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ARTE.
‘Imbuya’ es una individual fotográfica a cargo de Aaron ODea, que se presenta durante el mes de febrero en Manolo Caracol.
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| VISTAS. Todas las fotografías de la muestra son tomadas a luz natural. CORTESÍA/Aaron ODea1157107 |
Cuando tenía 10 años, Aaron ODea (1972, norte de Inglaterra) estuvo recluido en un hospital por mucho tiempo. Una tía suya, la fotógrafa Elizabeth Power, al verlo allí encerrado, aburrido y enfermo, decidió regalarle una cámara.
Así se divirtió el niño tomando fotografías al personal del establecimiento que ofrece salud, hasta el día en que su propio cuerpo estuvo listo para salir de vuelta al mundo exterior.
Al recuperarse plenamente, su pariente le enseñó a revelar la película en el cuarto oscuro y desde que vio cómo aparecía la imagen saliendo del papel, se le desató una pasión por el arte de registrar y capturar imágenes en un aparato.
Ahora Aaron ODea es esposo de una panameña, padre de una niña pequeña y tiene su primera individual fotográfica (Imbuya) en Manolo Caracol. Son una docena de imágenes que muestran instantes que hay en ese medio ambiente siempre activo y que los ojos distraídos puede que no los noten.
Cada fotografía tiene un sentido para ODea, tanto por la forma como por el color y el mensaje que ofrecen. Su lectura de cada una es muy particular. Por ejemplo, una dice que le recuerda a una amiga que a veces anda con los cables sueltos, otra muestra una especie de relación de pareja, hay una que tiene cierta carga sexual y una más simboliza a la muerte. No sabe si el espectador tendrá reacciones parecidas. Se conforma con que les gusten y saquen sus conclusiones.
“En realidad la muestra es para hacer algo creativo. Todas las fotos son con luz natural y con una cámara digital. Es muy importante para mí hacerlo de esa manera. Más porque a mí flash se le acabaron las pilas”, dice en broma este paleontólogo interesado en cómo funciona la evolución, específicamente de la vida marina y para eso hace registros fósiles para conocer el contexto de la formación de Panamá.
La idea de la muestra le permitió estar cerca de la naturaleza. “También tomo retratos a la gente, y es una manera de conocer a otras personas. Cuando funciona un retrato, es algo muy íntimo”, indica el que labora desde septiembre de 2002 en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
El que ha publicado una veintena de artículos científicos sobre paleoecología, lo que le gusta es salir a la selva urbana para ver qué encuentra. “Me encanta salir y caminar con la cámara en la mano. Busco contrastes, y Panamá tiene muchos de esto, y quiero tomar fotos de personas haciendo cosas interesantes, en vez de las fotos típicas de lugares donde hay pobreza. Las fotos de niños en las avenidas me aburren tanto. Demasiado repetido. ¿Dónde está el documento de lo que pasa en la vida del señor y la señora normal de Panamá? Las fotos de la calle son las más difíciles. Las que son un poco más fáciles son las que están en Manolo Caracol. En la calle puedo tomar 500 tomas en un día y tener una que sea más o menos buena”.
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