Opinión

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EL PASADO

‘Ordinariato’ del noriegato

1304981Carlos Guevara Mann
opinion@prensa.com

Desde Santiago de Chile, donde asisto a una conferencia, aplaudo los esfuerzos por recordar las circunstancias en que vivíamos en vísperas de la invasión de 1989, a lo que se han abocado algunos medios de comunicación. Mientras tanto, otros siguen promoviendo la superficialidad, el consumismo y la idiotez, con consecuencias negativas para quienes reciben sus mensajes alienantes.

En diciembre de 1989, la economía nacional y las finanzas públicas estaban completamente diezmadas, tras años de espeluznante corrupción, políticas económicas irresponsables y condiciones internacionales desfavorables. Como nunca en nuestra historia republicana, la pobreza, el hambre y la desesperación prevalecían en muchos sectores de la población.

La sociedad panameña se encontraba completamente sometida a los excesos del tirano de turno. Sus arbitrariedades, ejecutadas por unas fuerzas de defensa vesánicas y su partido político –el PRD– no dejaban de infligir luto y sufrimiento en todos los niveles de la población, pero sobre todo en las capas populares, de donde provinieron las principales víctimas de la dictadura desde su instauración en 1968.

El 3 de octubre de 1989, el tirano ordenó la ejecución de un grupo de soldados que se alzaron contra su despotismo. Amparados por indultos ilegales y la incompetencia de nuestro decrépito sistema judicial, los asesinos de la denominada “masacre de Albrook”, prófugos de la justicia, están hoy felices de la vida, mientras los familiares de los guardias ultimados siguen llorando la pérdida de sus seres queridos (La Prensa, 3 de octubre de 2009).

Los lugartenientes del dictador cumplían sus terroríficas funciones con eficiencia digna de mejores propósitos. La Chola millonaria y sus secuaces hacían de las suyas en San Miguelito. Varias fuerzas paramilitares creadas por Noriega esparcían terror a diestro y siniestro. Medidas represivas más sofisticadas eran implementadas por unidades “especializadas” de las fuerzas de defensa, como la UESAT, a la que pertenecía el actual jefe de la Policía Nacional y servidores de la dictadura que hoy se hacen pasar por demócratas.

A pesar de tantos golpes recibidos, en diciembre de 1989 la sociedad panameña todavía encontraba energías para protestar pacíficamente contra la tiranía. En las etapas finales de la dictadura, ayudó mucho a la causa civilista el apoyo brindado por la Iglesia católica.

La Iglesia alimentó a miles de hambrientos, refugió a muchos perseguidos, intervino a favor de decenas de detenidos y dio consuelo a las familias afectadas por el terrorismo militar. Algunos de sus ministros, como el reverendo Xavier Villanueva, párroco de Cristo Rey, no dejaron de protestar contra los desmanes del régimen castrense.

En ocasiones, la Iglesia se opuso con firmeza sin precedentes a los atropellos del último narcodictador. Por ejemplo, en octubre de 1989 el arzobispo McGrath impidió la participación de los capellanes de las Fuerzas de Defensa (quienes, además de sacerdotes, eran miembros de esa organización armada) en el Séptimo Encuentro de Pastoral Castrense que tuvo lugar en Madrid, España.

A las intenciones del tirano de crear un obispado militar también se opuso monseñor McGrath con firmeza. “La jerarquía eclesiástica no quiere que se forme ni un Vicariato Castrense ni mucho menos que haya un Obispo Castrense”, escribió el 2 de octubre de 1989, en un informe dirigido a Noriega, el jefe del G-2, Guillermo Wong (El Panamá América, 24 de enero de 1990).

Ante la resistencia de la Iglesia a sus desmanes, Noriega quería dividirla y poner a una sección del clero directamente bajo su mando –a través del obispado militar– de manera que pudiese utilizarla para promover sus maléficos designios. Afortunadamente, esa vez el arzobispo no se dejó intimidar. Más aún, en enero de 1990, tras la invasión, la Conferencia Episcopal Panameña suprimió todas las capellanías militares, obviamente por el flagrante incumplimiento de su misión (Panorama Católico, 14 de enero de 1990).

Es, francamente, incomprensible que a tan solo 20 años de los sucesos más luctuosos desde la fundación de la República haya quienes, so pretexto de reducir la inseguridad ciudadana o mejorar las condiciones espirituales de la fuerza pública (como si esta última fuese función del Estado), pretendan recrear prácticas e instituciones de la dictadura, como la militarización de los organismos de seguridad, el acuartelamiento de sus miembros y el ordinariato para la fuerza pública, de evidentes raíces norieguistas. A dos décadas de la invasión, lo menos que podemos esperar quienes apoyamos al actual gobierno en su campaña política es que haga suyos, de una vez por todas, los principios civilistas que sus máximos portavoces prometieron defender.


