Opinión |
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NUEVO GOBIERNO
Hay otros arranques positivos del gobierno del Cambio que merecen reconocimiento, no así unos nombramientos diplomáticos de espanto.
Inicio los positivos con el presidente de la Asamblea Nacional de diputados, José Luis Popi Varela. Desde su discurso de inauguración previo al de Martinelli, el hombre anunció un sinnúmero de reformas concretas que –de lograrse– cambiarían radicalmente la imagen peligrosamente deteriorada del Órgano Legislativo de nuestra democracia. Ya hay señales de frustración que lo llevaron a amenazar con renunciar (cosa que ningún líder debe hacer). El presidente de la Asamblea está muy cerca a un Presidente comprometido personalmente con los cambios anunciados, y además tiene la fuerza de una bancada mayoritaria y la de la opinión pública.
Varela entonces tiene el poder necesario para lograr concretar los cambios de adecentamiento que propone, y tiene la valentía y la decencia requerida.
Debe seguir con apremio antes de que se acabe la luna de miel típica de los 100 primeros días.
No conocía sino hasta hace algunos días al nuevo jefe de la Autoridad de Turismo, Salomón Shamah. Hizo una transición única y fluida con Rubén Blades. No perdió ni un minuto de su tiempo criticando al gobierno anterior, y se dedicó a trabajar hacia adelante. Es obvio que tiene una visión universal de las cosas y una privilegiada inteligencia intelectual y emocional. Dice poco, pero cuando habla pega directo en la marca con creatividad y decisión.
No hay en él rodeos, ni cuentos. Tiene planes concretos y es de tomar al toro por los cuernos. Va a poner al turismo –vital para la creación de empleos- donde se merece estar.
Como crítico del nombramiento del jefe de Policía por su pasado militar-norieguista, voy con cautela a felicitarlo por sus primeras acciones: el aumento a los policías y la aplicación de un horario civilizado de 8 horas cuenta con el apoyo de toda la ciudadanía.
La renovación y renacimiento del programa Vecinos Vigilantes es una buena, sobre todo si reducen las rotaciones para que el policía comunitario sea la punta de lanza para lograr “que sea una institución con un rol comunitario al servicio de la población” (palabras suyas).
Su vestimenta civil es simbólicamente positiva. Falta mucho, pero… buen arranque.
Lucy Molinar: su nombramiento fue criticado porque no es docente. Yo, quien la conozco de los muchos años que compartimos la profesión periodística, siento que logrará cambiar las cosas precisamente por no ser del gremio docente. Lucy tiene muchas virtudes: es honesta, le duelen las injusticias en su país, es incansable trabajando, tiene una educación privilegiada y profunda, amplios conocimientos, una visión universal y un liderazgo entusiasta que se vigoriza con los retos que parecen imposibles.
Hace unos días nos vimos por primera vez luego de que tomara posesión del cargo. La vi entusiasta y alegre como siempre, y con planes precisos y creativos que tenían mucho sentido para reformar el sistema desde el aula individual hacia arriba. Para lograr el tan deseado cambio del edificio del Estado hay que primero reforzar las fundaciones; esa es la tarea a la que se dedica Lucy, y sé que con ella nos irá bien.
Una última: los gobiernos presidencialistas como el nuestro siguen siempre el ejemplo del Presidente. Podemos estar o no de acuerdo con Martinelli, pero hay una cosa que nadie discute: trabaja como una mula. Para él no hay horarios ni fines de semana. Todo es trabajar porque cuando se trabaja con amor por lo que se está haciendo, no se siente como trabajo; así es Martinelli y por ende así tiene que seguirlo su equipo. Con este intenso trabajo se pueden equivocar en algún momento, pero se van a lograr muchas cosas.
El ejemplo presidencial incluso ha afectado positivamente a la Corte Suprema, que hoy anuncia por unanimidad la reapertura del Cemis para beneplácito del país decente que desea un coto a la impunidad, lo que se inicia con freír a un pez grande al estilo Costa Rica. El comienzo es el 50% de toda acción, y no hay que temer probar algo nuevo y distinto. Recordemos que un amateur solitario construyó el arca y un enorme grupo de expertos profesionales construyó el Titanic.
Martinelli arrancó, seguramente motivado por las estrofas de nuestro Himno: “Adelante la pica y la pala, al trabajo sin más dilación…”.
• Más sobre el arranque: I. Roberto Eisenmann, Jr.
• ¿Solo un menor maltratado?: Milton Vargas Jurado
• Durmiendo con el enemigo: Carlos Eduardo Galan Ponce
• A reforestar Panamá: Marisa Vallarino
• Sobre el subsidio electoral a los partidos: José Domingo Torres