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transmisión de mando
El empresario de 57 años se calzó ayer la banda presidencial, y aseguró que cumplirá todas sus promesas de campaña.
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| AP/Arnulfo Franco1227356 |
Las metas que Ricardo Martinelli trazó para el gobierno en su discurso de asunción son tan altas, como son las esperanzas de los 950 mil 367 panameños que votaron por él, el 3 de mayo pasado. Se comprometió, entre otras 14 cosas, a licitar y construir el metro, que a su vez dará inicio al programa más grande de generación de empleo tras la ampliación del Canal, a rebajar la canasta básica, y a construir viviendas populares.
“Este gobierno va a cumplir todas sus promesas. La única que probablemente no voy a cumplir es bajar de peso”, dijo.
En un discurso que evocó sus años de campaña, Martinelli delineó lo que será su estilo de gobierno y su compromiso con la libre empresa. Señaló que desafiará “el péndulo ideológico de Latinoamérica” y anunció una alianza con México y Colombia para combatir el narcotráfico. Definió su misión en 13 palabras: “Vamos a hacer de Panamá, el mejor lugar en Latinoamérica para realizar negocios”.
Para sus funcionarios hubo un claro mensaje: “En el mundo de los negocios, yo camino por los pasillos, hago preguntas, abro gavetas”. Y les aconsejó aprender el significado de la palabra desburocratización. Hoy, por ejemplo, su primer Consejo de Gabinete será en un escenario poco habitual: Las Garzas de Pacora.
También pronosticó nubarrones. Reconoció que el país tendrá que campear la crisis económica y que su gobierno no tendrá las arcas llenas. De hecho, el ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, anunció que en los primeros 100 días enviará a la Asamblea un proyecto para modificar impuestos, y otro con un presupuesto ajustado para el resto de 2009. Además, recalcó que se revisarán todos los créditos extraordinarios que dio el pasado gobierno durante sus últimos días.
La tónica del nuevo gobierno también quedó clara, cuando el presidente de la Asamblea, José Luis Varela, prometió quitar sobresueldos, eliminar las dietas por las sesiones extraordinarias, y descontar el día a los diputados que con su ausencia impidan que la Asamblea sesione. .