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INVESTIGACIONES
Y la pregunta era: ¿Cuándo escribirás sobre Bosco?... No creo que el tema amerite un artículo. Si acaso un párrafo. Para mí, es un clásico ejemplo del Principio de Peter. Además de las “metidas de pata” –supuestamente autorizadas por el presidente– no sé quién le recomienda cosas que son, por decirlo acorde con el manual de estilo, infantiles. Eso de que cada vez que se le cuestiona algo, corre a vender la imagen de “tipo del pueblo” raya en lo ridículo. Ya durante el “Gringogate” desayunaba carimañolas (como si lo necesitara), tocado con un elegante “sombrero a la pedrá”. Ahora, compra chance en el mercado...
Y no duden que por allí saldrá nuevamente “la estampita del tocayo”… Esperemos en este afán no se ponga una basquiña con trenzas y todo... ¿se imaginan? ... En fin, ojalá los políticos aprendan que lo más importante cuando se apoya a un candidato es preguntarse… ¿y si gana?... ese ejercicio, nos hubiera evitado la incertidumbre de los próximos cinco años… ¡Tema agotado!
En cívica, enseñan que uno de los pilares de la democracia es la independencia de los órganos del Estado. En Panamá, esta independencia está lejos de existir correctamente. Los gobiernos presidencialistas pueden caer en la tentación de “ejercer influencia” para “hacer más eficiente la gestión”, colocando en puestos claves legislativos y judiciales a personas que “no entorpecerán” sus acciones.
Lo malo es que, como algunos de esos puestos son de mayor vivencia que el Ejecutivo, los allegados terminan funcionando como escudo protector cuando alguien los cuestiona, una vez han dejado los cargos. Además, con o sin independencia, lo primero debe ser, aunque sobre decirlo, que los órganos del Estado funcionen. Allí estamos peor.
Como ejemplo, el enredo que se ha formado alrededor de los supuestos actos de corrupción que involucran al ex presidente Pérez Balladares. Aunque no se le haya condenado en un tribunal, todo indica que, entre inmunidades, viajes y recursos dilatorios, seguramente pasaremos mucho tiempo antes de que se pueda investigar como es debido a quien cometiera un delito, al margen de su investidura.
Y que conste, no podemos declarar a nadie culpable “por adelantado” pero, un viaje turístico, justo cuando se destapa semejante tamal, crea suspicacias. No puedo entender cómo, si no se ha hecho nada malo, en lugar de enfrentar cuestionamientos tan serios, se opta por ir a ver a sus homónimos en Las Ventas. Bueno, siempre quedará el recurso de denunciar “persecución política”…
Lo peor es que parece que debíamos nombrar a los periodistas como nuevos “detectives”. Mientras las autoridades “están investigando”, los periódicos tienen acceso a documentos que sugieren actos muy cuestionables. Gracias a esas denuncias, cada quien trata de salvar su pellejo. Mientras la oficial cuestionada por refrendar las transacciones (eso de cheques “al portador” por 100 mil dólares, debería hacer saltar las alarmas bancarias) deja claro que fueron autorizadas por “sus superiores” (que suena factible), esos mismos superiores dan excusas bastante difíciles de aceptar.
La historia de que “si el cliente no se queja, no puede detectarse”, me parece que no debería aplicar a transacciones como esa. Además, entiendo que los controles internos de los bancos están justamente para detectar irregularidades en los procedimientos. Esperemos la próxima entrega de “Santiago y sus sabuesos”… porque lo que son las autoridades, no dan muchas esperanzas. Y parece un hecho que, hasta ahora, las autoridades no habían tenido acceso a estos documentos, porque nadie había interrogado a estos funcionarios.
Pero ahora toca proponer dos nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Eso constituye la prueba de fuego para el gobierno de demostrar su compromiso con la democracia. De los muchos candidatos al puesto, todos hablan de dos “elegidos”. Tristemente, no parece que la decisión se base en ningún argumento técnico o ético sino en una decisión unilateral de las autoridades, sin tomar mucho en cuenta las sugerencias o los méritos.
Las explicaciones que se escuchan son de lo más variadas y van desde que “les deben favores” (nunca explicados), o la más elaborada que lo que se quiere es crear una vacante en el Tribunal Electoral para colocar allí una “ficha del presidente” por si, en algún momento, le picara también el gusanito de la reelección. Suena absurdo pero… quien sabe… Y recordemos, que uno de los candidatos ha expresado abiertamente ser admirador del mismo que anda de paseo por Europa. Si el cargo vigente en la CSJ es en la sala administrativa… parece que aunque ya no haya Parlacen, seguirá habiendo quien pueda “echar una manito”…
Ojalá se tomen todos esos elementos en cuenta y podamos comenzar a seleccionar bien a quienes conforman nuestra máxima sala de justicia. De allí en adelante, todo sería más fácil.
• De paseos y democracia…:Daniel R Pichel
• Las contradicciones de una justicia ciega: Javier Comellys
• Honduras, entre principios y realismo: Betty Brannan Jaén
• Panamá no tiene amigos, sino intereses: Gilberto Marulanda
• La mentalidad delictiva evoluciona: Alfredo López Lewis
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