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Nostalgia entre helados

Hace unos años abrieron dos nuevas Inmaculadas, pero quienes conocieron la auténtica, en la ave. Justo Arosemena, aún se lamentan por el cierre del local.

CLIENTELA. La Inmaculada, antes de su cierre en 2005. LA PRENSA/Archivo/Photos to Go1177981

 

HELKIN GUEVARA
hguevara@prensa.com

Recordar… ir hacia atrás y pensar en aquellos años que quedaron en el pasado y “por casi” en el olvido.

Eso fue lo que hicieron varias personas al ser consultadas por este diario acerca de la actividad familiar y social que antes significaba ir a una heladería.

El actor y escritor Agustín Clément recuerda que de niño su padre lo llevaba todos los domingos a La Casa del Helado de vía Brasil.

“Tenía entre cuatro y cinco años. Corría el año de 1976 ó 1977 cuando comenzamos a ir. El establecimiento era un huequito, ni la sombra de lo que es ahora. Los helados en ese tiempo eran de sabores raros: tamarindo y maracuyá, por ejemplo. Mi papá me llevaba a mí y a mi hermano en una camioneta azul destartalada. Era chévere”, relata.

La cantante Paulette Thomas, por su parte, iba a La Inmaculada que quedaba en la avenida Justo Arosemena desde finales de la década de 1970. “Cuando volvía del exterior siempre regresaba a comer el No me olvides de vainilla con caramelo. Las hamburguesas que tenían allí también estaban fuera de este mundo. Me veía allí con amigos y familiares, juntábamos las mesas y la pasábamos bien”.

Brooke Alfaro, pintor de 59 años, también desempolvó sus recuerdos. Dice que para ese tiempo asistir a heladerías era como una etapa de la vida “muy especial y que no se vuelve a sentir”.

“Cuando cerraron La Inmaculada [la original de la avenida Justo Arosemena] no me dio pesar por el establecimiento, sino por las vivencias de adolescente que allí tuve. Es lo que realmente se extraña”, asegura.

Sin embargo, el cierre del local original de La Inmaculada –en 2005– provocó cierta desazón entre varios de sus fieles clientes. “¡Qué plomo! Dónde vamos a conseguir otro lugar tan pintoresco”, dijo Jessica Mosquera a La Prensa al momento del cierre de la heladería.

Hace unos años abrieron dos nuevas Inmaculadas (una en Marbella y otra en la avenida Ricardo J. Alfaro), pero quienes conocieron la auténtica aún se lamentan por el cierre del local.

La aflicción llegó incluso a un foro digital de la cadena Univisión, en el que se registraron los siguientes comentarios el pasado mes de enero: “lástima que la cerraron”, “¡cerraron La Inmaculada! yo no sabía” y “¡Vaya que si eran ricos esos helados!”.

Para la señora Adela Fernández de Corró, de 75 años, todas las vivencias en heladerías son parte de “aquellos años que no se comparan con los de ahora… una época dorada”.


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