Panorama |
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POLÍTICA. LA HORA CERO DE RICARDO MARTINELLI.
Contra todo pronóstico, Ricardo Martinelli conquistó la Presidencia con uno de los más altos porcentajes de apoyo popular. Ahora tiene el reto de gobernar bien.
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| ORIGINAL. Martinelli ha buscado deliberadamente salirse de lo predecible. Y le ha resultado. LA PRENSA/Maydée Romero1227330 |
ARISTIDES CAJAR PÁEZ
acajar@prensa.com
Hace cinco años, Ricardo Martinelli compitió por la Presidencia de la República. Era el candidato del partido fundado por él en 1998, Cambio Democrático. Con ese colectivo había integrado la alianza que llevó al poder a la líder panameñista Mireya Moscoso en 1999.
Hace cinco años Martinelli quiso conquistar por sí mismo el poder, pero no le alcanzó. Tan solo el 5.03% de los votos lo favoreció. Fue arrasado por el sufragio disciplinado del Partido Revolucionario Democrático (PRD), los aliados de este y su candidato Martín Torrijos. El mismo al que ayer relevó finalmente del mando.
Porque ahora sí, en mayo de 2009, contra todo pronóstico, Martinelli remontó la preferencia popular y, tras aglutinar a la oposición, consiguió una de las mayores votaciones que se recuerde para una elección presidencial en Panamá: 60.3%.
No solo eso, sin ser un político profesional ni tener militancia partidista tradicional, rompió la bipolaridad que habían tácitamente liderado el PRD y el Panameñismo en los últimos 20 años de democracia, posteriores al fin de la dictadura militar y la invasión estadounidense de 1989, con una alianza heterogénea y a la cabeza de un partido emergente.
Ayer inauguró su mandato, reiterando sus promesas de campaña.
PERFIL
Ricardo Alberto Martinelli Berrocal nació en la ciudad de Panamá el 11 de marzo de 1952.
Es hijo de Ricardo Martinelli Pardini (q.e.p.d.) y Gloria Berrocal Fábrega de Martinelli.
De niño vivió en Soná, provincia de Veraguas.
Según su sitio web (Martinelli2009.com) estudió en el colegio La Salle, donde obtuvo el título de perito mercantil. Sus estudios secundarios los realizó en Staunton Military Academy en, Staunton, Virginia, Estados Unidos.
Obtuvo su licenciatura en administración de empresas, con especialidad en mercadotecnia, en la Universidad de Arkansas, en Fayetteville, Arkansas, Estados Unidos.
Su maestría en administración de empresas con especialidad en finanzas la logró en el INCAE, de San José, Costa Rica.
Su familia está compuesta por su esposa, Marta Linares de Martinelli, y sus tres hijos, Ricardo Martinelli Linares, Luis Enrique Martinelli Linares y Carolina Martinelli Linares.
EXPERIENCIA
A Martinelli se le reconoce como un exitoso empresario, principalmente por su negocio insignia, la cadena de supermercados Súper 99, una de las más grandes del país. Pero los negocios en los que ha participado incluyen la agroindustria, la banca, y otras inversiones.
Martinelli también ha tenido experiencia gubernamental.
Fue director de la Caja de Seguro Social durante el gobierno del perredista Ernesto Pérez Balladares, y desde ese puesto impulsó planes para modernizar la institución. Durante la administración de Mireya Moscoso fue ministro del Canal de Panamá y presidente de la junta directiva de la Autoridad del Canal, donde impulsó la ampliación de la vía acuática, proyecto actualmente en marcha, y obtuvo un reconocimiento público por parte de la Organización Marítima Internacional.
Ayer se puso al frente de su empresa más importante, una cuyo patrimonio y destino comparte junto con otros 3 millones de socios.
¿MÁS ALLÁ DE LA IDEOLOGÍA?
A Ricardo Martinelli lo ubican, sobre todo en el extranjero, como un político “de derechas”. La percepción parece en parte basarse en el hecho de que es un próspero y acaudalado empresario favorable al libre mercado. Pero parte del éxito de su campaña e imagen se debe precisamente a su autonomía financiera.
La publicidad de su campaña electoral se calcula que superó los 10 millones de dólares, muy superior a los gastos del gobernante Partido Revolucionario Democrático (PRD), según un informe de la empresa Ibope Time publicado en la prensa local.
Martinelli también ha sido considerado un “populista”, “que no se define ni de izquierdas ni de derechas”, según agencias de prensa internacional, pese a sus lazos con el mundo empresarial. El nuevo presidente ha afirmado que gobernaría con “los mejores”, fuese cual fuese su ideología.