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Hay varias técnicas de sanar con las manos, pero según expertos, se necesita un entrenamiento específico.
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| ENERGÍA. Se deben tener condiciones físicas especiales. Photo to go1231252 |
marianella mejía s.
mmejia@prensa.com
Se podría decir que la medicina alternativa tiene innumerables técnicas que acompañan a la medicina tradicional y que funcionan como un apoyo a los tratamientos convencionales.
Las técnicas de sanación o imposición de manos es una de ellas, pero dentro de esta hay decenas de corrientes que, tal como lo explica la especialista en medicina china y acupuntura María Elena Rivarola, los nombres se los asigna cada persona.
Rivarola, por ejemplo, trabaja la técnica de Deep Healing, que “son masajes energéticos que trabajan el sistema fascial” (especie de tejidos que envuelven los órganos), los cuales están llenos de sensores que captan la emanación e intención de la mente, añade.
“Una terapia energética a través de un sistema regulador”, dice Rivarola.
Comenta que esta técnica optimiza los sistemas inmunológicos, trabaja además sobre la artritis, los dolores agudos, las enfermedades terminales o una simple alergia.
Pero no todo el que quiera puede llevar a cabo esta técnica. Se debe pasar por una inducción amplia y contar con ciertas condiciones físicas específicas.
Por otro lado, está el Reiki, que trabaja directamente en los chakras (centros energéticos del cuerpo humano).
El naturista Héctor Mejía aclara que las personas que practican Reiki no sanan a los enfermos, simplemente les transmiten energía para que se curen, siendo una función complementaria al tratamiento médico adecuado. “Se debe ser pluralista”, aclara.
Considera Mejía que lo más importante es que el paciente crea en lo que se le está haciendo, y que quien lo practique, lleve un entrenamiento filosófico adecuado, además de poseer buena salud física y mental para evitar “contagiarse” de la persona que está curando.
Asegura que en Panamá asisten, en su mayoría, personas con problemas psicoemocionales como la melancolía, depresiones por pérdida de algún familiar, ansiedad y angustia generadas por dificultades económicas. Se les ayuda a balancearse enviándole energía positiva a su mente y cuerpo.
El tiempo de las sesiones es relativo, tanto Rivarola como Mejía aseguran que la duración de estas terapias dependen de varios factores: la fase en la que se encuentre el mal en el paciente, su predisposición al tratamiento, la fe que le tenga a esta alternativa y la preparación de quien la imparte.