Opinión

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IDEALES

Miedo a perder el miedo

I. Roberto Eisenmann, Jr.
opinion@prensa.com

Dentro de lo que él llama sus “crónicas DFectuosas”, el humorista mexicano Mauricio Jalife tiene una que –para beneficio de los lectores– copio parcialmente aquí, con algunos ajustes panameñizados.

Dice así: Tengo miedo de perder mi miedo… y es que he notado que cuando el agua te llega al cuello, cuando la desesperación te agobia, cuando ya no tienes salida… ¡corres el riesgo de volverte valiente! Me imagino viviendo sin mi legendario y amado miedo… y ¡me da terror! Andaría por todos lados protestando por las injusticias, gritándole verdades a los políticos corruptos directo a sus feas hocicas.

Uy, no… ¡qué miedo perder el miedo!

¿Qué pasaría si todos los ciudadanos de este país perdiéramos el miedo? Seguramente, se provocarían cambios importantes en la Nación… y si la valentía resultara contagiosa como cuando perdimos finalmente el miedo frente a Noriega (gracias en buena parte a este periódico y a las columnas de Guillermo Sánchez Borbón), seríamos el gran país latinoamericano.

Imagínate a todos los panameños sin nuestro querido miedo: saldríamos todos los días a partirnos el alma por nuestras familias, por nuestros amigos, por los pobres, por los ancianos, por los niños, por nuestros ideales… de hecho… ¡todos tendríamos ideales!

Muy valientes, acabaríamos de tajo con la impunidad, con la corrupción. Veríamos a nuestros “más distinguidos” políticos con las manos atadas con esposas entrando al calabozo (a la Costa Rica, Taiwan, Perú y otros países) y, si fuéramos muy –pero muy– valientes, acabaríamos con la corrupción en nuestros propios corazones.

Dormiríamos menos, produciríamos más en nuestro trabajo, en la música, pintura, filosofía y en los deportes.

La delincuencia casi que se extinguiría en el momento que los delincuentes le perdieran el miedo al trabajo honesto.

El narcotráfico quebraría de un día para el otro porque ya nadie necesitaría idiotizarse con drogas para perderse en un mundo falso de fantasía. Ninguna persona se evadiría con el alcohol y el tabaco… ¡qué espanto! –dirían muchas “respetables” empresas.

¿Te imaginas a los jóvenes bailando y riendo en las calles pero sobrios, porque no tendrían miedo de expresarse?... ¡qué barbaridad!

Como educaríamos a nuestros hijos sin implantarles esta cultura del miedo a todo, miedo al éxito… a la pobreza… a los castigos … al qué dirán, tendríamos –sin miedo– que replantearnos la Educación desde cero. No, no, no. La cultura de la lectura estallaría como una bomba atómica; todo el mundo perdería el miedo a los libros gordos, devoraríamos conocimiento.

Se producirían muchos más excelentes ensayos, novelas, poesía, comedia. ¿A dónde iríamos a parar?

Los curas y dirigentes de todas las religiones tendrían que dejar de predicar el miedo a Dios ... un Dios castigador que condena nuestras almas a infiernos. Se volverían a llenar las Iglesias de fieles con fe en un Dios Bueno … ¡qué problema!

El gobierno tendría que perderle el miedo a los mafiosos del transporte y de una vez por todas eliminar a los ciudadanos sin carro, 4–5 horas de penurias diarias.

Además, el gobierno tendría que perderle el miedo a la sociedad y la convocaría para involucrarla en los temas de Estado.

Los diputados perderían el miedo de decirle al Presidente: “estos allegados, no”. “Mándenos los nombres de dos distinguidos juristas independientes para la Corte Suprema, para iniciar el verdadero cambio que prometimos”.

La Procuraduría y el sistema de justicia le perderían el miedo a los poderosos… ¡qué locura!

¡Huy, no! ... qué miedo perder el miedo, porque junto con nuestros miedos también nos abandonarían nuestros complejos y, ¿qué haríamos nosotros sin ellos? Ya no podríamos odiar a los pobres por pobres, ni a los ricos por ricos ni envidiar a nuestros compañeros… ¿qué haríamos todos el día?

