
Opinión |
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RECTIFICACIÓN
El viaje del presidente Martinelli a Estados Unidos (EU) para asistir a las Naciones Unidas produjo conversaciones importantes en varios temas bilaterales. Con el presidente Obama, el empujar el TLC; con la secretaria de Estado Clinton, extender los beneficios del Medicare a los norteamericanos que viajen a Panamá, y en cuanto a la lucha contra las drogas inteligencia, radares, patrullajes, etcétera; todo hasta ahí muy bien, aun cuando no parecía necesario llevarse a casi todo el gobierno al viaje.
Pero, y siempre hay un pero (que en esta ocasión podría ser de tamaño gigantesco) escondido, en la noticia de La Prensa del domingo se encuentra esta belleza: “…paralelamente (a la visita del Presidente con la Sra. Clinton en Nueva York) en Panamá, el ministro de Gobierno, José Raúl Mulino” –(el ministro civilista)–, “informó acerca de la próxima firma de un convenio internacional que permitirá instalar bases navales en territorio panameño para la lucha antinarcóticos”. “… antes del 30 de octubre se firmará un acuerdo de cooperación internacional para establecer estaciones navales en Bahía Piña, en la provincia de Darién, y Punta Coca, en el sur de Veraguas, ambas en el litoral Pacífico”.
Señor Presidente, señor Ministro de Gobierno: Antes de la salida –¡al fin!– de las últimas bases de nuestro territorio, el presidente Pérez Balladares, en vez de decirle a los norteamericanos la verdad, les mintió y quiso engañar al pueblo inventando una base militar con el ridículo cosmético de “Centro Multinacional Contra la Droga” (CMA) que, afortunadamente, fue rechazado contundentemente por nuestro país, y nuestro mundo no se acabó.
Ahora, ignorando la historia de lucha más apasionada de nuestro pueblo, generación tras generación, ignorando nuestra Constitución desmilitarizadora y nuestra neutralidad como Nación propietaria de un Canal al servicio de toda la humanidad, nos anuncian, con el mismo falso cosmético que usó Pérez Balladares (drogas), no una sino dos bases navales para operaciones “conjuntas” (¿con militares norteamericanos?... ¿con militares colombianos?) en nuestro territorio… y que además se firmará este acuerdo “antes del 30 de octubre” (¡en 30 días!), seguro que para no darnos ni el tiempo para reaccionar ante tan crasa irresponsabilidad. Y ahora, que no nos digan que una base no es una base sino una “estación” que es 100% panameña …¿para qué entonces un “acuerdo internacional”?
La droga es un serio flagelo mundial que en EU está friendo cerebros, y en esta “guerra” nuestros países están poniendo los muertos. Ya todos, incluido Washington, aceptamos que el flagelo nace con la demanda que se da en el Primer Mundo, que es la que hay que disminuir. La “guerra” contra las drogas lleva ya más de 20 años de fracaso, pero sigue sirviendo para encubrir con engaños la remilitarización de nuestros países. Tal parece que nuestros gobernantes no tienen independencia de criterio suficiente para ofrecer la necesaria cooperación, a la vez que le dicen un no razonado a nuestros amigos del Norte y/o del Sur cuando insisten en que volvamos al pasado militarizado que tanta sangre y tragedia nos costó y que incluso, por actitud ignorante y gorilesca, podría sin darse cuenta importar la guerra colombiana a nuestro país.
¿Con qué autoridad –pregunta este ciudadano– pueden ustedes del gobierno firmar en 30 días un documento que podría producir un vergonzoso salto hacia el pasado, ignorando la lucha y sacrificio de generaciones de panameños?
Ninguno de los que les dio su voto en las elecciones votó por una vuelta a bases para uso extranjero en nuestro territorio. Jamás se mencionó este tema en campaña, para ahora –con menos de 100 días en el poder– se nos sorprenda con semejante acción.
El Presidente ha dado repetidas muestras de que no tiene problema en rectificar cuando se equivoca. Este monumental error podría desde este momento dominar negativamente la historia de su Presidencia para siempre. El momento para rectificar es hoy… ¡mañana puede ser muy tarde!
P.D. Mis felicitaciones al presidente Martinelli por haber representado fielmente el sentimiento del pueblo al acompañar –a pie– desde la Catedral hasta el Jardín de Paz, a el féretro del fallecido Presidente Endara (q.D.g.).
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