Panorama |
|
![]() |
| CONFERENCIA. Zelaya habló cerca de una hora con la prensa local e internacional. LA PRENSA/Eric Batista1227751 |
Luego de su estadía de más de 24 horas en Panamá, el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, abandonó ayer el país y viajó a El Salvador, donde se reunió con el mandatario de esa nación, Mauricio Funes.
En una conferencia de prensa que ofreció horas antes de irse, dijo que junto a mandatarios de otros países y el pueblo hondureño planea su retorno a Honduras para el sábado. No dio detalles para no revelarle sus armas a su adversario Roberto Micheletti, aseguró.
Hoy, dijo Zelaya, el presidente de la Organización de los Estados Americanos, José Miguel Insulza, estará en su país para informar del ultimátum de 72 horas para restablecer el orden constitucional, dado por esa organización. “No negociará”, señaló.
También dijo que ayer en la mañana se reunió con el presidente, Ricardo Martinelli, con el que habló sobre la importancia del sostenimiento de la democracia, “porque Panamá se tiene que mirar en mi espejo”, dijo.
Zelaya llegó el anterior 1 de julio para asistir a la toma de posesión de Martinelli, e inesperadamente se convirtió en el otro foco de atención. La crisis en Honduras estalló cuando el pasado fin de semana, Zelaya fue obligado a dejar el cargo y el país. Casi de inmediato, el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, tomó el poder. Desde entonces, el hondureño ha peregrinado por distintos foros en busca de apoyo para recobrar el poder.
Zelaya reveló que su familia se encuentra escondida en una embajada en Honduras, pero por seguridad evitó dar el nombre.
Embajada dividida
Pero si en Honduras el tema ha polarizado a la población, Panamá tampoco se escapa de las divisiones. La Embajada de Honduras en Panamá es un vivo ejemplo. Los seis funcionarios que trabajan allí están divididos en dos bandos: los que responden a Zelaya y los que siguen a Micheletti.
Entre los seguidores de Zelaya están el embajador de Honduras en Panamá, Juan Alfaro Posada, el ministro de la embajada y el tercer secretario. Y entre los que apoyan a Micheletti se encuentran Sandra Rosales, agregada comercial, el cónsul, y otro funcionario.