
[FOTODENUNCIA] Los dueños de la calle |
![]() |
LA PRENSA/Gabriel Rodríguez |
| La construcción del edificio Victoria Hills, en la Avenida 12 de Octubre, se ha convertido en el dolor de cabeza tanto de los peatones como de los automovilistas que utilizan la transitada vía. La molestia se origina por las constantes entradas y salidas de los camiones que llevan los materiales de construcción y que obstaculizan el paso por la acera y la calle. |
15 DE MARZO.
Señor Santiago Fascetto, en la versión de hoy domingo, 15 de marzo, del diario La Prensa, asegura usted que mi persona, Rafael Mezquita, se reunió en el restaurante Los Camisones, el 10 de noviembre del año pasado, con los señores [David] Murcia y Pedro Pereira. La nota dice: “hay un antecedente, en este caso, que podría inclinar la balanza: el 10 de noviembre pasado, Murcia compartió una mesa en el restaurante Los Camisones –en la zona de playas– con Rafael Mezquita y el viejo dirigente del Partido Revolucionario Democrático (PRD) Pedro Pereira.
“Había muchos papeles sobre la mesa”, contó un testigo directo de ese encuentro”. Invité a Pedro Pereira, pero también a Rubén Darío Murgas Torraza, a Orlando Torres y a la mesa se sumó Raúl Montenegro, para almorzar en Los Camisones, en el único día que me he sentado a comer con esos amigos copartidarios, pero allí nunca estuvo Murcia.
Lo invito a que vaya a Los Camisones y pregunte a su propietario o a sus cocineros o a sus meseros si alguna vez me vieron con Murcia, o pregunte a mis invitados de ese día sobre la presencia de Murcia en esa mesa. Me imagino que su informante confundió a Murcia con alguno de mis invitados y lo entiendo. Lo que me parece poco profesional de su parte es que sin investigar a profundidad, tome usted una declaración de un ciudadano y no la confronte con otras versiones del mismo hecho y alegremente llegue a una conclusión tan irresponsable. Pasaré copia de esta nota al diario para que tome las previsiones de esta nueva falacia suya.
Rafael Mezquita
Ministro de la Presidencia
10 DE MARZO.
En la edición del diario La Prensa del día domingo 8 de marzo de 2009 se publicó una noticia relacionada con las condiciones de las vías y calles de la ciudad de Panamá, que tuvo su origen en una entrevista realizada al ingeniero Ernesto de León y a mi persona, Ulises Lay Pérez, por la periodista Shelmar Vásquez, el día 9 de febrero de 2009. La entrevista fue grabada con nuestra aprobación y fue editada y publicada con comentarios generales que se hicieron posteriores a nuestras declaraciones precisas sobre el tema principal y que considero no debieron ser incorporados a la noticia.
He sido colaborador en dar mi opinión sobre los temas relacionados con mi actividad de ingeniería civil, y mi condición de miembro de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos y me responsabilizo de las declaraciones que he dado a los distintos medios de comunicación. En el caso que da origen a esta nota, en ningún momento hice señalamientos sobre el comportamiento personal de miembros del Ministerio de Obras Públicas, del cual formé parte. Nuestra participación en los medios de comunicación es esencialmente técnica con el propósito de que las obras en general que ejecuten los gobiernos en ejercicio sean duraderas, en función de los presupuestos invertidos.
Ulises Lay Pérez,
Asesor de la Comisión Vial de la SPIA
NOTA DE LA DEFENSORA La periodista Shelmar Vásquez afirma que la información publicada se basó enteramente en las declaraciones grabadas que el señor Lay Pérez ofreció a este medio, y que todo lo conversado posteriormente se mantuvo bajo reserva, off de record, tal como lo solicitó el entrevistado.
MENSAJES POR MAIL
Los panameños estamos impactados por el hecho ocurrido la semana pasada, cuando dos panameños trabajadores perdieron la vida a manos de delincuentes que ven en el dinero su único objetivo. Fue impresionante la cobertura de los medios de comunicación, y los comentarios no se hicieron esperar por lo duros e incisivos, otorgando culpas a mansalva, haciendo referencia a que si la mano dura o mano amiga era mejor o peor. Hay que recordar cómo surge mano dura y cómo surge la mano amiga.
Notaremos una relación de causa efecto, de posiciones políticas encontradas y, principalmente, de un desconocimiento de la realidad que vive el pueblo panameño y que los grupos que dirigen el poder dan la espalda, empleando para ello el pensamiento: “No me afecta, no me importa”. Estoy seguro de que si uno de los fallecidos no hubiese sido una persona de alto perfil, hoy esos muertos serían una cifra más en las estadísticas. Esto me entristece, porque demuestra lo que representamos como sociedad para nuestros líderes. Solo cuando son afectados directamente, es cuando actúan. Es trascendental que pongan a un lado sus posiciones políticas y demuestren, mediante actos y no palabras, lo que están dispuestos a hacer por el país.
José Luis Santamaría
Ciudadano Panameño
En el caso DMG, se señala que hasta el arresto del jefe de este grupo, en noviembre de 2008, se trataba de empresas de las que no se tenía ningún indicio de actividad ilícita. Es necesario advertir que desde el 15 de febrero de 2007, la Comisión Nacional de Valores de Panamá (CNV), a través de su boletín semanal que se distribuye masivamente, formuló advertencia pública sobre la empresa y grupo DMG y su posible captación de dinero del público sin licencia o autorización, lo cual es un delito que castiga el Código Penal.
