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IDEAS CARNAVALESCAS
No es cierta la repetida y rotunda afirmación de que el Carnaval es lo único que los panameños toman en serio. Dónde celebrarlo es tema importante todos los años, especialmente para los capitalinos que no pueden, o desean, salir de la ciudad. Otra vez los comerciantes y residentes en el área de la Transístmica, que ya saben lo que es una semana de caos vehicular, bulla, basura y pestilencia, rechazan la fiesta en esta vía.
Veo difícil que los propietarios y comerciantes del moderno centro comercial (Albrook Mall), acepten que el área se convierta en letrina pública, parqueadero caótico, paso libre para multitudes que significan riesgo por riñas, beodos, vidrieras rotas y otros percances posibles durante las “festividades de la carne” que se acompañan con mucho alcohol, música trepidante día y noche, y “soltadas de moño”. Si la recién estrenada cinta costera está tan bonita, y frente al mar, ¿por qué no usarla para el jolgorio más largo del año? Como si no supieran cuál es el resultado de esta jarana, soñadores funcionarios imaginan bellísimas comparsas, como las de Tenerife o Río de Janeiro; y a los asistentes, alegres y a gusto en cómodas tarimas y espacios controlados, bien portados, sin dañar nada, ni haciendo pis en cualquier rincón.
Se emocionan imaginando el propuesto carnaval acuático; engalanadas pangas, bellos veleros, y lujosos yates navegarán las límpidas aguas de la bahía con flores multicolores flotando a su alrededor. Del otro lado, como fondo, imponentes torres de vidrio y cemento, y hoteles cinco estrellas, mostrarán el progreso y la riqueza de nuestro país, buen gancho publicitario para la venta de propiedades a lo largo del malecón de la Avenida Balboa. Ningún beodo se trepará en el monumento a Vasco Núñez de Balboa; protegido por la bien portada multitud, será portador de parte de nuestra historia, de los años de la conquista. El mundo entero posará sus ojos sobre la ciudad de Panamá y los famosos carnavales en otros puntos del orbe, serán “tachuela” al lado del nuestro, gracias a la cinta costera.
¿A qué alma bondadosa se le ocurrió que terapia musical es lo que necesitan los pacientes de los hospitales en el área, el Santo Tomás, el del Niño, y el Paitilla? Los que vivimos cerca de la Transístmica podemos atestiguar que durante cuatro días y cinco noches las paredes de las casas retumbaron al son de Danger Man, Toby Toon, Comando Tiburón, los “tipiqueros” y todos los que desfilaron por las tarimas y los escenarios que montan los que, desde hace varios años, se apoderaron del Carnaval: las televisoras.
Además de la terapia musical para los sufrientes en los hospitales, la bahía brindará aroma-terapia; gratos olores, agitados por los motores fuera de borda y los remos, alcanzarán las napias de todos los que se encuentren en las cercanías del jolgorio, incluyendo los trabajadores de la salud y los moradores cercanos a la cinta costera. Y no se notará que las aguas de la bahía son depósito de toda clase de desperdicios líquidos y sólidos. Esta vez todo será diferente, prometen el alcalde Vallarino y don Salomón Shamah, mandamás en Turismo.
Es curioso que la polémica (y con razón) construcción costanera se haya convertido en la “pomada china”, que sirve para todo. Una propuesta de la nueva administración municipal, que por suerte no prosperó, fue “aplatanarnos” frente a gigantescas pantallas de televisión a lo largo de la cinta costera; la caja boba, en vez de estimulantes actividades físicas buenas para el ritmo cardíaco; la producción de endorfinas; para combatir la obesidad, el colesterol dañino, el estrés. El país sigue con su carga de problemas agudos.
El colmo es convertir el Carnaval en problema adicional. Aplaudo haber cortado el gasto gubernamental en este renglón; la empresa privada, a quien bastante beneficia la fiesta, debería participar con más entusiasmo y recursos. El Carnaval es actividad que el panameño goza a fondo, y es fuente de turismo y dinero. Tanta improvisación lo perjudica. Ojalá que de una vez por todas escojan un lugar oficial y se dediquen todo el año a ponerlo en condiciones (sugiero Vía España o la Central). ¿En la cinta costera? No. Déjenla en paz, que ya de por sí nos costó más de la cuenta pagarla. Reparar los daños que sufra, tampoco nos saldrá gratis.
• Como pomada china: Berna Calvit
• Lo que desconozco importa más: Patrizia Pinzón
• Los derechos posesorios y el contrasentido del Gobierno: Raúl Eduardo Molina
• Una tragedia por incumplir la ley: Keith Holder
• Por un Panamá digno: Edgardo Lasso Valdés
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1 Corintios 10:21 dice: No pueden estar bebiendo la copa de Jehová y la copa de demonios; no pueden estar participando de “la mesa de Jehová” y de la mesa de demonios. 22 ¿O “estamos incitando a Jehová a celos”? Nosotros no somos más fuertes que él, ¿verdad?
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