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Fuente: ETESA

Página del Lector


[FOTODENUNCIA]

Peligro en el parque

LA PRENSA/Maydée Romero

Herbazales, basura y aceras dañadas, entre otras irregularidades, se observan en el Parque Centenario, ubicado entre Santa María y Villa de las Fuentes, en Bethania. Según la denuncia de un residente en una de las barriadas colindantes, es común ver descuidada el área recreativa, al punto de que incluso se ha convertido en el sitio predilecto de los antisociales para perpetrar hechos delictivos o actos indecorosos en horas de la noche.
 

 

 

Declaración de Torrijos causa malestar

27 DE JUNIO.

Con un desparpajo cínico, el presidente de la República, Martín Torrijos, informó a los periodistas de las agencias internacionales de noticias (La Prensa 26/6/2009) de su ingreso al Parlamento Centroamericano (Parlacen), una vez que culmine su gestión. Dicho organismo, para la mayoría de los centroamericanos es el recinto oficial de la impunidad. Tal aseveración del presidente Torrijos nos induce a cavilar que con su ascensión al Parlacen Torrijos procurará no ser identificado por las revelaciones de corrupción que han protagonizado sus subalternos. El presidente electo Ricardo Martinelli, en diversas ocasiones, ha anunciado ante la faz pública su determinación de sustraer a Panamá del polémico organismo supranacional regional, del cual Costa Rica no forma parte.

Cabe señalar que esta situación de “no pertenencia” del Estado vecino al Parlamento Centroamericano es la que ha permitido que tres de sus ex presidentes, sean actualmente objeto de investigaciones por supuestos actos de corrupción. Convendría a Panamá que el presidente electo, Ricardo Martinelli, honre su promesa de que Panamá salga del Parlamento Centroamericano y erradique, con esta decisión, el cuestionable “blindaje” que le proporciona este organismo a todos los ex presidentes y ex cancilleres de la región, cuyos países lo integran.

Ornel Sánchez Aparicio Ciudadano panameño

 


 

 

Embajador desmiente información

26 DE JUNIO.

En la sección Panorama se publicó una información titulada “Venezolanos, a favor de la libertad de expresión” (La Prensa 26/6/2009), refiriéndose a la actividad realizada por un grupo aproximado de nueve venezolanos y tres panameños, entre ellos Roberto Brenes, presidente de la Fundación Libertad (organización convocante, vinculada a los grupos radicales de venezolanos que desconocen la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), quienes se apersonaron a la Torre HSBC, donde se ubica la sede de la Embajada, a manifestar su desacuerdo con los procesos legales que se le siguen a Globovisión.

En la mencionada noticia se afirma que el señor Brenes entregó personalmente un documento a esta Embajada, solicitando “se respete la libertad de expresión para que exista democracia”, en ese sentido S.E. Jorge Luis Durán Centeno, embajador de Venezuela en Panamá, rechaza fehacientemente la afirmación hecha por este diario, y aclara que tal documento no fue mostrado ni entregado a esta Embajada. En la misma nota se señala que la Embajada “no se pronunció al respecto”, refiriéndose al mismo documento; razón por la cual exhortamos a este diario a realizar la verificación de sus fuentes, ya que genera interpretaciones descontextualizadas de la realidad, más aún cuando no se ha solicitado consulta alguna a la Embajada sobre este respecto. La Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Panamá ratifica su disposición de trabajar con toda persona o institución que requiera de sus servicios.

Jorge Luis Durán Centeno Embajador

 


 

 

Comentario sobre el ‘Turismo con conciencia social’

28 DE JUNIO.

Queremos aclarar los conceptos emitidos en el artículo de opinión titulado “Turismo con conciencia social” (La Prensa 27/6/2009) , firmado por Gloria Rudolf y publicado en Opinión. Una vez más debemos explicar que quien compra terrenos y edifica para mudarse a otro lugar no es un turista, es un residente. La compra y venta de tierras y casas no es una actividad turística: es inmobiliaria. En nuestro país, “turismo residencial” es un oxímoron (palabras de significado opuesto), pues la categoría migratoria de “residente” implica temporalidad, privilegios y deberes distintos a los de la condición de turista.

De otra manera, ¿para qué realizar trámites de residencia, si se puede residir en el país como turista? Un inmigrante no es un turista; un pensionado que decide vivir en Panamá no es un turista; una persona que llega a nuestro país en una embarcación y cada tres meses sale de las aguas territoriales panameñas para volver a entrar y seguir viviendo en nuestras aguas territoriales, no es un turista. El turismo es por naturaleza transeúnte. Muy pocos turistas llegan a un país para quedarse tres meses, mucho menos seis. Residir en un país, aunque sea temporalmente, crea consecuencias y obligaciones distintas a las derivadas de la actividad turística.

Una casa que se compra o se construye no es un hotel, ni crea el mismo nivel de empleo que una habitación de hotel, ni se puede utilizar para satisfacer la demanda de más turistas, ni genera los mismos impuestos que un negocio, ni contribuye de la misma manera a crear otros negocios relacionados con el turismo. Si bien existen fórmulas jurídicas para que se pueda dar a los inmuebles un uso turístico, no confundamos la visita a un país con residir en él. Esta es una figura muy utilizada por los desarrollistas inmobiliarios que buscan acogerse a los mismos incentivos creados para estimular a la verdadera inversión turística. Por otro lado, en una sociedad capitalista como la nuestra, el Estado no puede prohibir a sus ciudadanos la venta de un bien privado.

