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Libros
1157175José Saramago
Se inicia en los aposentos privados de Juan III que se ha levantado pensando que el obsequio de bodas hecho por Da. Catalina de Austria, la reina, y por él al archiduque de Austria no había sido el adecuado. Le gustaría enviarle uno más apropiado al ilustre primo. A ella se le ocurre que bien podrían enviarle a Salomón, el elefante que habían recibido de la India. Después de que lo propuso, el rey sólo dijo: “Me parece una idea interesante…” Y ella, reclamando su derecho femenino de inteligencia, acotó: “Es más que interesante, es una buena idea…” A partir de allí comienza para el elefante y su cornaca, uno de los viajes más absurdos que la literatura haya recogido. Pletórica de detalles estratégicos y con el desenfado de la maestría que desborda Saramago, la obra no sólo se salva de ser una reseña histórica más, sino que se convierte en ficción bien hecha y sustentada por aquella. Irónica como sólo podría haberla escrito él, quien no deja de mostrarnos las flaquezas humanas y todo lo que somos capaces de sentir, temer y desear. Con un episodio bien logrado en el que interviene una niña, la historia, si fuese posible, se hace más humana y como dice su autor, demuestra que “siempre acabamos llegando a donde nos esperan”.
Del Autor:
El Premio Nobel portugués es un icono. Se puede darse el lujo de obviar las reglas más elementales de la ortografía española, como la de las mayúsculas, sin perder no sólo la garra, el paso al escribir, sino ni uno solo de sus muchísimos lectores “hispanohablantes”, que ya es decir. He llegado a sospechar que el gran escritor lo que desea eludir, que para él quizás sería una travesura de ateo, es poner el nombre de Dios como es debido, con mayúscula.
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