El nuevo Presidente de la República envió ayer –en su primer Consejo de Gabinete– un claro mensaje de trabajo y organización. Sus ministros presentaron acciones para tratar de acometer las primeras promesas del cambio a las que se comprometió esta administración. La reunión se desarrolló en una comunidad situada en los suburbios rurales de la urbe metropolitana, aquejada por la marginación, empobrecida y carente de servicios básicos.
En un ambiente que contrastaba con la comodidad del Palacio de las Garzas o con las refrigeradas oficinas de los ministros, el Gabinete sesionó, entre el calor y la humedad, frente a la mirada de una comunidad que espera mejores días. Todos los panameños tuvimos también la oportunidad de ver por televisión a los nuevos servidores públicos en acción. Y aunque aún es prematuro para llegar a conclusiones, la proyección del nuevo gobierno esparce renovados aires de cambio. Confiamos que el ritmo y la tónica de trabajo se mantengan, que los políticos cumplan su parte del trato tras obtener el voto de sus electores. No nos den las gracias ahora, háganlo cuando honren sus compromisos.