
Una vez más sale a relucir la falta de planificación en las obras que desarrolla el Gobierno. Cuando solo faltan cuatro meses para que la cinta costera –cuyo costo es de casi 200 millones de dólares– sea entregada, ahora es que descubren que no se puede mover la estatua de Balboa y, en consecuencia, hay que hacer un nuevo alineamiento del proyecto. ¿Nos costará más dinero hacer esta modificación? Aún no se sabe.
De lo que estamos conscientes todos los panameños es de la improvisación que reina en esta administración y no solo en ese asunto, sino en muchos más que, lamentablemente, nos están costando mucho dinero a los contribuyentes. Si el Gobierno estaba consciente de que la estatua era un obstáculo, ¿cómo es que no la haya tomado en cuenta a la hora de hacer el trazado de la nueva vialidad? Esto solo demuestra la poca seriedad del Ministerio de Obras Públicas en el manejo de sus proyectos. Ahora, cual caricatura de pésimo gusto, tendremos a Balboa en medio de los futuros tranques vehiculares, mudo testigo de la ineptitud de nuestros funcionarios.