GÉNESIS

La crisis financiera: ¿es culpable el libre mercado?

1146628George Youkhadar Allis
opinion@prensa.com

Mucho se ha escrito y dicho sobre las causas, responsables y consecuencias de la actual crisis económica y financiera global. Todo este debate se ha dado en los ámbitos políticos, académicos y públicos del mundo entero, donde los sesgos y creencias ideológicas, políticas y populares han marcado la pauta y conclusiones de estas discusiones. Algo que por supuesto era inevitable y lógico a su vez.

No obstante, y a pesar de que en estos debates hasta algunos premios Nobel de Economía han opinado y aportado con sus análisis, las discusiones han carecido en su mayor parte de un alto nivel de objetividad académica y política. Dentro de estas parecería existir un peligroso consenso coyuntural, según el cual la crisis ha sido producto de las supuestas prácticas de libre mercado del gobierno de Bush, defensor a ultranza del neoliberalismo y de la especulación financiera.

Empecemos explicando el entorno institucional y económico en el cual se gestó esta crisis. Las hipotecas de alto riesgo, conocidas en Estados Unidos como subprime, eran un tipo especial de hipoteca preferentemente utilizadas para la adquisición de viviendas y orientadas a clientes con escasa solvencia y, por tanto, con un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de las carteras de créditos hipotecarias. Si es cierto que las subprime tenían un interés más elevado, las mismas disfrutaban de un tipo de interés promocional durante sus primeros años. Paradójicamente fueron dos instituciones financieras semipúblicas las que propiciaron el exceso, Fannie Mae y Freddy Mac. Ambas obligadas por una legislación federal a otorgar ese tipo de créditos (intervención y regulación gubernamental).

Entre otros, los factores que coadyuvaron esta crisis fueron los 20 años de excesivo abaratamiento del crédito, traído por una institución pública, la Reserva Federal de EU, lo que hinchó los valores en dos mercados, el inmobiliario y el de los valores de bolsa. Sumado a la incorrecta valoración de los riesgos financieros de estos créditos, de una manera intencionada o no, un error que fue amplificado por la automatización del mercado de valores, con un efecto expansivo global, al titularizar esas hipotecas en instrumentos financieros que fueron adquiridos por las bancas comerciales y de inversión, fondos de pensión y mutuales a escala global. Este proceso de desinformación en los que incurrieron los inversores particulares, violó uno de los principios básicos de libre mercado como lo es el acceso simétrico y transparente a la información económica.

No podemos dejar de señalar la incidencia que ciertas prácticas inescrupulosas tuvieron en la crisis financiera. No obstante, el factor determinante de este descalabro económico no fue esta sino el marco económico e institucional que ya hemos señalado, lo que permitió la gestación de esta crisis y de alguna de estas prácticas.

Frente a este escenario, los gobiernos han reaccionado incrementando la intervención estatal, a través, del bailout (salvataje) en donde se han aprobado paquetes financieros: EU por 700 mil y 800 mil millones de dólares, China, 586 mil millones de dólares y la Comunidad Europea por 200 mil millones de dólares. A lo que habrá que sumar el costo de lo que sería el nuevo paquete de incentivos económicos que el nuevo Gobierno estadounidense ha venido divulgando. A pesar de todos estos anuncios ni los mercados de valores ni los índices de la economía real de las economías desarrolladas han comenzado a demostrar signos de recuperación, sino de recesión, con perspectivas negativas proyectas hasta finales de 2009 o principios de 2010.

Nos preguntamos ahora si realmente fue culpa del libre mercado la actual crisis económica global. O es que a caso la crisis japonesa de la década de 1990, que fue lúcidamente explicada y analizada por Francisco J. Ibero en un artículo anterior no nos brinda una buena explicación del porque no han venido funcionando los programas de salvataje anunciados hasta ahora. O es que acaso se equivoca el premio Nobel de Economía (1992) Gary S. Becker, al criticar el salvataje otorgado a la industria automotriz estadounidense, por el Papá Estado. O es que acaso no sería una mejor solución dejar que las fuerzas del mercado operaran para dejar que las quiebras y las fusiones actuaran como elemento reorganizador del mercado. Y dejar así que aquellos que tomaron un alto riesgo en aras de obtener grandes ganancias asumieran sus propias pérdidas. De lo contrario lo que se está haciendo es enviar señales a los agentes económicos de que siempre estará el Papá Estado ahí para pagar, con el dinero de los contribuyentes, los errores y desmanes de los agente públicos o privados, y después echarle la culpa al libre mercado.


Además en opinión


Respuesta a la crisis: empleos verdes: Virgilio Levaggi
El derecho a un buen transporte: Ruling Barragán Yáñez
La crisis financiera: ¿es culpable el libre mercado?: George Youkhadar Allis
Los jóvenes que necesita Panamá: Rubén Pardo
China: un híbrido de la inercia del pasado: Belisario Herrera A.

Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá.

Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede
reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información acceda a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.