ECONOMÍA

Crisis financiera, explicación y recomendaciones

1147393Joaquín de la Guardia A
opinion@prensa.com

La crisis financiera que ha venido experimentado Estados Unidos por los últimos 18 meses, la peor en 30 u 80 años, dependiendo de cómo se mida, no es en el fondo distinta a tantos episodios similares suscitados anteriormente. Algunos de los villanos y aspectos más coloridos de la historia, en los cuales se enfocan los medios, son solo accesorios a la misma: entre ellos los subprime lenders, los distintos CEO, etc. Tampoco es un fenómeno que se puede atribuir a ninguna debilidad particular de Estados Unidos: sus instituciones o ciudadanos. Tragedias similares se han dado en Japón, Europa, Latinoamérica, etc.

Básicamente, este es un episodio de Boom & Bust típico del capitalismo y su “destrucción creativa”. El mismo pasa por etapas definidas y predecibles.

Boom. Primero hay una etapa de excesivo optimismo, expansión del crédito y alza desmesurada en los precios de las inversiones. Este círculo virtuoso donde los factores antes mencionados se potencian, es desatado por algún evento catalizador. En Estados Unidos, se mencionan las bajas tasas de interés a comienzos de la década como posible origen. A medida que esta etapa transcurre, el entusiasmo del público se vuelve cada vez mayor. Las anécdotas sobre el enriquecimiento de conocidos y extraños están por todos lados. La gente comienza a fincar sus esperanzas en la especulación, más que en el trabajo. Comienzan a verse conductas cada vez más especulativas. Específicamente, compras apalancadas de inversiones, a precios elevados, con la expectativa de realizar ganancias en el corto plazo. Esto obviamente es lo que ocurrió en el sector inmobiliario en Estados Unidos. En esta etapa, inevitablemente, también aparecen “predadores” para aprovechar el entusiasmo, la ingenuidad y la codicia del público.

Punto crítico. Es difícil predecir cuándo una burbuja se va a romper. Es como el cuento del lobo, mucha gente lo ve venir. Siempre están los más pesimistas que predicen el fin prematuramente y se pierden años de bonanza. Tratar de aprovechar hasta el final, sin embargo, es muy peligroso. Este es el caso de Citi, cuyo gerente decía que “iba a seguir en la pista de baile hasta que parara la música”, con las consecuencias que conocemos. En fin, cuando los precios están altos la burbuja se puede romper por cualquier motivo. Algún evento que afecta el sentimiento del público, voces de alerta, restricción del crédito, etc. En Estados Unidos se habla de que los elevados precios de los bienes raíces sacaron a muchos compradores del mercado. Por un lado no podían pagar por las propiedades y por el otro resultaba mucho más económico alquilar. Esto sumado a la explosión en la oferta, trajo como consecuencia que los precios finalmente dejaran de subir y comenzara el desencanto del público.

Bust. Inevitablemente los precios de los inmuebles comenzaron a bajar. Dicha baja afectó severamente a las instituciones financieras, las cuales experimentaron enormes pérdidas de capital. Viéndose abocadas a restringir el crédito. Desatando la espiral hacia abajo. Donde los precios comienzan a bajar, todo el mundo quiere vender al mismo tiempo y escasean los compradores. El público ahora comienza a sentir repulsión por las inversiones y quiere irse a efectivo a cualquier precio. En esta etapa se potencian el pesimismo, los precios bajos, la restricción del crédito, el desempleo, el bajo consumo, etc. En esta etapa el péndulo se puede ir al otro extremo. Inclusive poniendo en peligro instituciones usualmente solidas y bien administradas.

Ben Bernanke, líder del equipo que enfrenta la crisis, es reconocido como la autoridad máxima en la Depresión de 1929. Su tesis es que dicho episodio se volvió más prolongado y profundo por la masiva reducción del circulante que se experimentó y la resultante deflación. La deflación es muy dañina porque frena el consumo –¿para que comprar algo hoy si mañana va a estar más barato?– y quiebra a los deudores –cada vez sus bienes valen menos. En función de lo anterior, los esfuerzos del Gobierno tienen como fin mantener el volumen de circulante y evitar a toda costa la deflación. Para lograr esto han bajado las tasas a cero y están respaldando incondicionalmente a los bancos –como medios para un fin– para que estos a su vez se mantengan activos. Estos dos últimos puntos, por cierto, son muy importantes para el inversionista.

Los remedios del Gobierno han surtido efecto y los mercados comienzan a mostrar más normalidad. Producto de lo anterior, el consenso es que la economía de Estados Unidos va a experimentar años de crecimiento bajo, pero no negativo. Es decir, una recesión leve y prolongada, pero no depresión.

En cuanto a las inversiones en 2009, a pesar de que el pronóstico para la economía no es muy alentador, algunas inversiones pueden actuar bien. Esto porque las inversiones anticipan y se mueven antes que la economía. Además, muchos valores parten de niveles bajos. Pero, sobre todo, pensamos que las tasas de interés en cero para depósitos y money markets, sectores donde se han refugiado miles de billones, van a obligar a los ahorristas a considerar otras inversiones creando demanda.

Uno de los sectores más atractivos son los bonos corporativos con grado de inversión de Estados Unidos. Esto por la combinación de retorno y seguridad que ofrecen. Especialmente aquellos de las instituciones financieras que el Gobierno ha identificado como “sistémicas” y está ayudando. Donde inclusive ahora es socio importante. Esta pareciera ser una de las mejores oportunidades de inversión en muchos años. Los retornos son altos y si pasa algo te rescatan.


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