
MANEJO DEL VERTEDERO
La privatización de algunos servicios públicos, como la recolección de basura en distintos municipio del país y, ahora, en el vertedero de Cerro Patacón –que tiene un nuevo modelo de operación establecido en el contrato– coloca a la población nacional en una situación de alto riesgo, por las posibilidades de afectación a la salud pública ante la ausencia de una estrategia de seguridad sanitaria nacional.
Con la privatización del vertedero capitalino se aplicarán normas sanitarias de alta exigencia ambiental y tecnología a la hora de recibir los desechos sólidos y líquidos. Como actualmente hay empresas que no cumplen con el tratamiento de las aguas residuales (lodos) que producen en sus actividades de limpieza de tanques sépticos, tanto del ramo industrial como residencial, estos desechos podrían ser rechazados por lo encargados de la empresa que maneja el vertedero, situación que nos colocaría en peligro de una grave crisis sanitaria por la falta de un área adecuada para su depósito.
Los hospitales públicos y privados de la capital, las granjas avícolas y los mataderos tampoco escapan a esta nueva realidad privatizadora, que parece sorprenden en su ejecución a las autoridades municipales y sanitarias.
Tenemos leyes que obligan a las empresas constructoras de residencias de interés social a construir las plantas de tratamiento de aguas residuales, instalaciones que luego se traspasan al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), para su operación y mantenimiento; sin embargo, la incapacidad financiera, de planificación y programación de acuerdo al desarrollo del país, impide a esta institución cumplir con esa responsabilidad gubernamental.
De igual manera, si el Ministerio de Salud y el Idaan hicieran una fiscalización adecuada del manejo que le dan las empresas industriales a sus aguas residuales, todas se preocuparían por cumplir con las nuevas normas ambientales estipuladas en el contrato que ejecuta la empresa operadora del vertedero de Cerro Patacón.
La política electoral no debe impedir que se establezcan la soluciones a esta alerta sanitaria en materia de salud pública. Los efectos nocivos a la población, principalmente a la más desfavorecida, serán catastróficos por las contaminaciones que pueden producirse en nuestros ríos, lagos y mares, casas, vecindad, bosques...
La salud pública, como tal, ya está en riesgo por la ausencia de agua potable en muchos lugares del país, la falta de alcantarillados, el incumplimiento de la colocación de trampas de grasas en los restaurantes y la cantidad de basura acumulada en todas partes, sin un control efectivo de las autoridades municipales. Estos son algunos de los problemas sanitarios que nos mantienen sumergidos en toda clase de enfermedades contagiosas y transmisibles, a las que se sumarán ahora las no transmisibles, por el estilo de vida que nos trae el desarrollo económico descontrolado.
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