[CRISIS]

Sin libreto

A propósito de la situación mundial, uno de los presidentes que estuvo en Brasil advirtió de que ‘el mundo parece un manicomio manejado y atendido por sus propios pacientes’.

Danilo Arbilla

El presidente electo Barack Obama se reunió con el saliente George W. Bush y los ex presidentes Bush padre, Carter y Clinton. Dos temas acapararon la atención de tamaña reunión cumbre: la guerra de Gaza y la crisis económico–financiera.

El primero, más antiguo que las religiones que lo animan. Quizás anterior al propio conflicto que se le planteó al bueno de Abraham con sus hijos Ismael e Isaac. Un tema de nunca acabar y al que no es fácil dar una solución definitiva, como ha quedado probado a lo largo de los milenios.

En cuanto a la crisis, es sin duda aún más grave, más global e incluso por ello más urgente que cualquier otra, y para la cual, por ahora, no aparece una fórmula de salida.

Para esta crisis no hay un libreto al que recurrir y quizás, la necesidad de salir a la búsqueda de uno o identificar cuál es, ha sido la mayor preocupación de los cinco participantes de la referida reunión.

De la crisis de 1929 se salió con el New Deal en base al libreto que ya antes había delineado John Maynard Keynes. Previo a las dificultades que hicieron eclosión al inicio de los años 80 del siglo pasado, –una carátula fue la crisis de la deuda externa, pero las causas fueron varias más, –Milton Friedman en la Universidad de Chicago y desde sus libros y artículos, ya pergeñaba un nuevo libreto el que fue aplicado con éxito hasta que 20 años después comenzó a fallar y se le hicieron algunos remiendos que alentaron la imaginación de los operadores y que culminó con esta gran crisis financiera que hoy se padece.

Y como no hay libreto, cualquiera se sube al escenario y se cree un primer actor, sin necesidad de memorizar nada ni de apelar al apuntador.

El último de los tablados se levantó en Bahia (Brasil) a fines del año pasado con la camada de actores surgidos de la nueva escuela del neoprogresismo–populista. Castro, el hermano, de uniforme verde oliva, fue el más abrazado y aplaudido.

Fue un escenario multicolor no solo por la variedad de soluciones y mega ideas, y por los ricos y variados antecedentes de los protagonistas, sino hasta por las vestimentas: uniformes militares, alegres camisolas ecuatorianas, casacas bolivianas y túnicas paraguayas, hasta los trajes de alpaca de quien ayer fuera obrero metalúrgico y hoy ha sabido asumir su nuevo rol, hasta el rojo subido, con boina y todo, del comandante ex golpista (aunque nadie lo recuerde) presidente de Venezuela y líder revolucionario de América Latina.

Todo improvisación pura. Cada uno con su propio libreto. Tanto da; en realidad, hoy por hoy, ninguno de los que está sobre el escenario sabe qué es lo que tiene que hacer, cómo moverse ni qué decir.

Por supuesto que el tema no pasa por la solución cubana, y esperemos que los abrazos y aplausos de Bahia no sean más que eso.

¿La solución cubana? Ya no sería un problema de izquierdas o derechas: sería, simplemente, cosa de locos.

Quizás el diagnóstico más atinado sobre la situación actual lo dio uno de los presidentes que estuvo en Brasil, quien advirtió de que “el mundo parece un manicomio manejado y atendido por sus propios pacientes”.

¿Será efectivamente así?


Además en Perspectiva


Desfile de líderes por Cuba
Sin libreto
Patrón de odio contra los latinos

Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá.

Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede
reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información acceda a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.