Carlos Barsallo
Ex Presidente de la CNV
[DERECHO A RÉPLICA]
En la columna de opinión de Betty Brannan Jaén, publicada el domingo 15 de marzo –columna que nunca ha sido objetiva sobre mi vida pública–, se dice que un narcotraficante de nombre Kalish había donado fondos a mi campaña para las elecciones presidenciales de 1984, según testimonio dado en el juicio de Noriega en Florida en 1991. Esto es falso. Ni conocí al Sr. Kalish ni recibí yo o la tesorería de mi campaña fondos del Sr. Kalish ni de narcotraficantes. Lo que salió a relucir en dicho juicio fue que unos panameños de apellidos conocidos habían donado 100 mil dólares a mi campaña procedentes de narcotraficantes.
Esto se conoció en Panamá en junio de 1984, después de las elecciones, cuando se vinculó a dichos panameños con un laboratorio de drogas que se había montado clandestinamente en Darién. En ese momento, ya como presidente electo, al conocer la noticia del origen del dinero donado por esos panameños, inmediatamente se hizo un cheque de fondos de la campaña a órdenes del Procurador General de la Nación por 96 mil dólares, devolviendo así la suma recibida de esos señores, solicitando se investigara el caso. La carta remisoria mía, fechada el 5 de julio de 1984 y la diligencia de consignación firmada por el Procurador, Lic. Chang Vega, reposan en mis archivos personales.
Durante el juicio de Noriega en Florida la noticia salió en Panamá (La Prensa 26/10/1991) sobre la donación de esos ciudadanos panameños procedente de dinero de droga. Refuté la aseveración (La Prensa, 28/10/1991) de que yo había recibido donación de manos de narcotraficantes colombianos y expliqué lo ocurrido y recordé, como ahora, la devolución del dinero dado a mí por unos panameños de nombres reconocidos, supuestamente empresarios de Zona Libre, traídos a mí por un pariente mío que los conocía. Aclaré que después de seis años de no vivir en Panamá, entonces en plena campaña, no estaba actualizado sobre particulares de muchos panameños. El 29 de octubre La Prensa publica que el panameño donante, testificando en el juicio de Noriega, había admitido que yo desconocía el origen del dinero donado. Quedó confirmado así lo dicho públicamente por mí, lo cual fue además recogido en todos los periódicos de Panamá. Es lamentable que se tergiversen las noticias del pasado para poner en entredicho la honorabilidad de ciudadanos panameños y de sus actuaciones.
También, es lamentable que se le dé más credibilidad a criminales extranjeros, que vienen a Panamá a hacer negocios y que son encarcelados en sus países, que a las autoridades nacionales y a ciudadanos con reconocida trayectoria en nuestro país. Si bien debemos ser siempre transparentes en la vida pública, debemos también moderar las acusaciones y fundamentarlas siempre con hechos objetivos, porque solo a los panameños nos toca proteger el desarrollo de nuestras instituciones y la imagen internacional del país, importante para nuestro desarrollo económico y nacional. Sobre la impostergable necesidad de fortalecer nuestras instituciones e institucionalidad para evitar el uso del país por negocios ilícitos internacionales y para aprovechar en competitividad las enormes ventajas geográficas de Panamá, he escrito con frecuencia en el diario La Prensa. Se cita en el artículo de opinión que yo no refuté en el juicio lo allí dicho. Vivo bajo jurisdicción panameña no norteamericana y no voy a un juicio en ese país a no ser que se me cite por alguna razón. No fui invitado a comparecer en ese juicio ni tenía por qué hacerlo. Más bien hablaba entonces con senadores y otras autoridades en Washington. Respeto y admiro la institucionalidad de Estados Unidos y la civilidad del pueblo norteamericano, pero no soy ciudadano ni residente de ese país, ni creo que lo que allí ocurre invalida los criterios y conocimientos que tengamos ciudadanos de otros países.
En el respeto mutuo, en la verdad, están las bases para una convivencia pacífica. Les recuerdo a mis conciudadanos que salí forzado de la Presidencia en 1985 por discrepancias fundamentales con la cúpula de las Fuerzas de Defensas y por insistir en nombrar una comisión independiente, conformada por los doctores Roberto Alemán Z., Jorge Fábrega y Carlos López Guevara, que coadyuvara en la investigación del crimen de Hugo Spadafora. En la Presidencia en varias ocasiones cuestioné al general Noriega sobre los rumores de que estaba involucrado en el tráfico de drogas y lavado de dinero y él procedía a mostrarme cartas del director de la DEA del Gobierno de Estados Unidos felicitándolo por su cooperación y apoyo en la lucha contra el narcotráfico. En un artículo publicado en La Prensa en julio de 2003, donde resumía acciones públicas de largo alcance a las cuales contribuí para el desarrollo nacional, terminé diciendo que: “He tenido el privilegio de participar en la vida pública con honestidad en múltiples ocasiones para servirle a la Nación y no para servirme de ella”. Reitero esa afirmación.
Nicolás Ardito Barletta
Ex presidente de la República
|