Huy, no… qué miedo perder el miedo porque … ¡qué lío sería un país lleno de ciudadanos valientes y justos! ... ¿se lo imaginan?


Además en opinión


Miedo a perder el miedo: I. Roberto Eisenmann, Jr.
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que miedo
12/21/2009 5:41:33 PM

Miren quien habla, que astuto disfraza su crítica al presidente usando el actual miedo colectivo al gobierno en lugar de decirle Mire señor presidente usted fue el que nos embauco.
Don Eisemann pierda el miedo y dígalo de frente, para que se llene de Valor imagínese que es un presidente PRD.. y dígale lo que piensa, sin MIEDO.
20

PANUSA
12/18/2009 6:46:19 PM

Perder el miedo a "emprender" a luchar por tus ideales y a respetar a tu Padre, quien no "castiga" solo "reprende" . Hay que atreverse, y cuando la necesidad te obliga lo haces, temiendo y confiando solo en el Padre, como lo dice su palabra.
19

salsio
12/18/2009 4:34:05 PM

Miedo? quien dijo miedo?....Bobby, tu que sabes, los millonarios tienen miedo????
18

Tovarich
12/18/2009 1:31:05 PM

Todo cierto, muy cierto. Vivimos dominados por los miedos a demonios que solo existen en nuestras mentes y almas. El miedo a ser mejores personas, a luchar cada por serlo aun mas, el de vivir por algo que valga la pena; es un miedo atavico. Peor aun, tenemos miedo de admitir que lo tenemos. Los nazis dijeron "el trabajo da libertad", y mintieron. Mas bien creo que "la verdad da libertad". Y esa verdad es incompatible con llevar el alma secuestrada por el miedo...
17

Invasión
12/18/2009 12:48:02 PM

Señor Eisenman, me hubiese gustado que Usted hubiese perdido el miedo en 1989 y no se hubiese ido a esconder en Miami. Los muertos de la invasión y las víctimas de los militares, como siempre, las pusieron los pobres. No me hable de perder el miedo cuando nunca lo vi tirar una piedra.
16

Arnulfo
12/18/2009 11:59:57 AM

Los que tuvimos alguna participación en aquellos tristes momentos en que fuimos invadidos por la mayor potencia del mundo, sentimos que fue cruel e inhumano la barbarie cometida para capturar a un hombre que ya no servía a sus intereses, después de 21 años de mantenerlo y sostenerlo. Sus servicios especiales podían capturarlo sin derramar una gota de sangre de este pueblo valiente. Tuvieron la oportunidad brindada por Giroldi y también los traicionaron.<scri
15

DELFO A. DE LORA
12/18/2009 11:59:08 AM

Mágnifico articulo del Sr. Eisenmann Jr., el cual refleja un mundo de verdades. Los panameños somos muy dados a criticar las acciones de los gobiernos de boca. En nuestras casas con amigos, en un cafe. Pero muy pocos se atreven a poner estas criticas por escrito y proponiendo soluciones constructivas y positivas. Algunos critican por escrito desde el anonimato de un seudónimo. Señores vivimos ahora en democracia, ejersan su derecho a critica para que el gobierno emmiende sus errores.
14

JR. Daniel Diaz
12/18/2009 10:59:49 AM

Sencillamente: Gracias por compartirlo. Haré lo mismo con mis conocidos y amistades. COMPARTIRLO
13

isaac eisenman
12/18/2009 10:27:45 AM

dejar pasar como validos, por el pueblo soberano de estos 2 juristas de lasga cola de paja y techo de vidrio, seleccionados de a dedo, violando incluso la formula concensuada de escojencia para lograr imprimirle la mistica de aceptacion y buena fe a los reemplazos de magistrados, es el traspasar las fronteras en el caldo de cultivo del embrion del chavez criollo.
12

mr. peps
12/18/2009 10:11:52 AM

el panameño no tiene miedo, lo que tiene es pereza... sigue la ley del menor esfuerzo, el juega vivo, seguir la manera mas facil para obtener lo que desea, no importa a costa de que o quien.
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