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Películas de grandes presupuestos y argumentos sin mayor sustancia es la identidad del cine de Hollywood. Estas características no son de ahora, son lecciones que comenzaron con la crisis económica de 1929.
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DANIEL DOMÍNGUEZ Z.
ddomingu@prensa.com
El tema de moda es la crisis económica global.
El cine norteño, como negocio que es, lo enfrenta en esta temporada de verano con películas de evasión que tienen presupuestos exorbitantes y argumentos tan profundos como alimenticia es una lata de soda.
Pero esta estrategia de productos sin sustancia no es nueva en ese mundo de ficción cinematográfica que siempre se adapta a las circunstancias que le toquen.
Por ejemplo, se habla del desbarajuste de números actuales, donde hay más pérdidas que ganancias en las principales empresas norteñas, pero el verdadero gran impacto que sufrió Hollywood no es el que ahora azota al planeta con la fuerza de un huracán, sino aquel crack financiero que comenzó el 24 de octubre de 1929 y que afectó tanto a pobres como a ricos.
En ese entonces, la mayor industria del entretenimiento de esta parte del mundo convirtió su problema en una bendición.
Ayer, y todavía se aplica por estos días, se llegó a la conclusión de que la manera de aplacar la dura realidad política y social que experimentaba el país norteño era con la ilusión de tiempos mejores proyectada en una pantalla grande.
En ambos períodos, tanto en 1929 como en 2009, se ha registrado una severa desocupación laboral y una pobreza en aumento, lo que equivale a que haya gente que no pueda pagar sus cuentas, pero sí hace lo imposible para comprar una entrada al cine.
¿Cómo Hollywood pudo contra la adversidad? Si va al pase sabrá algunas enseñanzas que se aplicaron para darle cara al temporal económico de 1929 y la manera como lo aprendido sirve hoy para evitar los golpes.