ningún favor al campeonato, pues hay que comprender la dificultad que implica tomar decisiones “sobre la marcha”.
Y así, a lo largo de los mundiales, serían muchas las situaciones que pudiéramos mencionar que cambiaron la historia del torneo y que, incluso, modificaron los resultados finales. Eso era comprensible cuando no existían formas de definir lo ocurrido en la cancha. Actualmente, en pleno siglo XXI, es inaceptable que un torneo que implica tanta inversión de parte de federaciones, medios y patrocinadores, y con tantos seguidores en el ámbito mundial, se vea afectado por errores que si vamos a lo más elemental constituyen violaciones al reglamento y desvirtúan los resultados.
En la era digital, donde tenemos repeticiones desde todos los ángulos posibles, escasos segundos después de la jugada, no tiene lógica que sigamos dependiendo de decisiones arbitrales que se toman en fracciones de segundo. Aferrarse a una visión antitecnología, es tan absurdo como pretender que el Ministerio de Economía se tuviera que manejar con un ábaco y no con una computadora.
Y la historia esa de que las repeticiones le quitarían “fluidez” al juego, son simples romanticismos. Si en el fútbol americano, el béisbol, el tenis, el baloncesto y las carreras de autos se han podido integrar las repeticiones en las decisiones, no veo por qué el fútbol no pueda hacerlo. Tendría que reglamentarse, pero eso no sería tan complicado. Por ejemplo, cada equipo pudiera pedir dos repeticiones (una en cada tiempo) y solo en jugadas relacionadas a si los goles son o no válidos. Así mismo, los árbitros podrían evaluar las repeticiones cuando lo consideren conveniente. Se tendría un árbitro de video (como en la NFL), quien daría su opinión al árbitro central para tomar la decisión final. Al final, por cada evaluación de video usada se agrega un minuto de reposición.
Hasta ahora, la actitud de las autoridades del fútbol en cuanto a reglamento, agrupado en el International Board (conformado por Inglaterra, Escocia, Irlanda, Gales y cuatro representantes de la FIFA), ha sido la de ignorar la tecnología manteniendo la percepción de los árbitros en el momento de la jugada, como una decisión inapelable. Pero, en la época de las comunicaciones digitales, esa actitud es no solo absurda, sino retrógrada, pues se presta para que el público se vaya poco a poco desencantando del fútbol. Además, siempre queda la duda de si no es un intento de la FIFA de mantener espacio para acomodar resultados de esos que favorecen las transmisiones de televisión con el consiguiente aumento en las ganancias.
Y que no se engañen. Hace mucho que el fútbol utiliza la tecnología. Los balones, los zapatos y los uniformes son solo un ejemplo. Y el video es un recurso que hace años se utiliza para sancionar a los jugadores que reciben tarjetas amarillas o rojas. Así que esa actitud de la FIFA no tiene mucho sustento en el cuento de “la tradición” del fútbol.
En fin, no sé en qué quede todo esto, pero sospecho que en muy poco tiempo se estarán utilizando las repeticiones como herramienta para tomar decisiones, y hacer más justo este deporte que tanta emoción genera en el mundo.
• De la tecnología en el fútbol…: Daniel R. Pichel
• Afloran las prácticas del pasado: Bertilo Mejía Ortega
• Un juicio al estilo francés: Betty Brannan Jaén
• Agro, aún hay tiempo: Adán Castillo Galástica
• Alcance ese nivel de tolerancia: Franklin A. Hernández S.
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