TRABAJADORES DE COOSEMUPAR DICEN QUE LA RENOVACIÓN DE LAS PLANTACIONES TOMARÍA AL MENOS ocho MESES

Bananera ya no se puede salvar

El Gobierno plantea tres opciones: un nuevo socio, ceder toda la actividad a otra empresa, o la liquidación de la cooperativa.

DETERIORO TOTAL. Andrés González, trabajador de Coosemupar, mira con decepción cómo han dejado perder las plantaciones de banano que él ha trabajado por más de 15 años. LA PRENSA/Eric Batista1147187
Rafael E. Berrocal R.
Unidad de Investigación

rberrocal@prensa.com

El futuro de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar), de la cual dependen 2 mil 850 trabajadores, es ahora más incierto que nunca.

La crisis financiera, que llevó a la cooperativa a paralizar sus operaciones desde noviembre, ha pasado a ser un tema secundario.

El problema ahora es mucho más grave. Las plantaciones que ayudaban a paliar el mal momento, ya no son productivas. Están abandonadas y ahora son devoradas por la sigatoka negra, una plaga que es considerada el cáncer de la actividad.

Las 3 mil 200 hectáreas sembradas de banano están inservibles, según los propios trabajadores, lo que representa una pérdida de 21 millones de dólares solo en plantaciones.

La crisis estalló en noviembre del año pasado, cuando Coosemupar no pudo mantener su producción de exportación por falta de liquidez financiera e incumplimiento de contratos.

Por más de tres meses las plantaciones quedaron sin recibir fertilizantes ni plaguicidas, y las consecuencias se están midiendo ahora.

Aunque parezca una contradicción, en las 12 fincas bananeras de Coosemupar hoy día no existe un solo banano de calidad. Ni siquiera hay fruta para que los trabajadores puedan llevarla a sus casas para su consumo.

En un recorrido hecho por este diario, se encontró que algunos trabajadores hacen lo que pueden para tratar de cuidar algunas parcelas bananeras, dándoles mantenimiento a través del deshoje, pero este esfuerzo voluntario no ha ayudado a detener a la sigatoka negra.

Mientras, otros grupos de trabajadores se reúnen diariamente en las plantas de empaque a esperar respuestas del Gobierno, que mantiene intervenida a la cooperativa desde septiembre de 2004 por problemas financieros.

Los trabajadores aseguran que ya no se puede hacer nada por las plantaciones actuales. Para reactivar la actividad habría que sembrar nuevos plantones y esperar que se desarrollen nuevamente, algo que tomaría, al menos, ocho meses si se logra encontrar una solución financiera a la crisis actual.

El ministro de Desarrollo Agropecuario, Olmedo Espino, aceptó que se trata de un problema muy complicado y que se está tratando de buscar una salida.

Pero hacer que las plantaciones puedan llegar a producir 6 millones 735 mil cajas de banano y generar ingresos por 35 millones de dólares anuales será muy difícil.

La gerente interventora de Coosemupar, Nidia Medina, evitó hablar del tema con este diario.

“La fruta era recuperable, ya no. Ahora se necesita de 8 a 10 meses para que los hijos de las plantas puedan producir, pero eso requiere de una pronta acción”, dijo Andrés González, trabajador de la finca Ceiba.

Señaló que el verano entró y ni siquiera los sistemas de riego han sido activados, “todo va a quedar seco y muerto”.

En la finca Palo Blanco, de 167 hectáreas, la situación es igual o peor. Daniel Guerra, un trabajador del área, reveló que toda la fruta que quedó fue tirada a la basura o vendida a compradores locales desde hace dos meses.

“Hoy día encontrar un racimo de banano en estas fincas es como conseguir oro en polvo; y lo que se encuentra solo sirve para botarlo”, dijo Guerra, decepcionado con la situación.

La planta empacadora de Palo Blanco era la más eficiente de Coosemupar, con un promedio de una caja de exportación por cada racimo. “No hemos bajado nuestra moral, pero necesitamos los insumos y el riego para poder recuperar la actividad”, dijo Héctor Beteta, capataz de la planta empacadora.

La situación es igual en el resto de las fincas que tiene en abandono Coosemupar, hasta el año pasado el mayor productor de banano de exportación.

COMERCIO AFECTADO

La crisis que vive Coosemupar también se ha reflejado en la actividad comercial de Puerto Armuelles. Y es que de esta cooperativa dependen 15 mil personas de manera directa e indirecta, un volumen importante de consumidores para los comerciantes del área.

Alberto Carbonó, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Puerto Armuelles, señaló que el problema de Coosemupar no solo afecta la economía del distrito de Barú, sino de toda la provincia de Chiriquí.

“Es un tema difícil, y nos afecta de manera directa a comerciantes grandes y chicos”, comentó el dirigente empresarial.

Alternativas que no aterrizan

El Ministerio de Desarrollo Agropecuario informó que actualmente hay negociaciones con consorcios extranjeros interesados en invertir en Coosemupar. La última empresa que visitó las deterioradas plantaciones fue la transnacional Del Monte, pero existen otros interesados de capital suizo y ruso. “Estamos en negociaciones y hay varias opciones, siempre conservando la actividad bananera”, dijo el ministro de Desarrollo Agropecuario, Olmedo Espino. Reveló que también se contempla darles uso a las otras 3 mil 50 hectáreas que son propiedad del Estado, pero que administra también Coosemupar.

“Estamos viendo otros proyectos que podrían diversificar la producción agrícola del área”, aseveró Espino. Sin embargo, fuentes oficiales revelan que no solo se contempla la figura del socio para Coosemupar, sino también ceder la actividad al 100% a otra empresa o, en última instancia, la liquidación de la cooperativa.

Se conoció que la propuesta de Del Monte es lograr el alquiler de las tierras que tiene Coosemupar por 25 años, y liquidar a todos los trabajadores.

Gobierno subsidia y paga planilla

Desde que el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (Ipacoop) intervino Coosemupar, en septiembre de 2004, el Gobierno ha tenido que desembolsar millones de dólares, sin obligar a la empresa a encontrar una solución definitiva. Solo en subsidios a través de la Ley 16 de junio 1993, de incentivos a la actividad bananera de exportación, el Estado le ha desembolsado a esta cooperativa 15 millones de dólares. Además de ello, desde septiembre del año pasado, cuando Coosemupar paralizó operaciones, el Gobierno se ha encargado de pagar la planilla con fondos públicos. Esto representa más de 250 mil dólares por quincena.

“Los seguiremos apoyando”, dijo el ministro Olmedo Espino. Pero todo no queda allí. El Banco Nacional de Panamá también figura como el mayor acreedor afectado por la crisis de Coosemupar. Fueron dos créditos, uno por 18.2 millones de dólares para la compra de los activos a Chiquita en julio de 2003, y otro entregado el año pasado por 5.8 millones de dólares para el mejoramiento de la productividad.


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