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SERVICIOS DE SALUD
Los voceros del engendro ese que llaman Comenenal llevan dos semanas dados a la tarea de satanizarnos a varios colegas, como “médicos neoliberales y privatizadores que hemos dedicado nuestra vida a atender millonarios, lo que nos impide comprender al pueblo”. Toda esta bazofia, está en “kaosenlared”, donde hacen catarsis los ñángaras que pretenden “refundar un nuevo país realmente soberano y con igualdad social a través de una asamblea constituyente originaria”, a la cual nunca han dicho cómo llegaremos (supongo que bajando de algún equivalente a la Sierra Maestra).
Eso, sumado a las opiniones de “La Tremenda Corte Médica” (donde se leen opiniones después de una caprichosa edición del locutor de turno), me han hecho pensar un poco en todo este enredo en que han metido a los médicos esta gente, que se dicen voceros de una profesión donde, me consta, existen numerosas personas capaces, honestas y con gran compromiso de trabajo. Ahora, aclaro los “epítetos” (yo les llamo adjetivos) de que se quejan.
En ningún momento me he referido a “mis colegas”… estas opiniones (que sostengo) se refieren a cuatro o cinco esquizoides que pretenden oponerse a todo cambio del repulsivo statu quo que los nutre. Además, su interés real es succionar más y más sangre del sistema sin someterse a evaluaciones objetivas de rendimiento y resultados.
El mejor ejemplo son los “bonos” a que se oponían porque eran “un intento para comprar a los médicos” y que luego pedían para todos, cuando vieron que sus agremiados no estaban dispuestos a dejar pasar una oportunidad de cobrar casi un “aguinaldo”. Por supuesto, los demás profesionales de la salud reclaman ahora algo parecido pues resultó un regalo por llenar un formulario. Hoy, esa misma Comenenal pide donaciones del “bono” para pagar su programa de radio (que como tiene tanta audiencia, los anunciantes los agobian).
Si uno pregunta en las instituciones sobre esta gente, encontrará que, excepciones puntuales aparte, no son una referencia profesional. Por lo general, no dictan clases ni conferencias en actividades académicas. Simplemente encontraron en el “gremialismo” un método para estar en los medios y “sentirse importantes”. Y encima, Frenadeso les hace coro porque, al final, todos buscan lo mismo… generar descontento y propiciar inconformidad entre la población.
Pero hay un tema aún más negativo en sus intervenciones, que busca generar una despreciable diferenciación social entre “ricos y pobres”, dando a entender que la medicina privada es un negocio para millonarios y que, quienes trabajamos exclusivamente en ella, no tenemos interés en los enfermos. La medicina privada, es una actividad profesional como cualquier otra por la cual se ofrece una remuneración basada en un servicio, basado en un sistema oferta-demanda. Ni más ni menos.
Porque, el tener o no pacientes, depende de la calidad del servicio y de los resultados obtenidos. Si un paciente acude al médico y sus problemas no son resueltos, no volverá. Además, una cantidad importante de nuestros pacientes son personas que no encontraron en el sistema público solución a sus enfermedades, por razones que van desde falta de recursos y listas de espera interminables hasta holgazanería y “nomeimporta”. Por esa razón, y por respeto a los enfermos, es que todos debemos opinar.
Finalmente dejo lo de la externalización de servicios, porque es muy sencillo, aclarando que no tengo el menor interés en ese proceso ni pretendo beneficios del mismo. Solo sugiero, verlo desde el prisma del asegurado. En 10 mil (o cinco mil) mamografías pendientes, puedo asegurar que hay muchas mujeres con cáncer de mama, sin diagnóstico. Al margen de la causa del retraso, este problema médico tiene que resolverse.
Es muy fácil hacer numeritos en el aire alegando que se pueden hacer 30 mamografías en ocho horas. Porque, con el nivel de eficiencia de nuestro sistema, decir esto es mentir. Pero, si la madre, la esposa o la hermana de un “dirigentes gremial” requiere de un estudio, ellos conseguirán saltar cualquier lista de espera y obtendrán prioridad. Así, cualquiera se queja.
Por eso, pido a esta banda de “denunciadores de neoliberalismo” que, por una vez en la vida, dejen de ser parte del problema y sean parte de la solución… Hagan alguna propuesta pensando en los usuarios y no en horas extras, bonos y aumentos salariales… en ese momento, estarán respondiendo a los intereses de quienes les pagan su salario, que espero recuerden, son también los accionistas de la empresa más grande del país: la Caja del Seguro Social.
• Neoliberalismo y otras tonterías: Daniel R. Pichel
• Menos tóxicos, mejor salud: Jorge G. Conte Burrell
• Retomo el caso Remón: Betty Brannan Jaén
• La satanización del educador: Abel L. Guerra I.
• Oportunidad para mejorar el sistema de salud: David A. Ocalagán B.
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