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Cuando Rolf Burghoorn, holandés de 23 años edad, se rompió la columna en un accidente sufrido en las islas Canarias, nadie habría sido capaz de prever el viaje que acaba de culminar, los 950 kilómetros que separan Katmandú de la ciudad tibetana de Lhasa.
Pero eso es lo que Burghoorn ha logrado esta semana junto a otros cuatro discapacitados, tras 15 días a bordo de triciclos movidos a mano o bicicleta, y en compañía de otros siete ciclistas como apoyo.
“Es increíble lo que he logrado”, dijo Burghoorn a declaraciones para EFE, tres años y medio después de su accidente de carretera. “No sabía qué esperar, sólo podíamos prepararnos mentalmente”, añadió.
“Queríamos dar el mensaje de que incluso si eres discapacitado puedes hacer cualquier cosa con una mente positiva, enseñar al mundo que incluso si eres discapacitado tienes los mismos sueños que una persona normal”, dijo el organizador de la expedición y operador de viajes holandés Just Schilder. “Esta experiencia no es comparable a nada”, agregó.