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NUEVO GOBIERNO
Ricardo Martinelli comenzó ya a cambiar al país. Un mandato de 60% postdictadura es un logro y cambio extraordinario.
Pasada la celebración debe estar sintiendo el enorme peso de la responsabilidad que tiene sobre sus hombros. Las lealtades políticas son endebles; se ganan y se pierden… en un abrir y cerrar de ojos. La gente quiere cambios, y los quiere rápidamente.
Su equipo de imagen –que fue tan exitoso en campaña– tiene que estar armando una lista de acciones enérgicas de cambio que dominen la agenda noticiosa día por día, para continuar con un tsunami de opinión pública positiva. Se va a equivocar, pero que se equivoque actuando y haciendo, y cuando se equivoca que lo acepte y cambie de rumbo rápido.
La gente quiere ver a unos cuantos bribones y vivazos de leva pagando sus culpas. Hay casos emblemáticos; por ejemplo, el ya mencionado en Amador.
En salud comenzó con lo de las filas y operaciones postergadas en la Caja de Seguro Social. Allí, en pocas semanas la gente más vulnerable sentiría un gran cambio. Hay salones de operaciones de sobra en el país; usémoslos a partir de hoy.
Los decretos militaristas se pueden eliminar (el día No. 1 de su presidencia) –tal cual prometió– con el mismo plumazo que se usó para crearlos. La pérdida catastrófica de Balbina será analizada hasta la saciedad y saldrán muchos ingredientes a relucir. Uno de ellos sin duda será su relación con los gorilas, con Noriega y su estribillo de “policía con disciplina militar”, un oxímoron total. El entierro de cualquier viso de militarismo es entonces un deseo claro de su 60% de votantes. Aquí hay que ser coherentes: no se pueden eliminar los decretos militaristas y poner como jefe de la Policía a un militar ex jefe de la UESAT de Noriega; sería un error catastrófico iniciar el gobierno generando un rechazo inmediato por parte de los medios de comunicación y de la sociedad civil. Policía y militar tienen tanto en común como lo tienen un cirujano y un ingeniero.
Estoy seguro que no pondría a un cirujano en el MOP, o a un ingeniero en Salud. Lo único común entre un policía y un militar es que ambos usan uniforme; en todo lo demás se trata de dos profesiones total y absolutamente distintas: el policía protege, el militar mata. Si quiere favorecer a Gustavito Pérez, por cuyos padres siempre he sentido aprecio y respeto, ofrézcale otro puesto importante, pero no el de jefe de la Policía. Seamos vigorosos pero coherentes, y sepamos cuál es el pulso de ese 60% de votantes. Como hemos estudiado en profundidad el asunto de la Policía, un próximo artículo detallará recomendaciones a considerar.
En transporte, elimine en un mes a todos los diablos rojos; inicie con buses modernos, articulados, computarizados y con choferes con salarios, y al mismo tiempo inicie su proyecto bandera del metro.
En educación inicie ya nueve escuelas experimentales para formar el nuevo sistema educativo, junto con los gremios que sí quieren cambiar el desastre en que funcionan.
Por supuesto que mucha atención tiene que darse al sistema económico, para defendernos de la crisis económica mundial, pero allí las acciones tienen que ser más estudiadas, sin traumas, y tendrán poco impacto inmediato.
El secreto es mostrar vigor y coherencia, produciendo los cambios que la gente quiere y espera de su nuevo Presidente… para así mantener su enorme apoyo popular y poder seguir cambiando al país.
• Iniciar con vigor … y coherencia: I. Roberto Eisenmann, Jr.
• Prevención ante el virus H1N1: Julio César Sandoval Almengor
• Detrás del combate al narcotráfico: Javier Chérigo Hurtado
• Balbina, el pueblo ha hablado: Carlos E. Guzmán L.
• El cambio por el que votamos: Rodrigo Tomás Sang De León