
Opinión |
|
EL CAMINO EQUIVOCADO
Estamos experimentando el gobierno de quien supo competir –y ganar– elecciones… o sea, dominar en el juego electoral… pero está comprobando que ganar elecciones y saber gobernar son dos cosas muy distintas. Cada día está más distante el asunto electoral de la tarea de gobierno.
Lo electoral parece ser prometer todo a todos con total irresponsabilidad. Cuando de gobernar se trata, los del Gobierno no saben nada, y lo peor (como escribió Carlos Matus) es que no saben que no saben… y esto los lleva a separarse rápidamente de la sociedad que los eligió, y con la prepotencia tan típica del poder temporal sentencian: “¡No vamos a cogobernar con nadie!”. Según sus asesores norteamericanos (que van y vienen) así autocráticamente gobernó W. Bush y así gobernará Martinelli. …¡Olé! Allá Bush llegó a ser el peor Presidente gracias a sus consejos… y lo enterraron. ¿Harán lo mismo con Martinelli? ...parece que van en ese camino.
En la reciente Cumbre de Presidentes en México, Óscar Arias, el padre de la paz centroamericana, se despidió, previo a entregar la Presidencia de su país, con un discurso que es una pieza. Nuestro Presidente estaba presente. Sabemos que oyó; ojalá haya además escuchado.
Dijo el presidente Arias a sus colegas presidentes: “Tenemos todos una deuda con la democracia, una deuda cuyo plazo venció hace siglos. Esa deuda es construir una institucionalidad confiable más allá de las anémicas estructuras que actualmente sostienen nuestros aparatos estatales.
Quiere decir garantizar la supremacía de la ley, y la vigencia del estado de derecho que algunos insisten en saltar con garrocha. Quiere decir fortalecer el sistema de pesos y contrapesos, profundamente amenazado por la presencia de gobiernos tentaculares que han borrado las fronteras entre gobernante, partido y Estado. No se debe confundir el origen democrático de un régimen con el funcionamiento democrático del Estado. Tenemos gobiernos que se valen de un mecanismo democrático para subvertir las bases de la democracia. Esta región, cansada de promesas huecas y palabras vacías, necesita una legión de estadistas… y no una legión de gobernantes cada vez más autoritarios.
Defender los derechos de quienes piensan distinto es el reto del verdadero demócrata. Mi experiencia como gobernante me ha comprobado que los nuestros son estados escleróticos e hipertrofiados, incapaces de satisfacer las necesidades de nuestros pueblos y de brindar los frutos que la democracia está obligada a entregar”… “algunos dirán que me equivoqué al confiar en un futuro de paz. No lo creo. La esperanza nunca es un error, no importa cuántas veces sea defraudada.
Yo aún espero un nuevo día, para América Latina y el Caribe. Seguiré luchando hasta el día que llegue….”.
¡Cuántas verdades le cantó Óscar Arias a sus colegas en su despedida! Escribiendo este artículo me llama un respetado periodista y me comenta que desde Qatar nuestro Presidente ha enviado un chat (que luego salió en los diarios como anuncio pagado bajo el título “Llamado a la unidad”)… que me produce un sabor dulce–amargo; dulce, por aquello de que “tenemos todos que trabajar” (ya parece que quiere convocar a la sociedad); amargo, por la palabra unidad, palabra favorita de los autócratas que no saben de democracia.
Las democracias legítimas jamás producen unidad; producen debates y trabajos conjuntos que a su vez producen mayorías y minorías que deben ser muy respetadas.
El Presidente va por mal camino, no hay duda… y los pocos que no tenemos agenda más allá de la tricolor nacional, tenemos la obligación de seguir señalando sus errores… antes de que sea tarde. Los ciudadanos deseamos que sea el mejor Presidente para bien de la Nación, pero sus asesores externos lo están llevando a ser el peor Presidente.
¡Otra poda de ilusiones y más frustración para la Nación!
Sin embargo, yo sigo –como el eterno optimista– pensando que es posible que recapacite y cambie el rumbo.
• Saber ganar = ¿saber gobernar?: I. Roberto Eisenmann, Jr.
• El que no tiene de dinga tiene mandinga: David Méndez Dutary
• Criminalidad en Panamá y el mundo: Eduardo Espino
• El estatus de los empleados públicos: Jaime Correa Morales
• La canasta que no bajará: Elías M. Levy
Ediciones anteriores |
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá. - 11