Opinión

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VIVENCIAS

Nutrir el espíritu

1317141Carlos Guevara Mann
opinion@prensa.com

Muchos gratos e íntimos recuerdos giran en torno a esta época del año: noviembre, mes de las principales conmemoraciones nacionales; diciembre, el de las festividades religiosas y familiares; y enero, el del principio de la estación seca, nuestro denominado “verano”. Es en este momento cuando se renueva el ánimo y se levanta el corazón: el momento del sursum corda, propiciado por los acontecimientos sociales y los cambios naturales.

Más que con exóticos renos, flora nórdica y gélidas temperaturas, los auténticos panameños asociamos la Navidad –ese período especial que concluye hoy– con la entrada del verano, el sol radiante, el viento del norte, el mar transparente, los paseos a la playa y al campo, y las noches de amable plática a la luz de la luna, aquella “fúlgida luna del mes de enero”, que este Año Nuevo brilló con esplendidez. Todo aquello nutre nuestro espíritu y vigoriza el ánimo frente a las tareas que nos aguardan.

El año 2010 se me presenta lleno de retos. Los primeros meses estarán dedicados al estudio cuidadoso de algunos temas de nuestra política nacional –tales como el funcionamiento de la Asamblea Nacional y los efectos del sistema electoral– lo mismo que de nuestras relaciones internacionales y otros asuntos de índole humanitaria. Faena particularmente estimulante será la redacción de una historia de Panamá, en inglés, que me ha sido encargada por una editorial estadounidense.

Senacyt no quiso apoyar las investigaciones que sustentarán esa historia. Con la participación del BID, organismo que financia los auxilios de investigación que concede Senacyt y observa los procesos de selección, esa Secretaría adujo motivos baladíes –pero evidentemente politiqueros– para negar el respaldo solicitado.

Así es Panamá: usted y yo lo sabemos. En nuestro túrbido y desarticulado sector público me he presentado a tres concursos de mérito, sin que me haya sido reconocida ganancia en ninguno. Concursos internacionales, sin embargo, he ganado 11. ¿Será que nuestros jurados panameños son más rigurosos y competentes que sus pares extranjeros?

Aunque lamento que una historia de nuestro país no reciba los auspicios de la entidad panameña erigida para proporcionar ese apoyo, es reconfortante que un instituto extranjero, de inmenso prestigio, me haya otorgado –otra vez mediante concurso– el apoyo necesario para llevar las pesquisas a buen término. Es un verdadero privilegio acometer las exploraciones propuestas con el respaldo de una organización reputada, seria y respetuosa, que reconoce el valor de la investigación social y no permite que criterios particulares contaminen las decisiones de sus jurados.

En preparación para las actividades venideras he querido, como en años anteriores, nutrir el espíritu a través de la convivencia con el medio ambiente y con personas estimadas. Mis recuerdos y agradecimientos son imperecederos por las experiencias vividas, las atenciones recibidas y las conversaciones sostenidas.

En la campiña istmeña, cada vivencia ha sido disfrutada a plenitud: las cabalgatas en los potreros de La Providencia, seguidas del baño en el río Mamoní y los estimulantes coloquios con Hernán e Irene; los paseos memorables por la montaña penonomeña –tierra de extraordinaria belleza natural– en la insuperable compañía de Aixa Stella y su familia; la parada en San Carlos, pueblo querido, para el chapuzón de rigor y la compenetración con el azul infinito del Mar Océano.

En enero fructifican los cítricos y se inician los estallidos de color que engalanan los campos de nuestra patria. Las limonadas con raspadura, los refrescos de naranja –dulce y agria– de toronja y hasta de mandarina mitigan la sed y alertan los sentidos al florecimiento de los balos y robles de las cercas vivas, los madroños de los montes y las pascuitas y veraneras de los jardines.

