
Opinión |
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EL FUTURO DEL MUNDO
En el siglo XVIII se produjo un movimiento filosófico extraordinario que se convirtió en una fuerza política y cultural potente. Una constelación de escritores, artistas, políticos y filósofos se rebeló contra las ideas y valores tradicionales y enfatizó la noción del progreso humano.
Europa y el nuevo mundo formaron un coro de voces que se levantó contra las autoridades del momento, incluidas las de las Iglesias. Para los del Renacimiento el pasado era profundamente injusto y opresivo, conectado a ideas y valores que sólo servían para perpetuar los intereses de los que ejercían el poder.
Me pregunto si la crisis que hoy vive el mundo no será resuelta por un nuevo Renacimiento que se rebele contra la autoridad.
Examinemos: en lo financiero, la “autoridad” de los reguladores del sistema se derrumbó. La “autoridad” de los capitanes de la industria y de la banca está por los suelos. La “autoridad” de los entes tradicionales de calificación y auditoría ha perdido toda su credibilidad. La “autoridad” de las Iglesias y sus fundamentalismos solo ha servido para iniciar guerras… un resultado contrario a sus parámetros morales. En la política las instituciones fundamentales de la democracia tradicional –los partidos políticos– están en crisis universalmente, sin que todavía sepamos cómo vendrá el futuro. En EU un joven, negro, con poca historia política y/o partidaria, sin dinero… se levanta con la Presidencia derrotando a los pilares del partidismo. En Panamá parece ya victorioso un candidato con un “partido” propio, con la posibilidad de derrotar a uno de los partidos fuertes tradicionales. Los partidos están cada día más alejados de sus pueblos; están en crisis universalmente.
Me pregunto, por ejemplo, si se diera un nuevo Renacimiento que se rebele contra las fracasadas “autoridades” de esta etapa histórica, en lo empresarial ¿no habrá llegado el momento histórico de la empresa participativa, en la que los “empleados” sean “asociados” por ser también accionistas? ¿No serán los que allí trabajan mejores reguladores contra los abusos de las cúpulas desenfrenadas del hoy fracasado capitalismo súper salvaje? En la banca, me pregunto si no estaremos frente a proponer una representación –en la juntadirectiva y en comités de crédito– de los depositantes más pequeños; ¿no serán ellos los reguladores más eficaces de qué se debe hacer con su dinero?
¿No estaremos frente a la democratización de las Iglesias reconocidas?… Parece imposible, pero la opción podría ser peor.
En lo político y los partidos… ¿no estaremos frente a la eliminación de sus formulismos y formalidades y que cualquier ciudadano que dirija un movimiento político tenga derecho a participar, con los votos que sea, en una primera vuelta electoral exigiendo la mayoría en una “segunda vuelta” para ser elegido?; esto, en mi concepto, podría salvar a lospartidos de su crisis final.
Realmente no tengo yo ni el intelecto ni la capacidad para plantear los nuevos lineamientos de un posible nuevo Renacimiento. Lo que sí sé, como lo sabe usted, amigo lector, es que lo actual está en una crisis sin salida aparente. La autoridad en lo económico, financiero, eclesiástico y político no funcionó... y parece ser que la crisis no se salvará con pequeños ajustes o reformas.
El mundo está al revés y requiere de que todos nuestros cerebros piensen al máximo con creatividad en un nuevo re–nacimiento. El beneficio de las grandes crisis es que encontremos con creatividad, forzada por la necesidad, grandes soluciones renacentistas.
P.D. En un próximo artículo escribiremos sobre el interesante libro de George Friedman titulado Los Próximos 100 Años.
• ¿Un nuevo Renacimiento?: I. Roberto Eisenmann, Jr.
• La era del público informado: Amed A. Arosemena A.
• Debates y propuestas... y calidad: Carlos Eduardo Galán Ponce
• ¿Y la presunción de inocencia?: Alfredo López Lewis
• La nulidad de las elecciones: Ramón Lima C.