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Acabo de leer un libro con este título Are the Rich Necessary? escrito por Hunter Lewis, que es interesante porque procura no tomar posición sobre la pregunta sino que hace preguntas igualmente interesantes capítulo por capítulo, y plantea en cada una los argumentos para la respuesta “sí” y para la respuesta “no”. Termina siendo un contrapunto de argumentos ideológicos de lado y lado, escritos en forma corta, concisa y fácil de leer y entender.
Las preguntas son, por ejemplo: ¿son los ricos compatibles con la democracia? ... ¿son necesarias las utilidades? ... ¿hay alternativas al sistema de utilidades? ... ¿debemos aceptar las inequidades existentes? … ¿puede el Gobierno protegernos de los excesos del sistema de utilidades? ... ¿es el sistema de utilidades el que produce las depresiones? ... ¿pueden los bancos centrales protegernos de las depresiones? ... ¿cuál es el precio justo? ... ¿por qué seguimos tan pobres?
Según el autor, hoy existe una confusión intelectual sobre cómo debe organizarse la sociedad para terminar con la pobreza, a la vez que –agrega– una verdad importante: no es suficiente encontrar la respuesta sino qué tenemos que acordar que es la respuesta. Para esto necesitamos cooperar, pero de salida hacemos lo contrario: comenzamos a debatir sobre cómo debemos cooperar.
Si la economía fuera una ciencia podríamos separar la verdad del error y así podríamos llegar a acuerdos, pero no es así. Si la economía fuera científica tendría solución; como no lo es (científica) solo puede ser manejada (no solucionada). La economía tiene como tema central la conducta humana y esta siempre es impredecible. Cada vez que todos decidimos que en economía algo es “verdad” de inmediato deja de serlo.
Cada lector de este interesante libro tomará su decisión sobre las preguntas planteadas, o lo más seguro es que encontrará los argumentos necesarios para justificar su pensamiento ya formado.
Este servidor de ustedes no tiene duda alguna de que las utilidades no solo son necesarias sino que son el motor de la economía, que ofrece sostenibilidad al sistema. Todo negocio –para subsistir– necesita de utilidades; para lograrlas necesita dos cosas vitales. Primero, el voto positivo del consumidor en ese plebiscito diario en el que el pueblo vota con sus dólares por nuestro producto y, segundo, la formación de un equipo común de dueños y empleados ya que una empresa dividida tiene la vida limitada. Nosotros resolvimos este dilema compartiendo las utilidades …y la propiedad. El ejemplo de La Prensa es público y muy dramático. Todos los periódicos del mundo, incluidos los más prestigiosos (New York Times, Washington Post), están luchando para sobrevivir y en ninguno de los dos casos se puede todavía predecir el resultado de su lucha. Sin embargo, La Prensa de Panamá no solo sigue sin problemas sino con atractivas utilidades que se reparten como siempre entre sus cientos de “asociados”; allí no hay “empleados” ya que casi todos son, o pueden ser, accionistas.
En el plan más amplio sí creo en la regulación estatal; nuestros bancos no sufrieron como le sucedió a bancos a nivel mundial precisamente por contar con una buena regulación dirigida por personas preparadas, independientes y honestas).
A la vez, no comprendo la eliminación de la palabra “planificación” del cuadro gubernamental. ¡Por supuesto que hay que planificar! sobre todo en el área de proyectos de Estado que tienen que superar los períodos de gobierno. Además, siento que la justificación prioritaria del Gobierno debe ser la de atender a la población más vulnerable en busca de lograr la igualdad de oportunidades (no de resultados, lo cual es imposible) …y la seguridad y la justicia para todos los asociados. Ahora le toca a usted.
P.D. Hay ricos que no solo no son necesarios sino funestos; son aquellos delincuentes parasitarios que se hacen ricos robándole al Estado (que somos todos) … y esto es así, no importa cuál sea su ideología.
• ¿Son necesarios los ricos?: I. Roberto Eisenmann, Jr.
• Panamá frente a la crisis mundial: Manuel Castillero
• La cultura de la legalidad: Severino Mejía
• Parlacen, la decisión final: Giancarlos Candanedo
• Desarrollo, pero sostenible: Juan Ramón Sevillano Callejas
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Nuestra mayor riqueza que es Di-s y nuestro espiritu que nos ha sido dado en administracion, contiunuamente lo destruimos olvidando de los buenos principios y preceptos.
La mala noticia es que la riqueza natural cobrara sus dividendos