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CRISIS POLÍTICA EN HONDURAS
Zelaya postergó su regreso hasta el fin de semana y acudió a la toma de posesión del nuevo presidente panameño.
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| ENFRENTADOS. Las manifestaciones a favor de uno y otro gobierno resurgieron ayer miércoles. AP/Eduardo Verdugo1227004 |
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El gobierno interino de Honduras aseguró ayer miércoles que no existe “la más remota posibilidad” de que el derrocado presidente Manuel Zelaya regrese al poder y que sería arrestado si vuelve.
El desafío de ayer al ultimátum de la Organización de Estados Americanos (OEA) tuvo lugar mientras los hondureños divididos volvieron a tomar las calles tanto para apoyar al mandatario designado Roberto Micheletti como para exigir el regreso del gobernante derrocado.
Unas horas después de que la OEA pusiera un plazo de tres días para que se restituya en el poder a Zelaya, el gobierno de Micheletti advirtió que no admite intervenciones externas, al tiempo que iniciaba esfuerzos para acercarse a la comunidad internacional y convencerla de que no se han violentado las leyes.
“No estamos dispuestos a restituirlo, porque él ha cometido delitos”, declaró el miércoles a la radio colombiana La FM. “Esperamos la comprensión y la rectificación de estos países que realmente solo han escuchado una parte del problema”, señaló.
Zelaya, depuesto el domingo por comandantes de las fuerzas armadas, había dicho que volvería hoy jueves a Honduras acompañado de algunos mandatarios latinoamericanos, aunque la madrugada de ayer miércoles anunció que postergará su retorno a Honduras para el fin de semana, a fin de dar tiempo a las gestiones diplomáticas de la OEA. Ayer asistió a la toma de posesión del nuevo presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.
En su primer comunicado desde el derrocamiento de Zelaya, las fuerzas armadas señalaron que la operación militar del domingo “se limitó únicamente al cumplimiento de una orden judicial emitida por un juzgado competente y en ningún momento sus acciones han constituido o constituirán una suplantación de los poderes del Estado legalmente establecido, ni de ninguna otra institución estatal”.
Las manifestaciones a favor de uno y otro gobierno resurgieron el miércoles, al tiempo que el fiscal general adjunto, Roy Urtecho, anunció que la policía emitió una “alerta migratoria” con la que esperan que Zelaya sea “capturado en cualquier país y traído a Honduras para ser juzgado”.
La portavoz de la fiscalía hondureña, Lorena Cálix, dijo que hasta el momento los únicos cargos contra Zelaya son traición a la patria; atentar contra la forma de gobierno democrático; abuso de autoridad; usurpar funciones públicas y desobedecer la Constitución, lo cual podría traducirse en “al menos 20 años” de cárcel.
La noche del martes, en medio del toque de queda, se reportó la explosión de “bombas caseras” fuera del edificio de la Corte Suprema de Justicia y en la Radio América, sin daños.
El canciller del gobierno interino, Enrique Ortez, dijo que Zelaya no puede ingresar a Honduras aun cuando llegue acompañado por los presidentes de Argentina y Ecuador y el jefe de la OEA, como se anunció el martes.
“Mientras nosotros estemos, no hay la más mínima, no hay la más remota posibilidad de que un gobierno que desacató las órdenes jurídicas vuelva” al poder, dijo Ortez sobre un posible retorno de Zelaya.
WSJ: Que Obama no ceda ante el ‘chavismo’
El presidente Barack Obama no debería permitir una victoria del “chavismo” en Honduras y debería tomar en cuenta que la destitución del mandatario Manuel Zelaya se hizo por orden de la Corte Suprema y respetando las instituciones, afirmó ayer miércoles The Wall Street Journal.
Zelaya estaba tramando perpetuarse en el poder, denunció el WSJ en un editorial. Añade que el mandatario hondureño contaba con ayuda del presidente venezolano Hugo Chávez para reformar la Constitución a fin de postularse a la reelección.
Obama “parece ansioso por entrometerse en Honduras de una forma en que consideró contraproducente en Irán, aun cuando el fraude electoral en Irán fue una subversión de la democracia más contundente que lo ocurrido en Honduras”.
El periódico denuncia que Chávez, aunque elegido por voto popular, ha usado su cargo para socavar la democracia venezolana y retener el poder, controlando los poderes legislativo y judicial, el tribunal electoral y revocándole las licencias a canales de TV que le critican.
Chávez “ha exportado su peculiar estilo de democracia por toda la región”, dice el WSJ.
Zelaya, dice el diario, deseaba convocar a un referéndum “como un acto de intimidación política a fin de obligar al Congreso a reformar la Constitución para poder mantenerse en el poder. Los hondureños con razón temen que ello logre subvertir la democracia también en su país gracias a la ayuda de agentes y dinero de Chávez”. “No es por casualidad”, dice el WSJ, “que Chávez está encabezando las gestiones para reinstaurar a Zelaya en el poder”.
AP