Puede regular el acto en sí mismo, pero no la voluntad individual de vender o no. Quien vende su propiedad es responsable único por su acción. Si no estuviera dispuesto a vender, nadie le compraría. Algo similar a lo que ocurre con la conciencia: si no está en venta no hay oferta que la pueda comprar. Visitar una casa no es lo mismo que vivir en ella. Por eso uno espera que las visitas se vayan luego de un periodo de tiempo prudencial, y nos impacientamos si abusan de nuestra hospitalidad. Si deciden quedarse en nuestra casa, entonces tendrán que acogerse a las reglas de convivencia y obligaciones de la casa. La actividad turística y la actividad inmobiliaria, aunque tienen cierto nivel de compatibilidad, plantean dos propósitos distintos que son regulados de manera diferente y que producen consecuencias intrínsecamente disímiles. No continuemos confundiéndolas.

Rubén Blades Autoridad de Turismo

 


 

MENSAJES POR MAIL

MALESTAR
Se quejan por el abandono de las playas

Estuve unos días por el interior de nuestro bello país y he regresado muy preocupada e inquieta. Visité el balneario Las Veraneras, en Santa Clara, con mi familia y, para mi sorpresa, no sabía si estaba en la playa o en el vertedero de Cerro Patacón. Qué espectáculo tan deprimente fue ver cómo la gente se bañaba rodeada de basura, sin el menor problema. Nadie se inmutaba. Inquieta por la situación, junto a mi hijo, me dispuse a recoger toda la basura que encontré a mi paso; desde botellas de agua, de sodas, pañales desechables, chancletas y demás.

El mismo desagradable espectáculo lo viví en las playas de Isla Grande. Lo más preocupante de todo esto es que no se toman las medidas preventivas. Sabemos que las playas van a estar llenas de personas, pero no hay un solo tanque de basura, en millas. No entiendo cómo las autoridades de un país que se vende como un “paraíso en turismo”, piensan que a los turistas les gustará ir a una playa asquerosa, llena de desperdicios que flotan alrededor. No comprendo cómo ni un solo representante, corregidor, alcalde, ¡nadie! se interese por un tema tan importante, como lo es el cuidado del medio ambiente.

Sheila Quintero de Lescure Ciudadana panameña

 


[DERECHO A RÉPLICA]

Juez del Tribunal Eclesiástico hace aclaración

22 DE JUNIO.

En mi calidad de juez del Tribunal Eclesiástico de Panamá, dirijo esta nota al diario para presentar mi queja sobre la información titulada “La nulidad del matrimonio religioso, un proceso difícil” (La Prensa 21/6/2009). Lo primero, es que jamás señalé que el proceso fuera engorroso. Esa palabra está fuera de mi vocabulario. Sí señalé que el proceso es lento, porque es necesario investigar a profundidad si hubo o no alguna causal de nulidad matrimonial en el momento de celebrarse el matrimonio. Además, sobre las costas procesales jamás hablé. Haber indicado que el proceso cuesta 15 mil dólares es un señalamiento que se aleja totalmente de la verdad, ya que realmente el costo está entre 500 y 800 dólares de acuerdo con las posibilidades de la persona. A esto después se le agregan los costos de peritaje y segunda instancia, la cual se realiza en Cali, Colombia.

Hasta ahora no he conocido a nadie que haya invertido más de mil 600 dólares por la totalidad del proceso. La mayor parte de las personas que se acercan a solicitar el estudio de su causa no puede llegar ni siquiera al mínimo y aporta menos de lo establecido. Se trabaja con el principio de que “el que más pueda aportar subsidia a los que menos pueden”. Aun más, cuando la persona no puede aportar nada se le califica como “pobre de solemnidad”, y el proceso se le hace gratis y estos casos gratis ocupan un alto porcentaje de los casos tramitados. De igual forma, aclaro que 100 casos de nulidades matrimoniales seguramente serán las sentencias que yo he dictado en estos 10 años. A lo largo de estos 10 años ha habido y hay otros jueces, y cada uno de ellos ha sentenciado un gran número de procesos. Por último, el subtítulo que se le puso al artículo desanima a cualquier joven que esté pensando casarse por la Iglesia.

Es importante recordar que nadie se casa pensando en fracasar en su vida matrimonial, sino en ser feliz y por eso se tiene el noviazgo que es un tiempo de conocimiento mutuo, donde deben descubrir si realmente se aman y están dispuestos a unir sus vidas para siempre. No sé qué se pretendió con las modificaciones y los agregados que se le hicieron al artículo. ¿Será que se busca desanimar a las personas para que no se casen por la Iglesia? ¿Será que se busca desanimar a las personas para que no instauren sus procesos de nulidad matrimonial? Cuando se me pidió una entrevista sobre el tema, pedí la autorización para hablar al respecto y entregué el contenido por escrito para evitar confusiones. Mi artículo era sobre lo que es un proceso de nulidad matrimonial y sus diferencias con un divorcio civil.

Padre Juan Solís Juez del Tribunal Eclesiástico

 

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