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[MENSAJE]
Tras dos semanas de especulaciones sobre la muerte de Fidel Castro, el convaleciente líder cubano rompió los últimos días su silencio para demostrar, una vez más, que sigue vivo, aunque dejó entrever algo que, si bien es obvio en una persona de más de 82 años y enferma desde hace casi dos y medio, a muchos cubanos aún cuesta asumir: que su final podría no estar tan lejos.
Una foto de su encuentro a mediados de semana con la presidenta argentina, Cristina Fernández, y dos artículos seguidos en la prensa cortaron este viernes de raíz los fuertes rumores que, pese a desmentidos oficiales, no acababan de acallarse.
No es la primera vez que Castro, convaleciente desde julio de 2006 de una enfermedad de tipo intestinal nunca revelada que hace ahora casi un año le llevó a renunciar a la presidencia del país, guarda un prolongado silencio mediático que hace rebrotar los rumores sobre su salud.
De manera periódica desde finales de 2006, cada vez que pasaban varias semanas sin que se conocieran imágenes del ex presidente brotaban las interrogantes. El récord fue el año pasado, cuando pasaron cinco meses –desde mediados de enero hasta junio– sin que hubiera muestra gráfica alguna de Castro, quien no ha sido visto en público desde el 26 de julio de 2006.
La gran diferencia en esta ocasión es que a la ausencia de imágenes se unió su silencio “periodístico”, y todo ello coincidiendo con unas fechas muy especiales para Cuba, el 50 aniversario de la revolución que él liderara durante casi medio siglo.
Después de casi dos años de profusión de “reflexiones”, los más de 150 artículos de prensa que ha venido publicando con regularidad, Castro guardó un absoluto silencio desde el 15 de diciembre, fecha de su última “reflexión”, hasta que los reanudó el jueves pasado con un escrito sobre su encuentro con la mandataria argentina y la asunción del nuevo presidente de Estados Unidos.
Un escueto mensaje de 16 palabras felicitando a los cubanos por el aniversario 50 de la revolución, el 1 de enero, había sido todo lo que se supo hasta esta semana del histórico líder, el gran ausente de unas celebraciones que además tuvieron un perfil sorprendentemente bajo.
“He reducido las reflexiones (...) a fin de no interferir ni estorbar a los compañeros del Partido y el Estado en las decisiones constantes que deben tomar frente a dificultades objetivas derivadas de la crisis económica mundial”, señaló Castro en su último artículo, provocando de nuevo dudas entre los observadores sobre su papel e influencia en el gobierno que oficialmente dirige su hermano. A ello se une el tono de despedida con que concluye su corta “reflexión”, en la que el ex mandatario casi se autoimpone una fecha para morir. “He tenido el raro privilegio de observar los acontecimientos durante tanto tiempo (...) Espero no disfrutar de tal privilegio dentro de cuatro años, cuando el primer período presidencial de Obama haya concluido”, señaló instando a los cuadros del partido a no “sentirse comprometidos” ni por sus reflexiones, ni su eventual “gravedad” o incluso su “muerte”.
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