Acompañados de afectos genuinos y expresiones espontáneas de la cultura vernácula, aquellos despliegues de belleza natural generan en el alma una intensidad positiva. En La Concepción de Pocrí –antes conocida como La Yeguada – almorzamos –en lo de Pillo y Toña– unos frutos del mar cogidos por los mismos anfitriones, mientras los vecinos animaban la tarde con un alegre tambor. ¿Qué atardecer más pictórico y genuino puede añorarse?

En Pedasí, doña Dalila Vera nos recibió con el cariño de siempre y las delicias de su ya famosa repostería, y sus hermanos Consolatriz y Octavio nos acogieron en su hermosa y tradicional residencia con legendaria hospitalidad. En esa misma localidad, fue agradable ver nuevamente a Iván, talentoso joven con futuro prometedor.

En Las Tablas, cuando las tunas del año nuevo nos dieron tregua, tuvimos magníficas conversaciones con Sole y Toño, nos pusimos al día con los relatos de la gran Nuvia Díaz y apreciamos el hermoso nacimiento que en la capilla del Niño Jesús de Praga, su hermana Judy, con abnegadas colaboradoras, construye para conmemorar la Natividad del Señor. Por todo aquello me siento agradecido y estimulado.

Que usted, apreciado lector, pueda alimentar su espíritu en esta temporada especial, para emprender con muchos bríos las tareas del año, es mi deseo en este día de Reyes.


Además en opinión


Regulaciones ambientales, ¿un freno a la competitividad económica?: Jairo A. Vásquez Pravia
Envejecer en Panamá, previsiones: Getsabel Rodríguez
Nutrir el espíritu: Carlos Guevara Mann
¿Todavía quedan jueces?: Carlos A. Alvarado
Reflexiones en el Díade Reyes: Juan Ramón Sevillano Callejas



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ricardo manuel
1/6/2010 2:53:48 PM

Estimado señor Guevara Mann:
Que bueno nutrir el espìritu y seguir luchando para que Panamà no sea un lugar donde el crimen pague, donde los lobos no cuiden los rebaños, donde el vicio no sea ensalzado ni la virtud escarnecida.
6

mr. peps
1/6/2010 1:21:19 PM

"La Historia de Panama", por Guevara Mann, dira que todo en este pais estaba superbien hasta que los militares dieron el golpe y el pais se fue a pique, y los gringos con ayuda de Guevara Mann salvaron a Panama. y que por lo tanto deberia haber una estatua de Guevara Mann como el verdadero procer panameño.
5

JJoyce
1/6/2010 9:53:04 AM

Aquellos que son superiores no suelen ser profetas en su tierra. Aquellos de pensamienmto libre e independiente, son una amenaza para los mediocres de corazón podrido y mal intencionado. Adelante, Don Carlos, solo le pido que sea valiente y apunte donde hay pudredumbre sin importarle el color de la bandera, lo que todavía no he notado que haya hecho.</s
4

valiente
1/6/2010 9:48:17 AM

Un abogado es un cientista social. O sea parte de ciencias políticas, por tanto asumo que es un seudónimo.


Por lo de SENACYT, en ciencia tambien ha rechazado proyectos muy buenos ejecutados con otros fondos, y eso debe a los evaluadores, no necesariamente a los directivos.
3

Telvia
1/6/2010 9:20:04 AM

Señor Guevara: Senacyt (cyt=ciencia y tecnología, a usted le suena a "historia"?).
Juan Materno, espero que no seas Vasquez, porque Juan Materno Vásquez fue un gran abogado (como en Derecho y Ciencias Políticas). Las matemáticas son fascinantes, pero la aplicación práctica de las ciencias sociales y políticas, según los gustos, más.-
2

Juan Materno
1/6/2010 7:33:11 AM

Pobre Panamá. Basta con leer la probísima calidad de este artículo del señor Guevara Mann para saber el miserable contenido de la ¨historia de Panamᨠque él dice que escribirá. El caso de la profesión de él, graduado en dizque ¨ciencias¨ políticas, es típico de la fácil carrera universitaria que escogen quienes no dan bola con las matemáticas, física y química.
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