
Un Presidente visiblemente molesto negó enfáticamente, la semana pasada, que agentes de la seguridad del Estado hubiesen dado protección al reo David Murcia. Ahora –a través de terceros– el Ejecutivo admite que sí trabajaron para el colombiano.
Es decir, las unidades, al terminar labores oficiales se dedicaban a proteger a un “empresario” sobre cuyos negocios desde el 15 de febrero de 2007, pesaba una advertencia pública dada por la Comisión Nacional de Valores de posible captación masiva de dinero sin licencia o autorización, lo cual es un delito, según el Código Penal.
Nadie de la seguridad del Estado hizo siquiera una investigación sobre el sujeto, y aun así rápidamente salieron a negar todo contacto con él. Todo este asunto es un escándalo y un bochorno, pues ahora cabe cuestionarse, si éste es el cuerpo de seguridad que brinda protección al Presidente, su familia y al gobierno, ¿cómo andará el resto de las instituciones? ¿Es esta la prometida seguridad de Martín Torrijos? Si hubo dudas acerca de lo que reveló Murcia en Bogotá, ahora el propio gobierno empieza a despejarlas.