Panorama |
|
Una subcomisión, formada por profesionales de la SPIA, evalúa la obra para determinar si cumple con el objetivo urbanístico para el que fue creada.
![]() |
| URBANISMO. Los postes del tendido eléctrico no están debidamente sujetos al suelo. LA PRENSA/Carlos Lemos1227139 |
urania cecilia molina
umolina@prensa.com
El presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Ernesto De León, explicó ayer que evaluarán los trabajos de construcción de la cinta costera y nueva vialidad. Uno de los puntos que la SPIA desea verificar es si el diseño final del proyecto coincide con el original.
De León explicó que para hacer la evaluación formaron una subcomisión que está integrada por arquitectos e ingenieros urbanistas, entre otros profesionales de la SPIA.
Con la obra, que costó 189.1 millones de dólares, se buscaba mejorar el flujo vehicular por la Avenida Balboa y dotar a la población de un área de esparcimiento y recreación.
Según las proyecciones de De León, en un término de 10 días podría tener en sus manos el resultado de los trabajos de evaluación, para su análisis y divulgación.
Por otro lado, el ex ministro de Obras Públicas José Antonio Domínguez explicó que sería “prematuro” dar una opinión sobre el impactó que puede tener la estructura en el tráfico vehicular.
La apreciación de Domínguez se basa en que la apertura de la obra coincidió con los preparativos para la toma de posesión del presidente, Ricardo Martinelli, lo que mantenía cerradas las calles aledañas al Centro de Convenciones Atlapa y congestionaba el tráfico vehicular en otros puntos de la ciudad.
Aun así, Domínguez prevé que la obra solo ayudará a agilizar el tráfico por el área de la Avenida Balboa.
Agregó que luego de este tramo, la situación empeorará porque al final de las vías, tanto de la Avenida Balboa como de la nueva vialidad, se forman cuellos de botella. Domínguez dijo que esto ocurre porque los conductores van en tres carriles, pero terminan en uno.
Otro aspecto que destacó el ex ministro fue el hecho de que los postes de energía eléctrica no están sujetos al suelo adecuadamente y que, en algunos, son visibles los cables. Domínguez sostiene que un viento fuerte podría derribarlos.