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ADECENTAMIENTO
1298133Carlos Guevara MannDos décadas atrás –en plena dictadura castrense– el programa radial insignia de la histórica Radio Mundial tenía por nombre el título de esta columna. El mismo era dirigido por el inmenso periodista Faticín Fernández y allí se daban cita los más conspicuos dirigentes de la oposición civilista.
Desde esa estación radial, el adalid de la democracia istmeña, Carlos Iván Zúñiga, conminó al pueblo panameño a sacar sus pañuelos blancos, a sonar sus pitos y pailas como símbolo de paz y unión civilista y a tomarse las calles para exigir respeto por la soberanía popular.
Allí, Guillermo Endara Galimany– quien luego sería el primer presidente del período democrático– y Jorge Pacífico Adames –sacrificado dirigente del Partido Panameñista– comunicaron al pueblo la decisión de Arnulfo Arias Madrid de congregarse en la Vía España, frente a Radio Continente, para colocarle la banda presidencial al Dr. Arias, después de las trasnochadas confesiones de Roberto Díaz Herrera, quien admitió que el fraude electoral de 1984 se había fraguado en su mal habida residencia.
En la emisora donde se transmitía Ahora le toca al pueblo intervenían también, animando y orientando a la ciudadanía, el gran periodista Mario J. de Obaldía, el Dr. Miguel Antonio Bernal y el Dr. Carlos Arellano Lennox, dirigente del Partido Demócrata Cristiano (mucho antes de la entrega de esa agrupación a la pandilla de la narcodictadura).
Ahora le toca al pueblo reunía a combativos civilistas cuyas participaciones eran un ejercicio de docencia cívica, como el inolvidable maestro Marco Alarcón, Milciades Cerrud, el Dr. Roberto Arosemena Jaén, el profesor Alberto Quirós Guardia, la Dra. Doris Rosas de Mata y Edwin Cabrera, del partido de la estrella verde.
Cuando, hace unas semanas, el cortejo fúnebre del presidente Endara avanzaba hacia el camposanto, un cartelón colocado en la Calle 50 tenía inscrita la frase “Ahora le toca al pueblo”, que es también el lema del gobierno presidido por Ricardo Martinelli. Los nuevos dirigentes políticos del país, que relevan en esa función a históricas figuras ya desaparecidas –como Arnulfo Arias Madrid, Guillermo Endara Galimany y Carlos Iván Zúñiga– elevaron su pañuelo blanco al cielo azul inspirados por la misma divisa que se utilizaba en la lucha civilista.
Ahora le toca al pueblo es un lema que encierra un compromiso fundamental, que debe ser cumplido por el actual gobierno para no frustrar las expectativas que la ciudadanía tiene del presidente Martinelli. Es el turno del pueblo civilista, que exige justicia, democracia y libertad; que demanda respeto por los derechos humanos; que clama por justicia social y una patria incluyente; y que repudia el despilfarro y el endeudamiento estatal. Ahora le toca al pueblo simboliza la exigencia de mejorar la seguridad ciudadana sin recurrir a las fórmulas militaristas que crecientemente van imponiéndose en la Fuerza Pública mediante la creación de unidades militarizadas, la exaltación de prácticas y personajes castrenses, el establecimiento de bases militares y la creación de “ordinariatos” inconstitucionales. Ahora le toca al pueblo es sinónimo de un gobierno transparente, atento y receptivo a las necesidades populares; del rechazo de la ostentación y el derroche de fondos públicos como normas de conducta de los gobernantes; y del reemplazo del autoritarismo, la soberbia y la ramplonería que ha caracterizado (y sigue caracterizando) las actuaciones de algunos funcionarios públicos, por el civismo, la prudencia y la vocación de servicio.
Ahora le toca al pueblo significa dejar atrás el nombramiento de compinches y subalternos como contralores, magistrados y procuradores, junto con el compromiso inexpugnable de designar en esos cargos a individuos idóneos, honrados y trabajadores. La mala costumbre de nombrar a sujetos cuya única motivación es montar una taquilla que les permita cobrar “favores” tiene que ser superada bajo esta administración, porque ahora le toca al pueblo.
De lo contrario, la frustración ciudadana aumentará a niveles insospechados, lo que le abrirá las puertas al radicalismo populista que ha hecho estragos en otras latitudes. Hace dos décadas, el programa radial Ahora le toca al pueblo era la voz de los oprimidos de la dictadura. Hoy, el presidente Martinelli ha hecho de esa expresión la insignia de su gobierno. Hay que sustentarla con acciones concretas que le den sustancia a sus promesas de campaña.
• Los baches de la Autoridad de Tránsito: Carlos Eduardo Galán Ponce
• El Ministerio del Ambiente, un grave error: Aramís A. Averza Colamarco
• Ahora le toca al pueblo: Carlos Guevara Mann
• Cambio climático y población: Gloria Grifo de Rodríguez
• El problema de la basura y cómo resolverlo: Delfo A. De Lora
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11/25/2009 10:53:28 AM
11/25/2009 5:27:25 AM
Yo estoy preocupado por la progresiva militarización del país, la historia se repite en espiral y la sociedad civil esta completamente sumida en un letargo tóxico.
El nepotismo salvaje, el negociado, la costosa deuda publica que quiere aquirir este gobierno, y una prepotencia digna de una republica bananera puede llevar al país a una implosión .
11/25/2009 4:31:58 AM
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