
Opinión |
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ACCIONES GUBERNAMENTALES
Nuestra cultura tiene paréntesis producto de la genialidad del pueblo.
Los carnavales son afortunadas válvulas de escape que nos permiten dar rienda suelta a nuestra capacidad de diversión en actos donde se borran las diferencias socioeconómicas (aún cuando se van sintiendo odiosas separaciones).
Es un paréntesis de cuatro–cinco días que nos permite recargar motores… unos brincando, otros descansando y, aún otros, combinando la salsa con la hamaca.
En el proceso, los más volvemos al campo, dándole a nuestro interior su justo merecido ya que es allí donde se luce nuestro folclore, donde deslumbra la pollera, sin duda alguna el traje nacional más precioso del globo terráqueo (lo digo con conocimiento de causa por haber visto cientos de ellos en todo el mundo). Cuando una de nuestras preciosas empolleradas se pone en lucida posición y suena el cuero iniciando nuestro punto, yo me emociono y siento la profundidad de mi alma panameña con cada golpe del tambor y cada movimiento coqueto de la empollerada.
Pero, bueno, todo lo bueno y maravilloso tiene su final. Enterramos la sardina. Procuramos disipar la goma o la mona… y de vuelta “a la pica y la pala, y al trabajo sin más dilación”.
El procurador suplente aprovechó nuestra distracción carnavalesca para barrer con la mayoría de los funcionarios de la Procuraduría, lo cual indica que la mancuerna Corte Suprema/Ejecutivo no pretende permitir que regrese la procuradora “separada temporalmente”. ¿Imaginan a un suplente de diputado, encargado, botando a todo el equipo del diputado principal… o imaginan a un vicepresidente encargado (suplente del presidente), cambiando todo el Gabinete del Presidente?
O sea: lo de suplente de procurador es mentira, lo de “temporalmente” es mentira, lo de la Corte independiente es mentira, lo de la separación de poderes es mentira, lo del respeto a las instituciones democráticas es mentira.
Dicho en otras palabras, a sólo siete meses de su inauguración como presidente, Ricardo Martinelli se burla y le hace a todo el electorado una vulgar trompetilla… y ahora parece decirnos “¡Aguántensela!”.
La oposición formal está desaparecida o en neutral; primero, porque dejaron al electorado sin opción viable, además por su pasado dictatorial… por su reciente pasado corrupto hasta la médula… o por su futuro igualmente oscurantista; así es y será así en el futuro previsible. Si los señores del PRD desean saber quiénes son sus peores enemigos, pueden mirarse en el espejo; no hay que buscar más lejos.
Entonces, ¿qué queda? Queda un campo abierto para una ciudadanía competente, a tiempo completo, de nueva generación. No simplemente para la queja perpetua y parasitaria, sino para construir la institucionalidad democrática, devaluada por los cuatro gobiernos mentirosos que siguieron al gobierno de Guillermo Endara Galimany. Recordemos las mentiras “el pueblo al poder”, “cambio”, “cero corrupción” y “cambio de verdad”. Todos nombraron a amigos políticos para ocupar magistraturas en la Corte Suprema de Justicia. Todos fueron a servirse, en vez de a servir. Todos se dedicaron a la maleantería política desde la cúpula. Todos han deshonrado a la Nación.
La rectificación vendrá de una ciudadanía que haga de la política una nueva actitud histórica. Si pudimos blindar al Canal de la maleantería, podemos hacer lo mismo con nuestro Estado.
Ahora, con nuevos bríos pos Carnaval ... ¡Manos a la obra, juventud!
• Fin de fiesta ... retorno a la vida real: I. Roberto Eisenmann, Jr.
• ¿Cuál institucionalidad democrática?: Antonio Saldaña
• Otra promoción inmobiliaria políticamente incorrecta: Álvaro González Clare
• ¡Cómo cambian los tiempos!: Sebastián Vásquez Bonilla
• Evaluemos en el Meduca: Omaira Solís de Moreno
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