
Panorama |
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MASACRE DE ALBROOK
Fracasado el intento de golpe en su contra, Manuel Antonio Noriega mandó a fusilar a 11 hombres que participaron en la revuelta.
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| Torturado. Ismael Ortega recibió un balazo que le desfiguró el rostro. Petra de Ortega, a la derecha, dice estar resignada. LA PRENSA/ Cortesía de familia Ortega1273230 |
Veinte años después de la muerte de su esposo, Petra de Ortega está cansada.
Cansada de contar siempre lo mismo y frustrada porque, según dice, no se hizo justicia. “Todos quedaron libres”, se lamenta.
Lo mismo siente Giselle de Bonilla. “Pasarán 20, 30 ó 40 años, y yo igual voy a pedir justicia”.
El martes 3 de octubre de 1989, Petra estaba cuidando a dos señoras en un apartamento de El Cangrejo, cuando vio salir humo del Cuartel Central, en El Chorrillo. Pensó que se trataba de alguna revuelta de esas que se habían hecho comunes para esos días, pero cuando siguió viendo humo se quedó pensando.
Angustiada, llamó al cuartel y preguntó por su esposo: “Señora, no mencione ese nombre aquí”, le dijeron.
Su esposo era Ismael Ortega y formaba parte de la Compañía Urracá de las Fuerzas de Defensa.
Sin que Petra lo supiera, había decidido apoyar una intentona golpista contra el general Manuel Antonio Noriega.
Jorge Bonilla también pertenecía a la Compañía Urracá. “Yo estaba en mi oficina, en el Ministerio de Vivienda, cuando escuché por la radio lo que pasaba. Eran como las 8:00 de la mañana”, señala Giselle.
En una proclama transmitida por televisión, los “alzados” pidieron elecciones y el retiro de varios oficiales, entre ellos, el de Noriega.
“Por supuesto que me vino un mal presentimiento cuando escuché la proclama”, agrega Giselle.
Para la 1:00 p.m., cinco horas después de iniciada la revuelta, todo se había acabado.
Al día siguiente en el diario La República se leía: “Ninguna persona podrá circular por las calles sin una razón justificada ni tampoco realizar reuniones de ninguna índole”.
El país había amanecido con toque de queda, y el decreto estaba firmado por el ministro de Gobierno y Justicia de entonces, Olmedo Miranda.
Mientras todo esto ocurría, Petra de Ortega, en su casa de Panamá Viejo y sin saber nada de Ismael, se pasó toda la tarde llorando. “Lloré hasta que me aburrí”, recuerda.
LOS SEÑALADOS
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| AIROSO. Manuel Antonio Noriega, rodeado de varios oficiales leales, luego de que fracasara el intento golpista de militares que quisieron sacarlo del poder. LA PRENSA/ Recopia |
Fue el mayor Moisés Giroldi, de la Compañía Urracá, quien encabezó el intento de golpe.
Aunque los periódicos informaron que Estados Unidos había apoyado el movimiento, bloqueando varias vías de acceso a la ciudad, el propio gobierno de George Bush lo negó.
Lo cierto es que, según han contado algunos familiares de los caídos, la falta de apoyo del Ejército de Estados Unidos marcó la suerte de los soldados panameños.
Calificados como “traidores, insubordinados y penetrados”, Ismael Ortega y Jorge Bonilla fueron torturados y asesinados. La misma suerte corrieron León Tejada, Juan Arza, Edgardo Sandoval, Francisco Concepción, Deóclides Julio, Feliciano Muñoz, Erick Murillo y Moisés Giroldi.
De acuerdo con el hoy fiscal del Crimen Organizado, José Ayú Prado, las ejecuciones se hicieron en lugares y horas diferentes.
En la misma tarde del 3 de octubre cayeron acribillados Arza, Tejada, Sandoval, Bonilla y Ortega en el hangar de Albrook, frente a la tropa.
