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El profesor estadounidense Jerry Carlson dictará mañana, sábado, una charla sobre el papel del productor.
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| EXPERIENCIA. Ha dictado clases en Francia y Brasil. LA PRENSA/Eric Batista1231163 |
DANIEL DOMÍNGUEZ Z.
ddomingu@prensa.com
El productor tiene la misma edad del cine y, como el séptimo arte, hay excelentes y mediocres.
Desde los inicios, son piezas que dentro del engranaje de la industria cinematográfica tienen fama de ser tiranos, tacaños o seres comprometidos con el arte.
El texano Jerry Carlson, docente de la Universidad de Nueva York, abordará ese tema en la conferencia “El productor, ¿santo o diablo?”, que dictará mañana, sábado, 11 de julio, a las 10:00 a.m., en el Curso de Apreciación de Cine en los cines Alhambra de Vía España.
“La producción es una bomba haciendo tictac. El productor tiene que ser como una mecha mojada y larga”, indica Carlson.
Entre las responsabilidades de un productor pondera el controlar los recursos financieros y humanos, así como poseer “el poder de definir sus proporciones. Es una tarea de equilibrio delicado entre el dinero, el tiempo y el talento”.
Cada proyecto tiene su propio equilibrio. “Un error produce un fracaso y decisiones cabales producen una buena película”.
Estos señores caen mal, porque “tienen que decir ‘no’ en contra del talento y ‘no’ es una palabra poco popular”.
El productor clásico preferido de Carlson es David O. Seltznick, quien se embarcó en proyectos como Rebecca (1940, fue quien trajo a Hollywood al realizador Alfred Hitchcock), así como Lo que el viento se llevó (1939).
También destaca la labor de Robert Evans, que se echó al hombro películas de alto calibre como Love Story (1970), El Padrino (1972) y Chinatown (1974).
De tiempos cercanos, resalta a James Schamus, el guionista de Deseo, peligro (2007) y productor de Brokeback Mountain (2005), ambas cintas dirigidas por Ang Lee, y admira a Steven Soderbergh, “director de excelencia, que además produce proyectos de tamaños diversos como Syriana (2005) y Far from Heaven (2002).