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GOBIERNO
Permanecer distantes e indiferentes cuando sienten que algo no les afecta personal o directamente es actitud que algunos asumen con facilidad. Otros, con ánimo de derrota anticipada, creen que nada de lo que digan, o hagan, va a cambiar el curso de los acontecimientos; que mejor dejar a otros preocuparse, protestar o denunciar, porque esos nunca faltan. Esa actitud de “dejar hacer”, asegura días más plácidos pero es bumerán que en algún momento se vuelve para golpear. Tomo por caso que los fondos de la Caja de Seguro Social (CSS), de la que he sido socia desde que gané mi primer salario, pudieran ser utilizados a voluntad del Ejecutivo. A todos nos debería preocupar que el director de la CSS, Guillermo Sáez–Llorens, afirmara que el ajuste salarial a los jubilados dependerá de “la decisión que tome el Presidente de la República” (El Panamá América 27/5/2010).
Por mucho que como jubilada me entusiasme la idea de unos dolaritos más, no deberíamos pasar por alto, cotizantes y no cotizantes, lo que implica que los fondos de la institución estén a disposición del Ejecutivo. A menos que las palabras de Sáez–Llorens hayan sido “sacadas de contexto”, mal interpretadas, o maliciosamente manipuladas (excusa para el traspié verbal), ceder esta decisión al Presidente, es peligroso porque le resta autonomía a la CSS; por ley corresponde a su junta directiva el manejo de todos los asuntos de la institución. Que mis cuotas y las de cientos de miles de trabajadores y patronos se entierren en las transacciones para sacar a las empresas mexicanas ICA y Pycsa, del negocio de los corredores Norte y Sur, me lleva a preguntarme si para el tiempo de vida que me queda contaré con la protección de la CSS, o si estará en bancarrota por esta clase de aventuras. Aunque el tema está medio desaparecido, no sería sorpresa que un buen día (mejor dicho, mal día) nos informen que la transacción culminó “exitosamente”.
Los usuarios de los corredores estamos hasta la coronilla con las empresas mexicanas, mas no tranquiliza que el negocio pase a manos del Gobierno, aunque lo disfracen con nombres como “Corredor Te toca a ti Sur, S.A.” o “Corredor Cambio Va Norte, S.A.”. Los gobiernos tienen pésimo historial como administradores y vislumbro a la vuelta de pocos años una historia de descuido en el mantenimiento y el destino de los peajes cobrados en los corredores, parecida a la de la carretera Arraiján–La Chorrera: máquinas de registro de peaje dañadas “y no hay repuestos”; que el recomendado del diputado tal no llegó a trabajar así que la caseta está cerrada y “eche para atrás y métase en aquella fila”; que un día sí y al otro también se cierren paños de la vía para ponerles parches apelotonados de asfalto.
En tanto, el proyecto de “consultas populares” que se trae entre manos el Ejecutivo, es para algunos diputados oficialistas, de imposible digestión; vista la actitud complaciente de la mayoría legislativa ante los dictados del Ejecutivo, sorprende que estén prestando resistencia ¡aleluya!, y estén tratando de hacer entrar en razón a la gente de palacio. Permitir que se les “ningunee”, implica perder facultades y abrir el portillo para, quién sabe, hasta sacarlos del panorama si, por ejemplo, incluyeran entre las preguntas: ¿Cree usted que se debe cerrar la Asamblea Nacional y nombrar constituyentes escogidos por el Presidente? Con poco esfuerzo se lograría que la masa, descontenta y decepcionada, respondiera con un “sí” bien sonado sin pensar que podría resultar peor el remedio que la enfermedad. La posibilidad puede parecer exagerada, pero nunca se sabe… Y gracias a las actitudes ciudadanas que mencioné al inicio de este escrito, la de “mirar los toros desde la barrera”, sería fácil para el Gobierno lograr lo que se propusiera con la tal consulta ciudadana.
Que el manejo de la basura es un desastre nacional no necesita comentarios; pero relevar al Municipio de Panamá del cumplimiento de esta responsabilidad pasándola a manos del Ejecutivo fue castración (sin anestesia) de las facultades municipales, otro golpe para un alcalde que parece abandonado por el partido que lo postuló. La crisis, agudizada por la incompetencia, pudo haberse resuelto tal como se está resolviendo si le hubieran metido el hombro a la Dimaud (no a Bosco Vallarino); parece que no hubo esa intención, sino la de “aplanar” al alcalde, usando como aplanadora al ministro favorito de la corte para recoger el gran premio: la creación de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario adscrita al Ejecutivo; el proyecto de ley contempla, ¡mucho ojo!, poder “intervenir en cualquier otro municipio…” (La Prensa 29/5/2010). Para acabar con la mala práctica de los vendedores de billetes “casados” y los one-two que ningún gobierno, hasta ahora, ha podido acabar, ¿crearán la Autoridad de Control de la Lotería Nacional de Beneficencia? Tengo la inquietante sensación de que el gobierno se está pareciendo cada día más al tragón Pac–Man, personaje popular de un juego de video en los años 80, cuyo objetivo era comerse todos los puntos de la pantalla antes de pasar al siguiente nivel del juego.
• Al estilo de Pac–Man: Berna Calvit
• El gobierno de la sensación: José Manuel Fajardo Salinas
• Democracia, pluralismo y paridad: Aracelly De León
• Terapia con células madre: Pedro Ernesto Vargas
• Derechos curvos: John A. Bennett Novey e Irving H. Bennett N.
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