Los cuerpos fueron trasladados luego al Cuartel Central, y allí les tomaron fotografías y los filmaron.
Deóclides Julio, por su parte, fue asesinado en el cuartel en un sector conocido como el palomar, también frente a la tropa. Recibió disparos en la cabeza y en diversas partes del cuerpo, pero cuando llegó a la morgue todavía estaba vivo.
Un trabajador del lugar escuchó gemidos y se percató de que Julio aún respiraba, pero cuando el médico de turno lo trasladó al hospital para atenderlo, ya era tarde.
Después, también en Albrook, fusilaron a Concepción y a Muñoz. Los últimos en fallecer fueron Murillo –ejecutado en el hangar de Albrook– y Giroldi –muerto en el Cuartel de Tinajitas– en la madrugada del 4 de octubre.
Las noticias
Ese mismo día se reprodujeron en La República varios comunicados en los que se apoyaba a Noriega.
Uno del Partido Revolucionario Democrático (PRD) decía: “No podemos seguir tolerando la actividad sediciosa, inconstitucional y antinacional... Solo medidas ejemplares frenarán la actividad enemiga”.
El toque de queda impuesto –desde las 8:00 p.m. hasta las 5:00 a.m.–, implicaba también un control informativo. Nada que no fuera autorizado por el gobierno podía publicarse.
Según Ayú Prado –quien fue parte de la vocería de la Fiscalía Tercera Superior durante el juicio, realizado en 1995–, las investigaciones se iniciaron el mismo 4 de octubre de 1989, pero no avanzaron casi nada: en el expediente solo quedaron los protocolos de necropsia de los ejecutados.
Fue después de la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989 –que finalmente sacó del poder a Noriega– cuando se reanudaron las pesquisas.
El fiscal a cargo del caso fue Juan Antonio Tejada, apoyado por los también fiscales Rogelio Arosemena, Dimas Guevara y Ayú Prado. El magistrado ponente fue Andrés Almendral.
Además de Noriega, por esta matanza fueron señalados Asunción Gaitán, Gonzalo Chalo González, Sergio González Barrios, Francisco Ávila, Lenín Miranda, Aristides Córdoba y Evidelio Quiel Peralta.
Noriega fue condenado a una pena de 15 años de prisión por el delito contra la libertad individual, pero ya para entonces se encontraba en una cárcel de Miami, en Estados Unidos. Allá continúa ahora.
A Asunción Gaitán, a Gonzalo Chalo González y a Evidelio Quiel se les impuso una pena de 20 años.
En 1999, sin embargo, González fue indultado por el entonces presidente Ernesto Pérez Balladares, mientras que Quiel y Gaitán huyeron hacia Costa Rica y Cuba, respectivamente, donde aún permanecen. El resto de los imputados fue declarado inocente.
“Yo espero que a ellos les pese el recuerdo de los disparos que hicieron”, dice ahora Giselle de Bonilla. “Que ese recuerdo les quite el sueño y los acompañe hasta el último día”, agrega.
Y a Petra de Ortega, cansada ya, le queda solo el recuerdo: “El cuerpo lo recibimos como cinco días después. Como le dispararon en el rostro, los dientes no los tenía”.
CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS
1987
Roberto Díaz Herrera llama a conferencia de prensa y asegura que Manuel Antonio Noriega está involucrado en el asesinato y decapitación de Hugo Spadafora. Sus declaraciones provocan la crisis de finales de los ochenta.
3/10/89
Un grupo de militares intenta derrocar a Manuel Antonio Noriega, y fracasa.
20/12/89
El Ejército de Estados Unidos lleva a cabo la operación ‘Causa Justa’. Tras varios días escondido, Manuel Antonio es detenido.
1995
Se realiza el juicio contra los implicados en la llamada ‘masacre de Albrook’. El único que fue a prisión,
fue indultado en 1999 por Ernesto Pérez Balladares.
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