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La disciplina horaria y los hábitos en la rutina diaria dependen de un esfuerzo constante por parte de los padres.
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| imitar. Es una técnica para enseñar rutinas. Photo to go1231187 |
Es probable que más de una vez las tareas cotidianas, como irse a la cama, cenar, merendar o cepillarse los dientes, sean una lucha constante con los más pequeños de la casa. Especialistas indican que si el trabajo se hace desde una edad temprana, los resultados serán más satisfactorios.
Para la psicóloga Lourdes Vega otra clave, además de comenzar el trabajo desde temprano, es la paciencia y la constancia por parte de los padres. “No hay que desmayar en los objetivos, ser perseverantes aunque sea difícil, sobre todo con la implementación de los horarios”, añade Vega.
Comenta Vega que otra técnica importante es la imitación; es decir, el ejemplo que los padres o adultos puedan darle al chico, este aprenderá qué acciones son las correctas a partir de lo que ve en los otros.
Por su parte, la psicopedagoga y psicóloga clínica, Bernarda Taylor, indica que es fundamental implementar señales visibles de los límites que se impongan en el hogar. Una muestra, los horarios para cada actividad.
Los hábitos forman parte de la disciplina, y con las rutinas todo se puede lograr. Ponerle claro al niño qué hacer y a qué hora, sin importar qué tan pequeño sea, comenta Taylor.
“Cuando la madre amamanta a su recién nacido, ese horario de alimentarlo cada cuatro horas es el que se va a seguir”, dijo Taylor.
Sin embargo, la realidad es muy distinta. Los padres temen ser muy estrictos y no darles a sus hijos el amor que merecen. “No es lo mismo amar que consentir, consentir es malcriar y amar es criarlos con hábitos, disciplina y afecto”, añade Taylor.
Tampoco se debe confundir disciplina con castigo, ya que castigo es la sanción a una conducta inadecuada. Lo ideal es ayudarlo a racionalizar su conducta inadecuada para que comprenda qué fue lo que hizo mal.
En cambio, la disciplina se puede hacer de manera positiva. Se le puede indicar: “si haces esto bien, jugarás más tiempo”. Así se le motiva, positivamente, y mientras más el niño hace lo que se le pide, más lo hará con agrado. “La negociación es la base de la disciplina”, asegura Taylor.