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AVANCES
WASHINGTON, D.C. –El miércoles pasado se celebró un evento panameño en el Capitolio de Washington (el edificio que es sede del Congreso estadounidense).
El anfitrión fue el embajador panameño ante el gobierno de Barack Obama, Jaime Alemán. Con gran optimismo de que la Casa Blanca podría enviar el tratado de promoción comercial (TPC) al Congreso en el primer trimestre del año próximo –como Obama prometió hacer el miércoles durante una reunión con senadores–, Alemán está trabajando dos vías paralelas: Una, persuadir a la Casa Blanca a que de veras proceda rápidamente con el TPC. Dos, alinear los votos necesarios en el Congreso.
Lo más llamativo es que donde el gobierno anterior estuvo pagando un millón de dólares al año (84 mil dólares al mes) en cabilderos que siguieron cobrando durante todo el tiempo que el TPC estuvo engavetado, Alemán ha dispuesto prescindir de los cabilderos bajo contrato con Panamá. Su nueva estrategia depende de una intensa campaña de cabildeo personal, coordinada con el cabildeo hecho por algunas importantes empresas con interés en Panamá (por ejemplo, Boeing, Stevedore Services of America, Citibank, General Electric y Caterpillar).
Los cabilderos de esas empresas dan respaldo al TPC porque a sus empresas les conviene hacerlo, sin que eso le cueste al Gobierno panameño.
El evento del miércoles fue un relanzamiento de un grupo de apoyo a Panamá en el Congreso que fue creado en 2006 por los cabilderos que le trabajaban al gobierno de Martín Torrijos.
El nuevo grupo organizado por el embajador Alemán se llama Friends of Panama Caucus y tiene como copresidentes al representante Jim Matheson (demócrata de Utah) y al representante Connie Mack (republicano de Florida).
Alemán asegura que el nuevo grupo será “mucho más grande” que el anterior, que solo alcanzó tener unos 13 congresistas como miembros. Y no todos los miembros originales eran exactamente deseables.
Por ejemplo, cuando Martín Torrijos fue a Washington en mayo del año pasado, a darle su último empujón al TPC, solo siete miembros del caucus se molestaron en asistir a una recepción con Torrijos en el Capitolio. Uno de los que sí se presentó, y que se fotografió al lado de Torrijos, fue el congresista Jerry Weller, copresidente del Panama Caucus (como se llamaba entonces).
Weller estaba acosado por acusaciones de corrupción y dispuso retirarse del Congreso. Otro supuesto “campeón” del esfuerzo pro TPC en el Congreso en años anteriores era el representante Rick Renzi, que pronto será enjuiciado penalmente por cargos de corrupción que lo exponen a 30 años de cárcel. Renzi –condecorado por la Orden Vasco Núñez de Balboa por el gobierno de Mireya Moscoso– también dispuso retirarse del Congreso tras el escándalo de corrupción.
“Campeones” así desprestigiaban el esfuerzo por ratificar el TPC.
Eso explica, creo, la decisión de “relanzar” el grupo de apoyo con un nombre nuevo y bajo el patrocinio de un embajador nuevo con una manera distinta de hacer las cosas.
En el “relanzamiento” del miércoles, Alemán habló de que el TPC no es importante solamente según la perspectiva comercial sino también según la perspectiva geopolítica, para reafirmar los estrechos lazos entre estos dos países en momentos de mucha turbulencia política en la región. Unos 25 congresistas se suscribieron allí mismo al Friends of Panama Caucus y Alemán anticipa lograr que unos 50 se adhieran en total, y que ese número esté balanceado entre demócratas y republicanos.
En el contexto de Washington, esto sería un éxito significativo. Confirmaría que el TPC ha vuelto a coger vida; y hay quienes aseguran si el TPC llega al Congreso, “los votos están allí”.
Por otro lado, los acuerdos con Colombia y Corea encaran dificultades graves y, por eso mismo, es importantísimo lograr que Panamá vaya primero ante el Congreso.
De los tres acuerdos, Panamá es que el menos resistencia tiene; pero después de Panamá, luce probable que los otros dos se hundan.
• Mochilas y tareas escolares: Xavier Sáez–Llorens
• Cambio climático y transferencia tecnológica: Azael Barrera
• Nuevo impulso para el TPC: Betty Brannan Jaén
• Lo prometido es deuda: Eloy Hugues Hormechea
• Reformas electorales y participación ciudadana: Norma Vernaza Villar
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12/13/2009 10:32:41 AM
12/13/2009 6:36:55 AM
12/13/2009 5:03:07 AM
12/13/2009 4:57:18 AM
diplomático</s
12/12/2009 11:50:47 PM
Pero el negocio en sí es malo:
Panamá gana $5 millones, pierde $10 millones, y se alterará la paz en nuestras calles (por la exigencia de los gringos para tener acceso a nuevas bases aeronavales).