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DEL LADO CORRECTO
PARÍS, Francia –Si estuviera tan obsesionada con el fútbol como mi colega Daniel Pichel (con quien casi siempre estoy de acuerdo), esta columna desde París tendría que haberse concentrado en la vergüenza que los franceses sienten en torno a sus “azules” en la Copa Mundial. El martes, las portadas de los diarios aquí usaban palabras como “humillación” junto a fotos a página entera del equipo. Los titulares rogaban que el equipo mostrara “un poco de dignidad” y recomendaban que “reconquistar el honor” sea la prioridad del fútbol francés. La ministra francesa de Deportes dijo “el fútbol francés encara un desastre moral”.
Como no soy fanática del fútbol, no seguí el desastre de cerca, pero entiendo que el problema no fue meramente que los franceses jugaron muy mal sino que hicieron el ridículo de una manera espectacularmente arrogante, descortés, y poco profesional. Un taxista con quien conversé sentenció que Francia merecía este desenlace porque calificó ilegalmente contra Irlanda.
Mientras tanto, esta semana se celebró en Marruecos la reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), con la pugna usual entre los países que quieren cazar ballenas y los que desean protegerlas. Para las ballenas, esa pugna quedó en impasse nuevamente. Para los panameños, la buena noticia es que el gobierno de Ricardo Martinelli sigue aliado con los países proballena.
Explico: Durante el gobierno de Mireya Moscoso descubrí que Japón estaba sobornando a países pobres para que se hicieran miembros de la CBI y votaran con el bloque japonés de procacería; para vergüenza nuestra, Panamá era uno de esos países. (Los “sobornos” eran, supuestamente, en forma de ayuda financiera para proyectos estatales y pagarle las cuotas del CBI a los países pobres). Escribí unas columnas durísimas que recibieron enorme respaldo ciudadano, pero los mireyistas mantuvieron su apoyo a la cacería de ballenas. Sin embargo, el gobierno de Martín Torrijos cambió eso (entiendo que fue decisión de Samuel Lewis Navarro), convirtiéndose en pilar firme del llamado Grupo de Buenos Aires (GBA), bloque latinoamericano para protección de la ballena.
Pues bien, esta última reunión de la CBI era la primera desde que Martinelli asumió la Presidencia y me complace informarles que la delegación panameña reafirmó la postura de Panamá como protectora de la ballena. Un activista de Greenpeace, que estuvo en Marruecos para la reunión, me habló elogiosamente de la delegación panameña, encabezada por Tomás Guardia. Igualmente, Gabriel Despaigne, de la Asociación Verde de Panamá, confirmó que funcionarios del gobierno de Martinelli aseguran estar irrevocablemente comprometidos con la conservación de la ballena. En Marruecos, Panamá y el GBA se opusieron rotundamente a una propuesta del gobierno de Barack Obama que hubiera permitido la cacería limitada de la ballena por 10 años, propuesta que enfureció a los conservacionistas estadounidenses y decepcionó nuevamente a quienes esperábamos otra cosa de Obama. Felizmente, la propuesta quedó en nada.
Pero hubo un escándalo dramático en la reunión de la CBI de este año. The Sunday Times de Londres puso a unos reporteros a que se hicieran pasar por representantes de un conservacionista millonario que quería “comprar” votos anticacería en la CBI. Contactaron a funcionarios de seis de los países chiquitos que rutinariamente se venden a Japón y estos alegremente revelaron que Japón no solamente regala ayuda exterior a sus países sino que también reparte sobres con efectivo a sus delegados aliados en la CBI, y los agasaja con hoteles lujosos, boletos en clase ejecutiva, y hasta prostitutas. Es decir, quien quisiera comprarles el voto en la CBI tendría que pagarle más que Japón (Tokio lo niega).
Si ese sting periodístico se hubiera hecho 10 años atrás, ¿quién duda de que Panamá hubiera sido uno de los países embarrados por el escándalo? Pero ahora, felizmente, estamos al lado correcto del tema y como país hemos avanzado bastante en la conservación de la ballena. Sobre este punto específico, felicito a los gobiernos de Torrijos y Martinelli.
• Peligros y engaños en hospitales: Xavier Sáez–Llorens
• El circo del deporte: Juan Carlos Delgado
• De fútbol a ballenas: Betty Brannan Jaén
• Cinco años de mora social en la CSS: David A. Ocalagán B.
• Para frenar la violencia contra la mujer: María Eugenia Hernández
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