Opinión

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DOBLE MORAL

De un oficio muy viejo

Berna Calvit
bdcalvit@cwpanama.net

En la literatura mundial, las prostitutas han estado presentes en numerosas obras. La novela Memoria de mis putas tristes, de García Márquez, pese a que las críticas no le fueron tan favorables, se vendió como pan caliente. Creo que haber usado “putas” en vez de prostitutas, elevó las ventas; el controversial oficio de estas señoras (y señores), tristes y no tristes, concitan curiosidad y opiniones apasionadas. Se dice que la prostitución, registrada a lo largo de los siglos en todos los niveles y culturas, es el oficio más antiguo del mundo, lo que pongo en duda; creo que el cavernícola que oficiaba de cazador hacía cambalaches de otra naturaleza; tal vez una pierna de jabalí por una piel de oso. Hasta que un día un hombre propuso pagar un rato de retozo sexual a cambio de algo. ¿O fue una mujer la primera en proponer el intercambio? Creo que así empezó el negocio de sexo por dinero que, extendido por todo el mundo, es grave problema social de múltiples facetas que nace, entre otras cosas, por la pobreza, la falta de educación, y un mundo adorador del dinero y los bienes materiales.

En un diario local con anuncios vende-sexo, Evelyn, “chica voluptuosa, cariñosa y muy complaciente”, garantiza hacer arder de pasión; agrega su número telefónico y que es “recién llegada”; también se anuncian heterosexuales, transexuales y travestis. La compra y venta de sexo en Panamá no se hace, como antes, en lugares conocidos y regulados por las autoridades de salud, de los que quedan algunos; otros, famosos en su tiempo (como Villamor), ya no existen. Hay quienes sostienen que la prostitución es una necesidad de la sociedad, y los hechos lo demuestran. Como en cualquier negocio, hay oferta si existe demanda. San Agustín dijo: “Apartad a las prostitutas de la vida humana y llenaréis el mundo de lujuria”. Con él coinciden reputados médicos y estudiosos de la conducta humana. En esta actividad se diferencia la prostitución voluntaria, sin engaños, por razones como la necesidad de dinero por falta de trabajo; porque es forma rápida y fácil (quién lo diría) para costearse caprichos. La parte más oscura y cruel es la no voluntaria, el proxenetismo, y la trata de blancas, que son delitos.

¿Qué está pasando en Panamá? Suficiente como para que nos preocupe la indolencia (o complicidad) de las autoridades ante este negocio. La creciente prostitución callejera (hasta de estudiantes uniformadas), no sujeta a controles sanitarios, es riesgosa para la clientela. El secretario de Gobierno de Pereira (Colombia) denunció que del área viajan a Panamá jovencitas, especialmente de estratos bajos, a ejercer la prostitución de fin de semana; recientemente descubrieron que de veinte, once eran menores de edad; en Panamá las reciben individuos identificados por la Interpol y la Policía. De nada sirve la denuncia si nuestras autoridades se cruzan de brazos. La Sociedad Panameña de Hoteles solicitó a las autoridades mejor control en Migración; el acoso de las prostitutas a sus clientes es problema mayor y “resulta penoso encontrar a diario en medios de comunicación social y portales de internet ofrecimientos de lujo y placer para cumplir todo tipo de fantasías”. La buena “pesca”, para las prostitutas está en casinos, discotecas y áreas hoteleras; las “de lujo” reciben en casa, en barrios como Paitilla, El Cangrejo y Obarrio.

La bonanza económica de Panamá, el dólar, la laxitud en los controles de inmigrantes, y la inercia de las autoridades (excepto para burdos montajes mediáticos), nos han convertido en país con reputación de paraíso sexual, que se acompaña de males como el tráfico y consumo de drogas. Con doble moral, ciertos medios de comunicación aceptan anuncios que promocionan la venta de sexo. Negar la educación sexual a niños y jóvenes es hipocresía que contribuye a la nauseabunda explotación sexual infantil, que va en aumento. La prostitución, especialmente la clandestina, exige, con urgencia, que las autoridades de migración, educación, salud y la Policía, empiecen a ocuparse de ella. Llamarla prostitución o putería no hace diferencia. Lo que hace la diferencia es ignorarla.


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Los comentarios expresados son responsabilidad exclusiva de los lectores.
No representan la opinión de prensa.com

 

panama de colombia
9/29/2009 3:36:39 PM

al gobierno por mas que se quejen los ciudadanos sobre los colombianos......EL GOBIERNO NO HARA NADA...por gusto y por matar el tiempo hacemos nuestros acertados comentarios
7

no mas inmigracion de colombianos
9/28/2009 11:56:31 AM

mientras las televisoras transmitan basura colombiana donde la prostitucion y el crimen son glamorosos, seguiremos descendiendo hasta quedar peor que en cali.
6

guillermo
9/28/2009 11:16:29 AM

vale la pena revisar y actualizar las leyes que reglamentan este tipo de negocio, ampliar los controles, incluir dentro de las reglamentaciones a los hombres que ejercen esta "profesion" y dejar la doble moral a un lado, no se puede criticar el asunto cuando los mismos medios de comunicacion los promueven, tal es el caso de las telenovelas y los anuncios clasificados detallando servicios sexuales, los cuales tambien deben estar regulados.
5

Marisol
9/28/2009 11:01:25 AM

Este problema social va en aumento y nadie hace nada. Hay un hotel muy conocido el Venetto que es un prostíbulo disfrazado, me va a decir usted que las autoridades no saben esto?
4

Miguel Romero Galeano
9/28/2009 10:45:20 AM

Se debe trabajar más sobre los valores personales y hacer el interrogante a los niños que quieren ser cuando adultos y como se estan preparando.

Igual, con los adolescentes y facilitarles medios en los cuales tengan responsabilidad social y personal; sentirse entes importantes la sociedad, el pais, el mundo.
3

Isis de Vaz de Melo
9/28/2009 5:52:50 AM

Muchos hogares en Panamá se mantienen por una forma de ********. Abundan las mujeres que están con un hombre sólo por su dinero. Siempre buscando quien les "resuelva", el amor es algo que va en último lugar en sus prioridades. Lo cierto es que debido a este tipo de que nuestra sociedad va en declive. No es necesario cobrarle a varios hombres para ser *************. Sólo basta con cobrarle a uno para que uno se haga merecedor de este epíteto.
2

Javier S
9/28/2009 3:14:33 AM

Comentarios muy acertados de Berna. Ignorar la prostitucion ilegal y de menores de edad es grave.
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