En un respiro de esperanza, la Corte Suprema de Justicia se ha pronunciado declarando culpable por posesión de drogas a un suplente de diputado, clase política criolla que hasta ahora parecía intocable. Es un proceso histórico y un precedente célebre, pues es la primera vez que la Corte juzga a un miembro del Órgano Legislativo bajo el imperio de las reformas constitucionales de 2004.
Aunque elogiamos la actuación expedita y certera, no podemos soslayar el penoso hecho de que aún existen 55 causas que involucran diputados en poder de la Corte esperando una decisión. Bien haría ese tribunal supremo en aliviar la mora y darnos un claro ejemplo de su voluntad de enderezar el sistema Judicial y llevar a rendir cuentas a los bribones que por décadas han violentado la ley al amparo de una investidura oficial o de la inmunidad. Es hora que los servidores públicos –de la esfera que sean– se den cuenta de que la época del juega vivo es cosa del pasado. ¡Ojalá!