El daño que sufrieron las bombas de agua de la potabilizadora de Chitré, provincia de Herrera, ha paralizado parcialmente importantes actividades en esa ciudad. Es inconcebible que casi 50 mil habitantes se vean perjudicados por una avería que seguramente se pudo prevenir con mantenimiento o con el cambio de la pieza dañada. La economía, la educación, la salud, las actividades domésticas, entre muchas otras, se ven ahora afectadas por la interrupción del servicio de agua.
Las políticas de prevención y conservación del Gobierno son realmente deplorables. Millones de dólares en equipos se pierden anualmente porque no hay nadie preocupado por repararlos o porque no hay dinero para hacerlo. Lo que es peor, la maquinaria dañada deja de darle servicio a miles de personas que lo necesitan. Hoy vemos las consecuencias de esa falta de visión en ciudadanos del interior que, al igual que el resto, pagan sus impuestos y las facturas que cada mes les envía el Idaan. Esperamos que situaciones similares no se repitan y que, de una vez por todas, se planifique y se ejecuten medidas preventivas que erradiquen estas calamidades absolutamente evitables.