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Euclides
12/9/2009 12:54:57 PM

Saben cual es el problema real???no es la religión (que reconforta y apoya al espíritu) es el poder terrenal del rango…cuantos ejércitos monstruosos del pasado que fueron de los más temidos son actualmente ejemplo de profesionalismo y ética (Japón, Alemania, España, Suiza y Suecia). Los ejércitos son el reflejo de una sociedad, la cual puede ser pacifica-violenta, tolerante-inflexible, agresor-defensor y Panamá no fue la excepción, ya que los mismos que crearon ese monstruo lo acabaron
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Floreal Ricardo
12/9/2009 11:10:07 AM

Brittmarie:
No podía esperar menos de una dama. Gracias
En cuanto a las objeciones. Existen y eso en razón del número, que ha servido de excusa y más cuando la Iglesia ha sido vocera fuerte contra los abusos cometidos por algunos militares, como en la actualidad lo continuan cometiendo un número plural de civiles en nombre de la civilidad, pero con amaño a la ley.
Podriamos conversar sobre el particular.
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BrittmarieJP
12/9/2009 10:52:07 AM

Recomiendo a Floreal Ricardo que se entere de la crisis del ordinariato militar en argentina buscado en goodle una sola palabrita: Baseotto.

Ademas, en cuanto a los gastos que incurriria Panama, hago notar que en Italia han habido objecciones al alto costo del ordinariato castrense. Segun un senador, cada capellan castrense le cuesta al Estado alrededor de 58 mil al año.





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BrittmarieJP
12/9/2009 9:59:06 AM

Floreal Ricardo: Perdon, metí la pata. Debí escribir que el embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, fue quien expresó la objección a la continuación del ordinariato. Me pasa que cuando me exigen acortar mi escrito, cometo errores. Perdón nuevamente.
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BrittmarieJP
12/9/2009 9:43:36 AM

Floreal Ricardo: Lee bien mi comentario. Se trata del embajador de argentina ante la Santa Sede. Y sí, se habla de anacronismo porque tanto Argentina, como Panamá, han tomado medidas para que nunca más se presten las fuerzas militares para ejercer una cruel dictadura. Hago notar que el ordinariato castrense--por no decir la jerarquía y el vaticano--tanto en Argentina como en Chile fue cómplice de las dictaduras más crueles del Cono Sur.
Falta info sobre el Batallon Panama viaje.
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BrittmarieJP
12/9/2009 9:37:43 AM

Tiene razón Tamikaso. Dice el Acuerdo que el Estado panameño pagará el sostenimiento del personal y el funcionamiento del Ordinariato, los gastos de la formación de sus sacerdotes, el costo de una sede decorosa para el Ordinario y para su Curia, e idóneos lugares de culto (en otros países se han construido hasta catedrales castrenses).

¿Y que recibe Panamá? ¿Misas, bautizos, matrimonios, funerales gratis para los miembros de la FP?

Nada de eso dice el acuerdo. !Como contrato es leonino!

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Floreal Ricardo
12/9/2009 9:20:06 AM

Brittmarie.
Carlos A. Velarde, difunto, fue el primer sacerdote asignado, luego entraron dos que aun viven y que actualmene no tienen relación con la Policia.
Curioso que sea el embajador italiano quien supuestamente defienda a los argentinos.
Cierto, fueron los jefes, pero los policias siguieron a sus líderes, y por eso fueron duramente aplastados, sobre todo los jefes, la tropa perdonada.

es interesante el nuevo criterio ahora escrimido, anacronismo</scr
8

Tamikaso
12/9/2009 9:18:13 AM

Dejense de cuentos y vayan a lo medular. Lo que la Iglesia Catolica busca es recursos económicos. Acaso no se dan cuenta como se van apropiando de los mejores terrenos en nuestros pueblos del interior. Si no lo creen vayan a Tolé.
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BrittmarieJP
12/9/2009 8:58:07 AM

Floreal Ricardo asume que Guevara Mann sigue directrices europeas.

Pero hay la misma oposición en Argentina donde el ordinariato castrense ha estado en entredicho por años. A pesar de la presión del Vaticano, dijo el embajador italiano ante la Santa Sede que, en virtud de la reforma militar que hubo en el país, Argentina quiere eliminar esta figura, que "es producto de un anacronismo y de un rol de las Fuerzas Armadas que ya ha sido superado por el proceso histórico".
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BrittmarieJP
12/9/2009 8:43:25 AM

1. Una pregunta para Floreal Ricardo quien escribio que todo comenzó con el Batallón Panamá que viajó al medio oriente. Favor de dar más detalles si los tiene.
2. Otra pregunta: Sabe Ud. los nombres de los capellanes militarizados?
3. Acuérdese que no fueron los policías que se levantaron contra Noriega. Fueron altos oficiales de las Fuerzas de Defensa.
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